ROCK ON TOUR I – Madrid – 10/11/12

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Noche de sábado fría pero agradable para disfrutar del inicio de la gira Rock On Tour I: tres bandas dispares pero que ofrecen una combinación coherente y armónica de distintas vertientes del rock-metal. Hemos de aplaudir esta iniciativa, no por novedosa sino por inteligente y efectiva, de reunir bandas de distinta procedencia y organizar una gira conjunta. La primera parada de este viaje inicia en la capital, pero pronto los veremos descargar en otras partes de la península.

La tarde-noche comienza en la mítica sala vallecana Excalibur, otrora bastión del heavy más clásico y ahora reconvertida en sala de “pachanga”, aunque sigue programando algún que otro concierto de rock para no renegar de sus raíces. Al entrar en la sala, coincidiendo con los primeros acordes de CUARTO OSCURO, comprobamos que la temperatura en el interior no difiere demasiado de la que había en la calle: la afluencia de público no alcanzaba la veintena de almas, parapetadas en su mayoría en el fondo de la sala, mientras los navarros daban buena cuenta de “Un día”, toda una declaración de intenciones de lo que iba a ser la tónica de su actuación: una combinación sobria de rock noventero y metal, que se asienta con los cortes “Obstinado” y “Rey de copas”. Ese ramalazo rockero y la voz de Luisja nos recuerdan sin duda a los añorados HÉROES DEL SILENCIO, si bien a medida que avanza el show comprobamos que su sonido es más duro, de un rock más directo. O eso intuimos, porque cabe mencionar que el sonido de la sala no ayudó en absoluto a ninguna de las bandas esa noche, siendo los primeros los más perjudicados, que tuvieron que batallar con un sonido deficiente y un público escaso y bastante frío. Quizás demasiado para estos CUARTO OSCURO, que se esforzaron por caldear el ambiente, alentando al personal, interactuando entre ellos y con la gente, con un Luisja intentando conectar en todo momento, Oscar paseándose entre el respetable, las elegantes segundas voces de Txiki… pero a medida que iban cayendo los temas quizás fueron bajando un poco los brazos, lo que por otra parte era bastante lógico y nada reprochable.

Volviendo a la actuación, el cuarteto lanzó su primer órdago con la versión de “Sildavia” de LA UNIÓN, que adaptaron de tal manera que no desentonaba entre el resto del repertorio y quizás a más de uno le pasó desapercibido. A ella le siguieron “Perder el norte” y “Camaleónica”, uno de los temas más destacables de su actuación, y mientras el público iba aumentando con cuentagotas llegaba la segunda sorpresa de la noche: “Aire”, de los infames MECANO, aunque vestida para la ocasión: bastante remozada, algo pasada de revoluciones, y con unos cambios de tiempo bastante originales. “Dioses de sal”, el single extraído de su nuevo álbum “Veintiunodoce” pareció animar un poco más la noche, y tras poco más de una hora de actuación, en la que fueron desgranando este “2112” cerraron con “Ain’t my bitch” de METALLICA, a la que le faltó un poco de contundencia, atribuible en gran parte al sonido de la sala. La sensación que te queda es que la velada no hizo justicia a una banda con mucho oficio, y no al contrario.  

La “mayor” afluencia de la noche (entre comillas, porque apenas sería de medio centenar de almas) se dio cita para escuchar a la banda local: KITSUNE ART son una joven banda de metal alternativo, y cumplen con los cánones de este tipo de bandas a la perfección: baterías pesadas, guitarras modernas y una voz que combina a partes iguales rabia y melodía.

Al igual que sus predecesores KITSUNE ART nos ofrecieron un concierto sin altibajos, aunque en un registro bastante más violento. Comienza su actuación con “Puppets”: Los riffs y la voz de las estrofas hacen que sólo tenga un nombre en la cabeza: los nü-metaleros P.O.D. En ese momento me pregunto si esta crónica se basará en describir a una banda “que suena a…”, pero el toque general en los estribillos y al final del tema, bastante crudo y más intenso, demuestran que estos chicos tienen algo más de recorrido. Y por si no había quedado claro, continuaron con “Another chance”, con un sampler de batería y teclado para la intro que daban paso a un corte más acelerado que el anterior, con riffs al más puro estilo del metal norteamericano, y un Alexander a la voz con desparpajo, con un registro más oscuro y animando a un público algo más entregado. Uno a uno van cayendo los temas del repertorio: un buen trabajo de batería, guitarras modernas, efectos atmosféricos desarrollados con criterio por parte de Fer, un bajo con un toque sutil de virtuosismo, y pequeños detalles para evitar perder la atención del público, como el medio tiempo más pausado de “My mind”, el cambio puntual de instrumentos entre Carlos y Jose, o una versión de “My Curse” de KILLSWITCH ENGAGE, que me había venido a la cabeza en más de una ocasión en el transcurso de la actuación, lo que me lleva a reconocer que la elección de la versión había sido acertada. Destacar casi al final del show el tema “Lost soul”, con una intro arábiga y una voz melódica que rompen de inmediato en riffs atronadores, para dar paso a un estribillo “pasteloso” que tanto gusta a los amantes del estilo. En definitiva un set intenso, un frontman destacable, quizás más en su faceta rabiosa que en la melódica, y una base rítmica a la altura.

Tras el obligado cambio de equipo entre bandas comienza el “plato fuerte” de la noche. Y es que sin desmerecer a lo que habíamos escuchado hasta entonces, los extremeños DARKSOUND hicieron valer su experiencia de más de una década de andadura para mostrar su mejor cara ante las circunstancias en las que se encontraban: una propuesta más ecléctica y un empaque envidiable que a pesar del sonido hicieron justicia a dos buenos álbumes como son “Irresponsible optimism” y “No return road”. Ausencia total de poses y artificios, una puesta en escena que se centra exclusivamente en la música, que en otras bandas se antojan fundamentales  y que para ellos son innecesarios, hasta tal punto que su vocalista Pedro se permite la licencia de mostrar en mitad de la actuación una ridícula camiseta de un traje típico bávaro-tirolés, o vete tú a saber, como diciéndonos eso mismo: “qué más da la pinta que tengamos, centraos en lo que está sonando”.

Destacables las enormes “Polinesian art” y “Honk Kong holidays” temas realmente pegadizos, y otros como “Red Knees”, la desquiciante “Rumanian safari”, el enorme trabajo de Ricardo y Javi a las guitarras en “Random keys to open doors” o “Arena”, en la que las similitudes vocales con Brian Molko de PLACEBO se hacen patentes. Sin duda que vista la trayectoria y calidad de estos DARKSOUND se merecen una repercusión mucho más notoria en el panorama alternativo estatal, esperemos que el tiempo los ponga donde se merecen.

En resumen, una velada interesante a la que el público madrileño no ha respondido con justicia, no está muy claro si por la falta de repercusión en los medios, si es la situación económica actual, si la gente ha dado la espalda al directo… pero eso ya sería otro debate. Solamente nos queda desearles suerte en el resto de fechas de este Rock On Tour I.

 

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