RIOT OF VIOLENCE – Planet of the rapes, 2013

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riotofviolence04RIOT OF VIOLENCE son un grupo peculiar en todos los sentidos. Se autodenominan death metal melódico, pero lo cierto es que dicho estilo lo practican a su manera. No son un grupo accesible que digamos, más bien todo lo contrario, su música es bastante densa y pesada, y además han tenido el valor de atreverse con una obra conceptual en su segundo disco, algo que implica un plus de atención a la hora de ponerse a escuchar este Planet of the rapes. ¿Habrá salido bien este arriesgado movimiento?

Puede que la memoria me falle, pero no suelo ver muchos trabajos conceptuales relacionados, no con el fin del mundo, sino con el fin de la civilización y la supervivencia de los humanos restantes en un ambiente lleno de depredadores en potencia, a lo Mad Max, y con cierta actitud ciberpunk (algo que se denota claramente en las letras, que podéis leer también en su bandcamp). Empiezo por el concepto porque sin duda es lo más llamativo, y añade ese plus diferenciador de miles y miles de grupos con propuestas similares en lo musical. Y precisamente es en este aspecto donde debemos pararnos ahora, para dar los pros y contras.

La base musical está bastante clara, tiran de DARK TRANQUILLITY, KATAKLYSM, los primeros ARCH ENEMY y AT THE GATES, lo típico y tópico, lo interesante es cómo lo han hecho más pesado incluso, jugando en muchas ocasiones con el death metal “de siempre”, no se cortan con los blast beats para nada, conjugándolos con los clásicos riffs alargados de Gotemburgo, e incluso la voz de Joan, con un estilo especialmente grave, no se corta lo más mínimo con profundos rugidos y pig squeals, algo que acrecienta, más aún, el muro sónico creado por los barceloneses. No hay más que oír los primeros compases de “Nothing to die for”, unos cuantos segundos de tranquilidad hasta que la batería ataca y transforma la canción en un furioso y rápido alegato contra los errores de la humanidad, porque eso es, ni más ni menos, lo que nos espera.

Por contra, la densidad de la que hablábamos conlleva un defecto, que a medida que van pasando los minutos notamos algo de homogeneidad, y no estar atento implica, no sólo perderse pormenores, sino que el tema siguiente nos parezca igual al anterior. Y es que a pesar de los detalles, el solo medianamente original, la línea de batería que destaque, a las canciones queda alcanzar ese “plus” de distinción entre unas u otras, para que a la larga no se nos haga cansino. Efectos colaterales de querer ser lo más pesado posible.

Volviendo a los detalles, afortunadamente no todo es death melódico, sino que también prueban pequeñas incursiones a otros géneros como el deathcore en algún tema como “I am the battlefield”, o el thrash en el riff principal de “Fuck it all”, aunque sin duda alguna es el corte de cierre,  “For sound I shall become” y el cómo va derivando progresivamente en una canción con tintes épicos, supone un excelente cierre de trabajo. 

¿Es un buen o un mal disco? Sin duda es lo primero, un importante paso para la construcción de su identidad propia, de la que ya han asentado las bases. Ahora, que también tiene sus fallos a corregir, como esa homogeneidad que provoca que algunas veces no sepamos por donde vamos, y que sin ella, haría de esta obra algo incluso adictivo. No obstante, con la energía y ganas que tienen, tengo mucho interés en saber si en un futurible tercer disco serán capaces de superarse a si mismos, y si tendrán de nuevo el valor de ofrecernos otra historia como la de este planeta de violaciones. Estoy convencido de ello.

firmapablobalbontín

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