ROTTING CHRIST (GRC) – The Heretics, 2019

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Sin lugar a dudas, se puede afirmar que ROTTING CHRIST es una banda definitoria dentro del metal extremo. A lo largo de sus más de treinta años de experiencia han sabido moverse hábilmente entre distintos terrenos, sin acabar de aterrizar en ningún lado, y por el camino se podría hablar de estilos como gótico, industrial, incluso heavy clásico, y por supuesto black metal, que siempre ha sido la base sobre la cual han desarrollado su personalidad musical. Con el Κατά τον δαίμονα εαυτού de 2013, la banda liderada por Sakis Tolis abrió el camino de lo que, con el tiempo, conformaría el sonido por el que ahora se reconoce a ROTTING CHRIST. Este estilo se define por composiciones de carácter más minimalista que sus primeros trabajos definitorios, atmósferas cargadas con la presencia habitual de efectos, sintetizadores y voces habladas, ritmos monótonos y ceremoniales y, por lo general, una mayor conceptualidad y simbolismo en las letras de los álbumes. Tras el Rituals (2016), en el que la intención de los griegos quedó perfectamente definida con el mismo título del álbum, The Heretics se presenta como un paso más en esta particular dirección.

Basta con la primera escucha para darse cuenta de que ROTTING CHRIST no ha abandonado en absoluto este estilo. La repetitividad y monotonía casi religiosa en los temas es, de nuevo, uno de los pilares en los que reposa la fuerza de The Heretics, junto con la temática de las letras, que abandona el satanismo clásico de sus primeros álbumes para hablarnos de herejías y cultos surgidos por todo el planeta a lo largo de la historia. Tanto es así que prácticamente todas las canciones contienen alguna cita que encaja en mayor o menor medida con el tema de la canción: podemos encontrarnos desde Dostoyevski hasta Voltaire, pasando por Nietzsche, Allan Poe y su famoso cuervo o el escritor griego Nikos Kazantzakis. Además, las letras abarcan desde el inglés como idioma principal hasta el griego, árabe o ruso. Tampoco quiero dejar de lado la portada que, sin llegar al nivel del último lanzamiento de BEHEMOTH, demuestra cómo el arte clásico y el metal extremo pueden llegar a casar muy bien. Me parece relevante mencionar todos estos detalles sobre el álbum ya que, pese a ser completamente extramusicales, no dejan de formar parte del conglomerado conceptual que forma este The Heretics; y es precisamente en esta capacidad de crear obras coherentes y casi holísticas donde radica gran parte del espíritu de ROTTING CHRIST.

No obstante, buscar activamente este estilo es una apuesta arriesgada, y existe una mayor posibilidad de que algo salga mal en comparación con una orientación más tradicional dentro del black. Si bien el ritualismo, especialmente de carácter orientalista, está cada vez más aceptado dentro del metal extremo, no siempre es tan sencillo como sacar una canción con un solo riff, unos cuantos coros pregrabados y llamarlo «black esotérico ocultista». Debido a las dificultades que entraña este enfoque, se puede observar que algunas canciones funcionan mejor que otras, y que la escucha del álbum entero puede acabar resultando algo monótona. A pesar de ello, esto queda compensado con temas como «In the name of God«, «Heaven and Hell and Fire» o el sencillo «Fire God and Fear«, todos ellos trallazos en el más puro estilo ROTTING CHRIST con estrofas que se quedan grabadas durante un buen tiempo después de escucharlas. Otro aspecto que contribuye en este sentido es la presencia de coros, sintetizadores y en general cualquier cosa que pueda contribuir a hacer la música más solemne y ceremonial, por ejemplo en «Dies Irae«, en la que están bastante bien integrados en la canción.

La producción está completamente al servicio de este espíritu, consiguiendo encauzar a todos los instrumentos en la misma dirección. Debe destacarse especialmente el sonido de las guitarras, que confiere incluso a la melodía más simple una dimensión imponente y majestuosa. El tratamiento del sonido es muy original además, no para los estándares del grupo (respecto a los que no varía demasiado) pero sí en comparación con otras bandas del estilo, ya que evita caer en el recurso fácil de sumergir todas las pistas en un mar de reverb para lograr esa buscada solemnidad. Aquí los instrumentos se distinguen de manera nítida y cristalina y, a excepción de un bajo que podría disfrutar de mayor protagonismo, con claridad suficiente para entender lo que está pasando en todo momento. El trabajo instrumental, como no cabría esperar de otro modo, es impecable, y los pequeños rasgos que ROTTING CHRIST ha ido desarrollando con el tiempo (el uso de armónicos al final de un riff o el particular acento de Sakis Tolis) acaban de redondear el conjunto.

The Heretics es, sin duda, un disco redondo que afianza aún más el camino que el grupo ha tomado en esta última década. No todas las canciones están a la misma altura, pero el álbum sabe salirse suficientemente de sus moldes como para no aburrir en exceso. A pesar de todo, probablemente habrá muchos que añoren el sonido clásico de la banda y no abandonen la esperanza de un «regreso a las raíces». Sin embargo, ROTTING CHRIST parece saber perfectamente lo que quiere, y todo apunta a que seguirán explorando nuevos terrenos musicales en futuros lanzamientos. Cuesta decir ahora mismo si serán dentro de este misma corriente o si por el contrario volverán a reinventarse adoptando ideas frescas de otros géneros, pero sea como sea es más que probable que la calidad de su música siga siendo excepcional.

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