ROTTEST SLAG – Holocausto vegano, 2017

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Hablar del grind creado en la provincia de Castellón es hablar de ROTTEST SLAG. La veterana banda es leyenda en su tierra y para muchos seguramente lo sean en la escena grind española. De hecho, de ROTTEST SLAG nacería algunos años más tarde otra leyenda dentro de nuestras fronteras como es DIFENACUM, además de que en la actualidad el elenco de músicos que forman este combo castellonense sobre el que hoy escribimos es un auténtico lujo, compartiendo miembros con bandas como RUNIC, OBISPO FORNICADO o GUILLES, todas ellas bandas reconocidas dentro del underground estatal.

Presentaciones aparte, esta banda no se anda con pretensiones, desplegando todo un arsenal de death metal y grindcore en un trabajo de once temas en poquito menos de dieciocho minutos. Vamos, una puñalada en el pecho, concisa y letal, con ritmos de lo más variados, tanto en lo que a percusión se refiere como a las guitarras. En líneas generales, me han transmitido más grindcore que death metal (a pesar de que en las voces predomina claramente lo segundo) pero en algunos cortes el equilibrio entre ambos es casi del cincuenta cincuenta, aunque en algún momento hay destellos de aquel hardcore punk que practicaba ROTTEST SLAG en sus años mozos cuando se llamaban ANGOIXA. Es obvio que no disfruté de aquellos años, ya que yo era un recién nacido entonces, pero a pesar de no haber escuchado material suyo de aquella época sí se puede percibir algún que otro atisbo de aquello, aunque por supuesto estamos hablando de grindcore y es bastante fácil percibir flashes punkarras en él.

Por otro lado, no pueden faltar entre tupa-tupas a toda mecha y blast beats los clásicos ritmos bailongos que tan divertido y disfrutable hacen a este género, de esos que te dan ganas de meterte en un pogo con una malla de naranjas de cinco kilos en cada mano y hacer el molinillo de manera desenfrenada entre la confusa masa de metalheads. Buen trabajo también de las guitarras, como adelantaba antes, cuyo sonido y riffeo hacen que todo tenga el sentido que debe tener, creando una putrefacta simbiosis con el resto de instrumentos en la que el bajo juega el papel designado con dignidad, empastando guitarras y batería con acierto y buena ecualización, cosa importante en este tipo de discos. El grind, si no se escucha el bajo, no es grind, como dijo una vez Ronald Reagan.
Recuerdan en aguna ocasión a sus paisanos GUILLES, cuando a éstos les invaden esos venazos grindcoretas que tienen de cuando en cuando, aunque compartiendo bajista y guitarra con ellos es más que comprensible.

Si te va el rollo de bandas como MACHETAZO, HAEMORRHAGE, NASHGUL, GRUESOME STUFF RELISH o LOOKING FOR AN ANSWER, es más que probable que acojas de buena gana Holocausto vegano; de no ser así, es que sois unos posturetas.

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