REVEREND BIZARRE (FIN)- II: Crush the insects, 2005

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Hoy nos reverenciamos ante tres individuos finlandeses locos por el Doom en su estado más puro. Su plan para conquistar el mundo del Metal consistía en editar 5 álbumes y desaparecer, pero su «alocada» estrategia se quedó en tres excepcionales discos (aparte de sus numerosas demos, splits, eps y recopilatorios), no aptos para oídos poco acostumbrados a la música desesperadamente lenta, el sonido lo-fi y el metal más torturado, oscuro y funerario.

El disco que hoy reseñamos, editado en 2005 por Spikefarm Records, es una muestra de respeto y homenaje a este trío de aspecto hippiesco, adoradores de los BLACK SABBATH más negros y sobre todo, del puro Metal, del de verdad, el que hace que se te ponga los pelos como escarpias cuando lo escuchas a volumen considerable. Si su primer «In the rectory of the bizarre reverend» era ultra-lento, para este segundo trabajo se decidieron a dar un poco más de velocidad a sus primeros temas, escribiendo canciones no, obras maestras como el himno absoluto «Doom over the world» o la fabulosa «Cromwell», temas con cuatro acordes que te ponen con el puño en alto al momento. Pero REVEREND BIZARRE eran puro Doom, y para quien dudara de ello, a partir del cuarto tema el disco se enfanga, se oscurece, te atrapa en el más oscuro de los abismos. «Slave of Satan» ya pone en claro con sus 13 minutos que se acabó la fiesta; a partir de esta canción los fineses rendían culto al Funeral Doom más arrastrado y lacónico, siempre con su característico sello ultra-metálico, nada de hacer prisioneros. Sir Albert Witchfinder (Sami Albert Hynninen) no era un gran cantante, pero su cometido lo hacía a la perfección, dar una pequeñísima nota de luz a tanta oscuridad, con una voz cercana a la lírica de un cantante de puro Heavy Metal en plan SAINT VITUS o TROUBLE. Acompañando a Witchfinder estaba la guitarra de Father Peter Vicar (Kimi Kärki), con un sonido tan opaco que muchas veces se confunde con el mismo bajo de Hynninen, y Monsieur Earl Of Void (Jari Pohjonen), un tipo que se dedica a torturarnos lentamente a base de ritmos ultra-lentos pero precisos, cual lenta agonía.

Ocho temas en 73 minutos, tela. Sin piedad, REVEREND BIZARRE nos demostraron con obras magnas como este «Crush the insects» lo que es el Doom sin más, sin aditivos, tan crudo como debe ser y demostrando con la devastadora «Council of ten», la oscurísima «Eternal forest» o la final y misteriosa «Fucking wizard» (¿homenaje explícito a la canción «Black sabbath»?, que termina de forma hasta casi festiva) lo que es una banda de puro y duro Metal lento, aplastante y sucio (pero con un gran sonido). Desde luego no vamos a negar que sabían quienes eran CATHEDRAL, a los que deben bastantes de sus ritmos, pero escuchando a estos individuos te olvidas absolutamente de cualquier posible influencia (que en algunos casos llegan casi a copia). Aquí dejaron su legado, su forma de entender el Metal, sin duda no para todos los paladares, aun sabiendo los tiempos modernos que corren para nuestra música. Pero eso sí, para mí, por todo lo mencionado, por esas asombrosas portadas, por esa atmósfera negra como la noche, por sus opacos riffs y por su personalidad tan poco original (su música no descubrió nada nuevo, desde luego, pero lo hacían de muerte) como valiente y respetuosa, este trío finlandés se ha ganado su puesto en el mundo del Metal como merecido grupo de culto.

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