Resurrection Fest 2014 – Crónica/Reportaje

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Hagamos un ejercicio de memoria, retrocedamos tan solo un lustro, por poner una fecha, y preguntemos al Metalhead medio si conoce un tal Resurrection Fest. Con suerte, algunos te dirán que es un festival de hardcore que se hace allí por Galicia, y poco más. No quiere decir que fueran cuatro personas al festival, ni mucho menos, pero era algo más enfocado a un sólo ámbito. Un paraíso para todo aquel que guste del hardcore, aunque indiferencia, por norma general, para el resto. Pero algo se estaba haciendo bien por Viveiro, porque el nombre de Resurrection Fest ha ido colándose progresivamente en el vocabulario de los aficionados de los sonidos duros, en un espectro mucho más amplio. La paleta de bandas del festival ha ido ampliándose, al igual que la asistencia de público (unas 33.000 almas en 2013), y los escenarios, optando así en convertirse en un festival de referencia en España, junto con el renovado Leyendas del Rock. Y por qué no decirlo, luchar por ser una fecha relevante en el circuito europeo, aunque para resolver esa última cuestión, todavía ha de pasar algo más de tiempo. 

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El 2014 se presentaba con unas 70 bandas, que iban desde el clásico hardcore, pilar fundamental de la cita, y sin el cual no estaríamos aquí, pasando por stoner metal, thrash o brutal death. Teníamos calidad y ante todo, variedad, que es lo que al fin y al cabo, atrae al público potencial.

Con respecto a los escenarios, teníamos tres: El principal, dedicada a los peces gordos, el Chaos, para hardcore y variantes más o menos bastardas, y el Ritual, que no hay que ser muy listo para saber que estaba dedicado al metal extremo y a los grupos menos convencionales. No obstante, la temática de cada escenario se difuminaba en las primeras horas del día, y quien tocaba en el escenario principal, perfectamente podía haberlo hecho en cualquiera de los otros dos. 

Aún así, y ya me centraré más tarde, hubo algún que otro (molesto) cambio de banda importante de un escenario a otro, y de manera casi imprevista. No obstante, también hay que alabar la organización del festival para que las casi 70 bandas apenas se solapasen. Que algunos hubo, pero hablamos de cuestión de minutos, y no de tener que escoger entre un grupo y otro, como pasa en cualquier otro festival europeo. 

Lo que sí es clásico de festival europeo son las maratonianas jornadas de decibelios para aquel que así lo quisiese. Desde las 2 de la tarde hasta casi las 4 de conciertos, los 3 días. Quien quisiese salir de Viveiro con una embolia cerebral, podía hacerlo. Y pequeña confesión personal, quien escribe estuvo a punto de salir desmayado del festival, debido a largas jornadas intentando ver la mayor cantidad de bandas posibles, y en muchas de ellas, metido en el moshpit, aquel lugar que separa a aquellos que aprecian su integridad física, de los individuos que hacen oposiciones para recibir el Premio Darwin. 

angelusapatrida35En cuanto a la organización, en términos generales, y antes de pasar a las bandas, más aplausos que palos. Entre los aplausos: las zonas habilitadas para prensa, la ya citada buena organización de horarios, un sonido muy competente en los escenarios, en la gran mayoría de ocasiones, el servicio para poder recargar móviles y aparatos electrónicos varios, y el buen ambiente general, sin ningún incidente de gravedad. De palos: pocos baños para el camping gratuito. Básicamente un sólo lugar para hacer de vientre en un camping donde perfectamente podían haber más de mil personas, y con las duchas, la misma historia. Aumentar estos servicios debe ser una obligación para el próximo año. Y por último, el cambio imprevisto de escenarios que antes mencionábamos y que afectó a CARCASS y sobretodo a WATAIN, de manera negativa. 

Una cosa más. Como entenderéis, mi especie es la humana y no pude ver todo lo que hubiese querido, así que, querido lector, si estuviste en el mismo festival que yo, y faltan pocas o muchas bandas de las que viste, mala suerte. Intentaré multiplicar mi persona para la próxima ocasión.

Jueves

acidmess01Si una banda tiene el nombre de ACID MESS, no es muy difícil averiguar a que se dedican estos chicos de Oviedo. Estaban posiblemente ante una de esas oportunidades claves de su carrera, y supieron aprovecharla. El concierto se puede resumir en una larga canción de media hora. Desconozco por completo el trabajo de los asturianos, pero aún así, hay que valorar la habilidad que tenían para enlazar los temas sin que nos diésemos cuenta, tal vez para simular la experiencia de un viaje psicodélico. Pero la verdad es que con con ese stoner pesado, grave y enérgico, despertaban a cualquiera de su letargo. Todas las ovaciones que se llevaron, merecidísimas, así que superaron con nota la prueba de fuego.

Del Ritual al Chaos y cambio de 180º. Del stoner al deathcore actual con HYDE ABBEY, que se han hecho con cierto nombre en la escena de Barcelona. Presentaban su segundo disco, Ooparts, y si bien admito que no son para nada mi estilo musical, al César lo que es del César, y toca reconocer que dieron un show lleno de energía y mala leche, sin parar durante la escasa media hora que tuvieron disponible, y con un tempranero público que estuvo muy entregado a los de Mataró y su música, que visto lo visto, dejó muy buen sabor de boca, principalmente entre el público más orientado al «-core». No creo que compre un disco suyo, pero apoyo totalmente su actitud sobre las tablas. 

Y de tralla a tralla y tiro porque me toca. De vuelta al Chaos donde tocaban CHILDRAIN, uno de los miles de hijos perdidos de PANTERA, que resultó ser un buen bastardo, en poco tiempo se las arreglaron para descargar una mezcla entre groove metal y metalcore, muy a lo LAMB OF GOD, aunque con ciertos toques de melodía vocal en los estribillos. Los vascos tienen ya experiencia sobre las tablas, y se notó, porque sonaron atronadores y muy seguros ante el ingente número de personas que se encontraban ya en la carpa viendo su actuación. Tras escuchar su última obra, gracias a que tiraron varios ejemplares de su nuevo A Fairy Tale for the Dissent, cerca del final de la actuación, puedo decir que les habían echado speed en la bebida, porque con respecto a estudio, en directo se mostraron mucho más crudos y bestias. 

Por fin pisábamos el escenario principal con una de las bandas más notables del panorama thrasher nacional, MUTANT SQUAD. Si cualquiera los hubiese escuchado de lejos y se hubiese acercado más tarde, se habríamutantsquad23 sorprendido de que, para ser un trío, hacen más ruido que un niño hiperactivo con una cacerola. Y como hay mil tipos de thrash (aunque no lo parezca), y nos encantan las comparaciones, podríamos decir que vimos a unos mini OVERKILL de Santiago de Compostela. Un sólo disco bajo el nombre de Titanomakhia y estuvieron a la altura de lo que es tocar en un gran escenario. Puede que la cercanía influyese , que aquello de sentirse en la terra galega les diese más confianza, pero no son más que excusas, estuvieran en Galicia o La Rioja, se comieron el escenario, su thrash heredado de la escuela de Nueva York puso al público a sus pies. Aunque el punto culminante estuvo con «Mutants Will Rise» para acabar, la intensidad no bajó en un solo instante. Hay futuro en este país.

Después de tantas alabanzas, toca dar un pequeño palo, y no hacia RISE OF THE NORTHSTAR, sino ante la actitud de ciertos seres del público. Me gusta el hardcore, me gusta su cultura de ir todos a una y ser una familia, me parece de puta madre que bailen 2 step y lo que les de la gana. Lo que no puedo es con tanto cuerpo de gimnasio dando patadas y puñetazos al aire y que el resto tengamos que apartarnos, para que puedan hacer el numerito a gusto, mientras estamos pendiente de no llevarnos ningún golpe, en lugar de disfrutar del concierto. Más de uno dirá que soy un hipócrita, cuando servidor se mete en moshpits un tanto peligrosos. La diferencia es que por norma general quien está en el mosh ahí se queda, y no molesta a nadie de fuera. En el baile «hardcore», y lo pongo entre comillas porque he visto a gente bailando que son totalmente respetuosos con el resto, la hostia te la puedes llevar, quieras o no. Afortunadamente cuando el resto nos metíamos a hacer mosh, a ellos se les acababa el chollo, lástima…

riseofthenorthstar01Ahora sí, volviendo a R.O.T.N. su mezcla de hardcore, thrash, hip hop, con esa estética anclada en la cultura japonesa, volvió a triunfar una edición más. No estuve en el Resurrection de 2013, pero sí oí excelentes críticas a su concierto. Ya tenía ganas de verles, no voy a negar que sus 2 EPs los tengo bastante escuchados, y espero con ansias su álbum debut. Y desde luego no me defraudaron ni por un segundo, ni a mi, ni al abarrotado público que coreó todos los temas del repertorio, entre los cuales recuerdo «Sound Of Wolves», «Phoenix», la conocidísima «Demostrating My Saiya Style», «Protest Ya Chest», o su nuevo tema del que ya circula el videoclip, «Welcame (Furyo State Of Mind)». Me juego el cuello a que los franceses acabarán siendo muy importantes, atravesando las barreras de géneros, si no lo han hecho ya. 

Cambio de registro y de pista para MORE THAN A THOUSAND, una banda de metalcore (muy) melódico, que a pesar de ser de Portugal, suenan totalmente americanizados. Así que uno poco de tupa tupa por aquí, otra pequeña ración de breakdowns por allá, y estribillos melódicos pegadizos. Los portugueses defendían su quinto disco Lost At Home, y si bien no sonaron tan limpios como en estudio y se perdían ciertos matices, dieron un concierto bastante entretenido, capaz de animar a las masas que allí se encontraban.

El repertorio se centró en sus dos últimas obras, que son las que más relevancia les han dado, en especial ese Make Friends and Enemies del cual escogieron «First Bite» y la contagiosa «Bad Blood», con la que lograron que buena parte del público la corease. Sin ser lo mejor de la cita, fue un espectáculo corto, agradable y bastante entretenido, para ver con calma en la amplia explanada de césped.

Tras un breve descanso, tocaba ver a MINOR EMPIRES. No sé donde oí la definición que los describe perfectamente: «son TOUNDRA pero con voz». Teniendo en cuenta que MINOR EMPIRES están muy vinculados a dicha banda por cuestión de miembros (no se si tocan miembros actuales o pasados), los parecidos son notables. Y aunque no he visto a TOUNDRA en directo, MINOR EMPIRES demostraron que estaban a un gran nivel. Todas las críticas positivas que había oído previamente, eran justificadas. Un sonido nítido, claro, con unas canciones que eran relativamente breves, hacían que el concierto pasase volando, y lo que fue media hora, parecieron 2 minutos. También es verdad que el post rock de MINOR EMPIRES no busca dejarte atontado y en otro mundo mientras pasan los minutos, sino estimular a la audiencia, y desde el comienzo con «Targets» (si mal no recuerdo) hasta el cierre con «Drones», se metieron a todo el mundo en el bolsillo, independientemente de si les conocían antes previamente o no. Y es que en el Resurrection Fest puede haber y hay espacio para todo tipo de bandas.

Acabamos por hoy las bandas más underground y comenzamos con los pesos pesados del festival, en este caso RED FANG. El stoner se ha puesto muy de moda últimamente, y los yankis no sólo son muy buenos, sino que además saben conectar con el gran público. Algo evidente, primero cuando tocan mejor aún que en el disco, con esos cuatro rednecks derrochando energía y segundo cuando ves el escenario principal absolutamente abarrotado y con miles de personas saltando y coreando simultáneamente. RED FANG fueron a lo seguro, reservando la mitad de su corto set al fantástico Murder The Mountains, que los colocó en el punto de vista de muchos metalheads. Y es que «Wires» o «Dirt Wizard» en directo son una auténtica fiesta. Los temas nuevos, como «DOEN» (con el que abrieron el concierto), o «Blood Like Cream», tampoco se quedaron atrás, e invitaron al cabeceo general y a algún que otro moshpit. Y para acabar, cómo no, «Prehistoric Dog», esa pequeña joya donde ya se descontroló todo. No fue el concierto más brillante del festival, pero sin duda, fue uno de los más fiesteros y caóticos de todos.

Una vez descansado el cuerpo tras todos estos conciertos casi seguidos (me quedé con la curiosidad de ver a HACKTIVIST), nos presentamos en uno de los conciertos más polémicos del Resurrection ¿Por qué? Por el crowbar01sonido, a algunos les pareció una auténtica mierda y a otros les encantó. Posiblemente el concierto con los bajos más potentes que haya asistido sea el de CROWBAR, hasta el punto que parecía que todo el suelo retumbaba, sintiendo como los bajas frecuencias te agarran del vientre y no te sueltan. A ciertas personas les pareció demasiado, y que afectaba a la calidad del sonido por su excesiva saturación. A mi no, si CROWBAR se caracterizan por algo es por su mezcla de sludge y doom tremendamente pesada y corrosiva. Ni más ni menos, eso fue lo que transmitieron sobre las tablas. Sin ánimo de menospreciar a DOWN, la decisión de Kirk Windstein de dejar DOWN para centrarse en su grupo, me parece genial. Kirk y los suyos son auténticos mastodontes en directo. Si por algo son una de las bandas más relevantes del sludge, en Viveiro lo dejaron claro, y si alguien lo dudaba, fue aplastado inmisericordemente entre decibelios.

Aunque presentaban nuevo opus, Symmetry in Black (el cual no he escuchado de momento), había tiempo para clásicos como «Sever the Wicked Hand» y «All I Had (I Gave)». Era solo jueves y ya teníamos claro una de las mejores bandas del festival, los de Nueva Orleans, un auténtico rodillo.

Hay un dicho que suelen usar los estadounidenses y reza así: si algo no está roto, no lo arregles. Algo que viene perfecto para describir la actuación de AMON AMARTH. Es la típica formación que está de relleno en todos los festivales, y sus discos suelen ser casi siempre lo mismo, pero en directo no aburren, no defraudan, hacen lo que se espera de ellos, y te dejan con buen sabor de boca (y lo dice alguien que no es muy fan, precisamente). Uno de esos comodines seguros que siempre conviene tener en un festival.

Tuvieron una hora y la aprovecharon al 100%. Nadie esperaba grandes novedades, si acaso el famoso barco vikingo en el escenario que al final, por cuestiones de infraestructura, no montaron, o eso suponemos. Oímos «Guardians of Asgaard», «Cry of the Black Birds», «War of the Gods», «Twilight of the Thunder God», o «The Pursuit of Vikings». Todo lo típico y tópico, pero suficiente para que la gente se lo pasase como enanos y se formasen numerosos moshpits y algún que otro Wall Of Death. Los vikingos, en su línea, pero no necesitábamos nada más.

En el Ritual Stage esperaba otra agrupación sobre la que había muchísimas expectativas. Hablamos de THE OCEAN, una de las bandas que mejor ha sabido seguir el camino de gente como ISIS o NEUROSIS, y que ahora las agrupan en la moda del post metal, cuando a mi parecer, esto se les queda corto. Han sabido encontrar su propio camino, llamémoslo metal progresivo, post metal, metal experimental, ambiental, que son todo eso y a la vez nada. Su tarea era ardua, pues cualquiera que haya escuchado su última obra Pelagial, o cualquiera de sus anteriores discos, pero en este caso la que defendían era esta última, sabrá de la complejidad de su propuesta, por las numerosas capas de sonido que desarrollan. Algo que va más allá de tocar todas tus partes de guitarra correctamente o hacer los cambios de ritmo correctamente.

¿El veredicto? Cumplieron con nota, defendieron su Pelagial como se merecía y apenas perdieron detalles entre tanta capa de sonido. Cosas como «Hadopelagic I: Omen of the Deep», sonaron mucho más emocionantes aquella noche cerrada. Pero es un festival, y aunque 45 minutos son pocos para una experiencia como la que ofrece esta banda de Berlin, no podía ser más. Quedaba pues, disfrutar de los algunos cortes de su álbum más recierte, y alguno más antiguo, que mi memoria no me deja recordar. Corto pero muy intenso, habrá que esperar para verlos con más tiempo, cuando puedan demostrar todo de lo que son capaces.

Llegaba uno de los momentos más esperados por mi yo adolescente, y que hoy día, esperaba con demasiado escepticismo. Efectivamente, hablamos de MEGADETH. Todos sabemos que Mustaine perdió hace años su voz. Lejos quedan los conciertos de mediados y finales de los 90, y principios de la siguiente década, donde los angelinos daban recitales de 2 horas casi sin inmutarse. Lo irónico es que la alineación Broderick / Drover / Effelson / Mustaine, a nivel técnico es la mejor que ha tenido jamás, aunque no conserve la magia de la formación clásica, y tampoco se haya traducido en materia de discos, con obras bastante mediocres. Pero lo que realmente falla es la garganta del pelirrojo, tanto que la afinación de las canciones se hace en un tono más grave, para disimular el desastre (aunque si Dave canta como una rana en «She-Wolf», eso no hay autotune que lo arregle), pero esto hace que las notas agudas se pierdan, y es que no es lo mismo. Si todo el repertorio hubiese sido instrumental (no hubo fallos, que recuerde, en cuestión de riffs o solos), el concierto habría ganado enteros.

highonfire01Pero no todo son palos, MEGADETH ante todo, son unos profesionales, y salieron a hacer lo que mejor se les da. Se ciñeron a lo efectivo: «Hangar 18» para abrir, «Wake Up Dead», «In My Darkest Hour», «Sweating Bullets», «Trust», «Peace Sells», «Holy Wars», y alguna moderna prescindible, como «Kingmaker». Si tuviera que poner todos los temas que hubiese querido, no acabaríamos nunca con la crónica. Pero es hora y cuarto como cabeza de cartel en un festival, y no podemos exigir más. Una sensación agridulce, de haber visto a unas leyendas vivientes, pero con la idea en la cabeza de que la banda necesita un descanso urgente… o incluso retirarse con dignidad, aunque me duela en el alma.

Otros que son más corrosivos que un cubata de lejía, son HIGH ON FIRE, otras leyendas en el campo del stoner, doom, y todo aquello que sea lento y pesado. Si RED FANG son un stoner más dinámico, HIGH ON FIRE son un stoner digno de una sobredosis de estupefacientes. Matt Pike y sus compañeros se dedicaron a aplastar a todos los asistentes bajo la carpa. De nuevo un concierto muy denso, con los bajos en el estómago, y haciendo tanto ruido que hasta en A Coruña lo sintieron. Cada canción era un martillo industrial, hasta los solos de guitarra hacían daño, y como buenos torturadores, la sesión de pesadez fue ejecutada casi sin pausa alguna, un golpe tras otro.

Y es que los de Oackland lo hicieron demasiado bien, con un setlist equilibrado, con temas del reciente De Vermis Mysteriis, pasando por Snakes Of The Divine, hasta Death Is This Communion y Blessed Black Wings, así que pudimos oír alguna canción emblemática como «Rumors Of War». No se si la hora era más o menos adecuada, pero si a alguien le quedaba algún ánimo aquella noche, la música de los californianos se la extrajo por completo.

Pero uno es humano y esta vez no quedaban fuerzas para KREATOR, así que con esa sesión de stoner, dábamos por cerrado el día.

 

Viernes

Empezamos el día algo más tarde de lo previsto, y no llegué a tiempo para VORTICE, pero sí para WORMED. Nada más escuchar su actuación, me quedó más claro que las historias que narran en sus dos álbumes, no sonwormed20 ficción, son autobiográficas. 5 simples humanos (o al menos con apariencia humanoide), tocando una música indescriptible, demasiado grande, demasiado bestia, parecía mentira que lo que tocasen se tradujera en ese sonido tan monstruoso que salía de los altavoces. No es que reproduzcan temas del Exodromos (estos dominaron el set), y el Planisphærium a la perfección, es que aquella tarde en Galicia aquellos discos se quedaron cortos. Las canciones eran un torbellino de mala leche y técnica impecables, ante el cual solo podías quedarte con la boca abierta y cuestionar realmente si los madrileños vienen de otra galaxia. Por cierto, la voz de Phlegeton es tan impresionante como parece. Por fortuna, se hizo justicia con la asistencia, y la carpa estaba llena para ver a una de las mejores bandas que ha dado este país. No pasó así con el horario, apenas media hora a las 3 de la tarde, pero son cosas del festival. Ya les tocará un setlist más largo y a una hora menos intempestiva, por calidad lo merecen de sobra.

Seguimos con producto nacional, en este caso bastante más reconocido incluso dentro de nuestras fronteras, seguramente en media España y media Europa, haya visto ya a ANGELUS APATRIDA, gracias a las innumerables giras por el viejo continente que suelen hacer, y porque se patean todo el circuito de festivales europeos (hasta el punto de que ni con su guitarrista David, tocó sentado y con la pierna entre hierros, se perdieron la cita).

Se que a algunos les parecen unos pesados precisamente por esto, y sabemos que la banda puntera del thrash español no van a revolucionar el género, pero si los de Albacete son muy buenos en directo, ellos no se cansan de tocar por donde les llamen, y más importante, gustan, como a un servidor ¿qué problema hay? Los ANGELUS necesitan tan solo un tema para tener a la masa a su favor. Nada más comenzar la actuación con «Violent Dawn» comenzaba el primer circle pit, y de ahí en adelante más moshpits, un wall of death en «Give ‘em War», y un dominio absoluto de las circunstancias. Independientemente de que los albaceteños sean del gusto de uno, hay que reconocer que son muy buenos en el escenario, y nada tienen que envidiar a cualquier grupo de thrash extranjero.

lookingforananswer04Sin perder el tiempo regresábamos al Ritual Stage para ver a unas malas bestias sobre el escenario con el nombre de LOOKING FOR AN ANSWER. Si en medio mundo los adoran y están con Relapse Records, no es casualidad. Después de MACHETAZO, son la banda más relevante del grind en España, y como queda feo decir que la mejor, diré que de las mejores. No presentaban nueva obra, pero sí nuevo EP, Kraken, del que caerían en primicia los dos temas propios de este, y nuevo voceras, Santi, aunque este ya había colaborado en algunos conciertos anteriormente.

A pesar de la escasez de tiempo, la intensidad era tal que parecía que hubiesen estado tocando durante una hora seguida. Grindcore puro y duro en uno de los conciertos más violentos de esta edición del Resurrection Fest. No necesitaron perder el tiempo hablando entre temas y presentando las canciones, simplemente fueron como el César, vinieron, vieron y vencieron. Descargaron toda su furia y rápidamente se marcharon, como una tormenta de verano. Pero la tormenta sonó atronadora, desde el comienzo como «Marcha total hacia la extinción» y «Guerra total», hasta «Ecoterror» y ese pequeño homenaje a «You Suffer» llamado «Escoria». Incluso se dejaron por el camino una pequeña versión de MINOR THREAT, «Seeing Red», como tributo al espíritu del festival, o una reivindicación de lo que es el hardcore de verdad. Conociendo la actitud crítica de la banda, apostamos por lo segundo.

Tras un pequeño reposo, seguimos en la carpa del Ritual para ver a los suecos VILDHJARTA, una de esas bandas que ha seguido el camino polirítmico y afinado gravemente de MESHUGGAH. Si soy sincero, poco conocía de ellos, más allá de haber ojeado su primera y única obra hasta el momento, Masstaden. Quizás por eso, me sorprendió el que no tuviesen bajista, aunque me costó oír si las lineas de bajo, al menos estaban sampleadas. No obstante, con la gravedad de las guitarras, se tapa totalmente a este instrumento. Conocerlos poco también me garantizó una grata sorpresa. Aunque el sonido se saturaba en pequeños momentos, por lo general, conseguían transmitir esa oscuridad que guardan en Masstaden. Así era normal que nos quedásemos embobados, pensando en qué estábamos viendo. Un concierto repleto de medios tiempos muy asfixiantes, nada que animase especialmente al caos general, sino al intentar comprender la propuesta de los suecos. Porque era como una bomba que siempre parece a punto de estallar, y nos dejan siempre con la intriga. Sin duda, de lo más peculiar del festival, tanto que el usar dos cantantes casi idénticos en registro, es lo de menos.

De un concierto extraño, a otro que era una completa fiesta con los punkarras de GBH. Los de Birmingham llevan desde el 78 dandogbh01 guerra, y su papel como pioneros del hardcore es más que evidente. Y será que el punk te mantiene joven, porque los tíos se movían como si tuviesen 20 sobre el escenario, cuando tienen de sobra el doble. Debo reconocer que nunca me llamaron la atención demasiado… hasta ese concierto. La actitud y la energía que emanaban, era contagiosa. Ver a miles de personas saltando y coreando como si fuera el fin del mundo, levanta a cualquiera. Pidiendo ayuda debido a mi gran desconocimiento sobre los británicos, me chivatearon que algunas de las canciones del repertorio fueron «Sick Boy», «Give Me Fire», «Hellhole», «Kids Get Down», «Alcohol» o «Lycanthropy». Perdonad mi ignorancia, pero he descubierto a una banda clásica de la mejor manera posible.

De regreso al Ritual Stage, en un terreno que conocía más, el turno sería para uno de los mejores shows del festival de Viveiro, y de los más peligrosos, hasta el punto de que un chico salió en camilla del moshpit, debido a una lesión de rodilla. SKELETONWITCH arrasaron con todo y todos desde el minuto uno hasta el final. Si sus álbumes ya de por sí son una lección en brutalidad, el llevarlos a la práctica fue una actividad criminal. No se si los americanos serán así en todos sus conciertos, pero en Galicia salieron enchufadísimos y demostrando cómo debe mezclarse el black y el thrash metal para cortar cuellos. El sonido fue muy contundente y pudimos oír todos y cada uno de sus ritmos demoledores.

Con respecto al setlist, bastante del Serpents Unleashed, que salió el pasado octubre, y algo más antiguo como «Beyond the Permafrost», o «Of Ash and Torment». Los únicos momentos de calma fueron aquellos riffs fríos, muy a lo IMMORTAL, que suelen gastarse en ciertas partes de ciertos temas. Más allá de eso, la tralla no paró en ningún instante. Fue una de las sorpresas de este Resurrection, pues los americanos, siempre en un injusto segundo plano, aprovecharon para dar un golpe en la mesa para hacerse notar, y de paso, llevarse un buen puñado de fans.

suffocation01Pero la mejor banda de todo el festival, fueron los neoyorkinos SUFFOCATION. Hubo muchas agrupaciones de 9, pero Frank Mullen y sus chicos se llevaron por delante a todos los grupos que actuaron antes, y serían insuperables por todos aquellos que quedaban. Qué decir que no se ha dicho de ellos, el grupo que dio una vuelta de tuerca al death metal, lo volvió más técnico y cafre, y básicamente toda banda de death metal que sea técnica o brutal, les ha copiado de una manera u otra. Pero ellos son los señores y amos absolutos, y en el Resurrection nos dieron una lección de cómo se debe tocar.

Sonaron de 10, contundentes y claros, sin ni un solo fallo. Cada uno de ellos es una máquina en su respectivo instrumento. Aunque no podemos destacar a ninguno por encima de otro, sí que llama más la atención su bajista Derek Boyer, por su postura al tocar su instrumento, parecía más un contrabajista clásico, la diferencia es que un contrabajista no se apoya en el suelo para tocar, ni le llega la melena al suelo, ni la mueve salvajemente. Eso sí, la complejidad en las notas, es muy similar. ¿Cómo es capaz de dar ese toque de espectáculo mientras toca una línea de bajo sumamente compleja? Por algo está en SUFFOCATION. Y aunque había temores de que no estuviese por cuestiones de trabajo, la leyenda Frank Mullen estaba ahí, con su famoso gesto de la mano. No sólo tiene un registro amplísimo, capaz de variarlo como si nada, también es un monologuista, los diálogos entre tema y tema son pequeñas historias, tanto más serias o más humorísticas, que disecciona y nos presenta. 

Y como buenos precursores, sus temas siguen destrozando a muchas bandas modernas, sin desmerecer, y suenan como si hubiesen sido compuestos hoy día. «Effigy of the Forgotten», «Pierced From Within», «Breeding The Spawn», «Funeral Inception», «Infecting The Crypts»… clásicos que suenan tan bien como canciones modernas, de las cuales poco oímos más allá de «As Grace Descends» y «My Demise». SUFFOCATION siguen siendo los dominadores de su terreno, pobre del que ose desafiarles.

Si el jueves tuvimos a los geniales CROWBAR, hoy tocaba otra banda clásica de Nueva Orleans, DOWN, que hace mucho que se despegaron de la etiqueta de «la otra banda del cantante de PANTERA» (aunque todavía no he visto un sólo fan de DOWN que no lo sea de PANTERA). A pesar de la marcha de Windstein, DOWN pueden sobrevivir con sin él y dar un concierto más que decente, no será por falta de talento en sus filas. Lo malo,que podría ser haber sido mejor. Phil Anselmo tiene la voz destrozada. Los años, el abuso de sustancias y licores pesan y aunque no fue una actuación pésima, no podemos pedirle más. Si acaso con que las cuerdas vocales le den un respiro, nos conformamos. Ganas, empeño y mucho ánimo le puso, desde luego. Pero no solo Anselmo es DOWN, y «Eyes Of The South», para abrir la velada, «Stone The Crow«, o «Bury Me in Smoke«, suenan como los himnos en los que se han convertido con el tiempo. Ya sólo nos faltaba una densa cortina de humo para completar la actuación. 

Como detalle curioso, dedicaron el tema «Witchtripper», a la gente de Viveiro. Parece ser que ese tema psicodélico a lo BLACK SABBATH tuvo de inspiración el paisaje gallego…

Durante mi estancia en el Resurrection, me fijé en un detalle bastante curioso en las camisetas de muchos asistentes, las camisetasconverge01 de CONVERGE, si no eran mayoría, cerca se quedaban. En cualquier caso, las expectativas hacia uno de los grupos más revolucionarios en el mundo del hardcore, eran altísimas. Metalcore, screamo, crust punk, powerviolence, o resumiendo, un cóctel explosivo de música rápida y agresiva, esté más o menos relacionada con el hardcore. Pues ese cóctel nos tiraron a la cara durante casi una hora, a eso sumémosle un moshpit caótico y lleno de polvo, y tenemos una muestra de qué fueron CONVERGE.

Salvo dos respiros en el comienzo de «All We Love We Leave Behind» y la lenta «Grim Heart/Black Rose», el concierto se caracterizó por la velocidad endiablada y mala leche con la que se sucedían las canciones. Para los que la voz de Bannon nos tira atrás, en directo su registro no es el mismo, está más alejado de su voz rasgada y chillona y se acercaba más a la áspera del hardcore. No se por qué, pero sirvió para que al menos en directo, nos gustasen un poco más. Y es que ante tal demostración de fuerza e ira, uno no puede sino alabar a los de Boston.

 Al principio de la crónica comenté algo sobre ciertos cambios de escenario bastante molestos, aunque sólo fuesen dos. Uno de estos se convertiría en uno de los puntos más polémicos de la cita, que se tradujo en una gran decepción. Tenía muchísimas esperanzas puestas en WATAIN, y cuando me enteré de que pasaban de la carpa al Chaos Stage, digamos que tenía un mal presentimiento. Cuando llegué a una posición relativamente cercana de la pista, pues quería ver el escenario con sus candelabros de fuego, mi sorpresa fue mayúscula al oír la pésima mezcla de sonido. La batería, y en especial los bombos, se comían al resto de los instrumentos, el bajo era un zumbido, las guitarras y la voz, muy de fondo, si acaso podían distinguirse cuando la batería no estaba en fase atronadora. 

¿Pudo ser una mala noche de la banda? Lo dudo bastante, se les notaba tocar perfectamente y en un estado óptimo (para estar en un escenario con fuego, aunque controlado, hay que tener bastante cabeza para no acabar mal). Decían por los mentideros que la mala mezcla se debía a que el escenario no estaba debidamente preparado para ellos en cuestiones de sonido, sino para bandas de hardcore, metalcore y deathcore, con una configuración sonora radicalmente distinta. Siguiendo con esta teoría, al parecer el Ritual Stage, que a priori era para ellos, fue descartado por miedo a que pasase algo con el fuego. Bien es cierto que es la primera banda de estas características en el Resurrection, pero los suecos ya han tocado en muchísimas carpas, y no han salido ardiendo. Si contratas a WATAIN, sabes qué espectáculo montan y a qué te expones, así que la organización estaba sobre aviso de cómo son WATAIN.

Aún así  el cambio de escenario pudo deberse a mil motivos, y no me arriesgaré a hacer cábalas. Si fue una falta de previsión del festival, fallo garrafal. O puede que simplemente tuvieran un mal día desde la mesa de sonido. Lo único cierto es que costó horrores disfrutar de «Reaping Death», o «Malfeitor» y que de allí no salió nadie contento. Al menos la banda siguió tocando a pesar de todos los problemas, y se comportaron como siempre, haciendo su pequeño ritual y después marchándose tras dar las gracias, nada de presentarse con actitud elitista y estúpida que podemos achacar a otras agrupaciones del género. Esperemos que en próxima visita a España presentando The Wind Hunt tengan más suerte. 

sickofitall01Pero la noche aún podía tener un buen final, y de hecho tuvo un cierre inmejorable con SICK OF IT ALL, 30 años en el mundo del hardcore y da gusto verlos moverse como si fuera el primer día. Precisamente por estar de aniversario, Lou Koller hizo referencia a este dato cada vez que tocaban un tema del lejano Blood, Sweat and No Tears, disco con más cortes presentes de los que habría esperado. A esto añadimos uno de los mejores inicios posibles de concierto con «Death Or Jail». Si al oírlo no te dan ganas de reventar un coche de policía a pedradas, no tienes alma. Mientras el sonido en WATAIN era un horror, en el escenario principal era perfecto. Tal vez motivados por un festival al que casi ellos dieron origen en 2006, estaban pletóricos, y «Us vs Them», «Scratch The Surface», «Machete», o «Take The Night Off», demostraron que no tienen nada que envidiar a nadie, todo lo contrario, muchos tendrían que aprender de ellos. 

Se pasaron del tiempo establecido, pero qué más da cuando tenían a todos a sus pies, no estuvieron quietos en toda la hora (¿o fue más?) y aunque era bien entrada la madrugada, podrían haber tocado 3 horas más sin queja alguna. Los neoyorkinos desde luego, se comportaron como si fuese su casa. Así da gusto acabar una jornada más hecho polvo.

 

Sábado

El sábado tuvimos un invitado adicional y condicionaría enormemente la última jornada del festival: La lluvia, y como es Galicia, nada de lluvias de verano, hablamos de un diluvio en condiciones, que convertiría todo el recinto en un lodazal. Al parecer jamás había llovido así en el Resurrection, y pilló a todo el mundo por sorpresa. Tampoco voy a pedir medidas contra la lluvia torrencial, porque el festival era en una zona de tierra y es lo que había. Poco se puede hacer ante el líquido elemento. Y como un servidor tampoco lo esperaba, debido a varios imprevistos, vi bastantes menos conciertos en la última jornada de los que tenía pensado en un principio (aunque el cansancio general también contribuyó a ello). Así, los primeros conciertos de la jornada los pasamos en la tienda de campaña, esperando que el tiempo amainase. Una vez que el cielo dio un pequeño respiro, pudimos acudir a la carpa del Ritual Stage para empezar el día con HAVOK. Una de las muchas bandas surgidas ante este revival thrash, y aunque como ellos, hay muchos, no quita que puedan ofrecernos un concierto bastante enérgico y entretenido. 

No les costó demasiado levantar al público a las 4 de la tarde, y pronto tuvieron mil melenas cabeceando al mismo tiempo y siguiéndoles los juegos desde el escenario. Desde luego le pusieron muchísimas ganas para obtener el favor de los asistentes. Tenían que aprovechar la ocasión, que Denver está muy lejos y no todas las bandas jóvenes tienen la oportunidad de participar en un festival en otro continente, tal vez por eso oímos más temas de su Time Is Up, que los puso en el mapa, como «D.O.A.», «Covering Fire», o el tema título. No son lo más innovador del mundo, pero tocar thrash se les da estupendamente bien. 

Sin duda, a nivel personal la banda que más esperaba era ABORTED. Los belgas venían en sustitución de PYREXIA,aborted01 que tuvieron que cancelar su gira europea. Más allá de favoritismos personales, quería ver si eran capaces de replicar la brutalidad y el nivel tan alto que les caracteriza en estudio. Lo resumiré fácilmente: lo que hay en sus obras, es lo que se ve en directo, no hay trampa ni cartón. Y para dar un golpe de autoridad absoluto, comenzaron con «Meticulous Invagination» y «Parasitic Flesh Resection», los dos primeros cortes de su opera magna Goremaggedon. Era un tanto escéptico en cuanto a cómo podrían reproducir ese muro de sonido en directo, escepticismo que fue borrado del mapa. Lo mismo puedo decir de «The Holocaust Incarnate», que adquiría más fuerza aún que la versión del lejano 2001. Es hasta meritorio que con tanto cambio de formación, con tan sólo Svencho de jefe de orquesta, el grupo se las apañe para seguir subiendo el nivel.

Más allá de eso, en el repertorio dominaron los temas modernos, como «Coffin Upon Coffin», «The Extirpation Agenda», «Necrotic Manifesto», «The Origin Of Disease» o «Expurgation Euphoria», que puso el punto lento y relativamente calmado de la actuación, entre la tormenta desenfrenada de odio. Los belgas se sienten muy cómodos sobre cualquier situación, y adquirieron el control absoluto del escenario. Cuatro músicos que no fallan una sola nota, con la precisión de un reloj suizo, y un frontman que impone y hace lo que quiere con el público, que respondía a cada orden con numerosos circle pits. Si ABORTED son una de las bandas de death metal más relevantes de la actualidad, es por conciertos como este. De las mejores bandas de la cita, sin duda.

gojira01Los franceses GOJIRA han conseguido algo al alcance de muy pocos, sonar como ellos mismos, ser incalificables. Tenían la difícil papeleta de actuar en el escenario principal, siendo uno de los grupos más esperados de todo el festival. Siempre mantendré que GOJIRA son raros, pero muy buenos. Raro por su música, por ser un concierto repleto de medios tiempos asfixiantes, de esos que sólo los franceses son capaces de parir, y por la actitud de Joe Duplantier ante el público, desafiante y casi autoritaria, demostrando quién manda ahí. No quiere decir que fuese borde y/o desagradable, simplemente intentaba imponerse ante una audiencia que miraría con lupa absolutamente todo lo que hiciesen durante los escasos 50 minutos de los que disponían. 

Y como tenían que ganarse a miles de personas, fueron a lo seguro, tocar demasiado de L’ Enfant Sauvage, un disco bastante complejo (más aún de lo que suelen ser ellos), que con el poco tiempo que tenían, no habría provocado la misma reacción que cuando «The Heaviest Matter Of The Universe», «Toxic Garbage Island», o la conocidísima «Vacuity» a modo de bis (el único de todo el festival). Canciones que tanto el fan acérrimo, como los que no somos muy fans (me incluyo en ese segundo grupo), reconocemos al instante casi. Un tanto fríos en su tratamiento ante el público, llegaron, descargaron su terremoto, y se fueron, como si nada hubiese pasado. 

Lejos, muy lejos quedan aquellos días en los que CALIBAN hacían metalcore en el sentido más estricto de la palabra. Poco a poco de dejaron influir por sonidos más modernos, y a pesar de algunas cosas bastante mediocres, también han sido capaces de crear discos más decentes, sin ir más lejos su penúltima obra, I Am Nemesis, lo mejor que habían creado en años. Pero 2012 queda lejos, y el nuevo álbum que defendían era Ghost Empire, que a mi parecer no ha conseguido subir el listón, sin llegar a ser un fiasco. Pero no estamos aquí para una reseña, sino para analizar el paso de los alemanes por el Resurrection Fest. Igual serían cosas mías, pero ese juego de «Poli bueno, poli malo», no sonó tan bien como parece en estudio, debido a que las voces limpias estaban algo más bajas en la mezcla, y lucían mucho menos vistosas de lo que cabría esperar. No quiere decir que diesen un mal concierto, incluso los asistentes les siguieron el juego de corear el «I Am Ghost», con ellos. 

A pesar de haber adquirido unos cuantos malos hábitos del metalcore melódico típico (el poli bueno poli malo del que hablábamos), siguen siendo capaces de levantar los ánimos generales y no aburrir en ningún momento, tal vez porque aún no les ha dado por hacer canciones exclusivamente a través de breakdowns, y esperemos que no pase en un futuro… 

Me habría gustado que el material de Ghost Empire no hubiese dominado el concierto, dejando lugar a un set más equilibrado y menos repetitivo. Pero era lo que tocaba, y aún con todo, fue un buen concierto de los alemanes. No pincharon en cuanto a expectativas, fueron tan entretenidos en estudio como en vivo. 

Pero la lluvia del norte volvía a hacer acto de aparición, con más ira aún y nos obligó a buscar refugio durante las siguientes dos horas, así que ni DISCHARGE, ni JUDGE, ni ninguno, hasta las 22:45 que el cielo nocturno volvió a despejarse y nos dejaron un lugar lleno de barro y una carpa a reventar donde era obligatorio ver a OBITUARY

No necesitan presentación alguna, tal vez que tanto barro era acorde a su death metal pantanoso, que nos traslada a las típicasobituary01 ciénagas de Florida, llenas de cocodrilos y serpientes. En los últimos años no hemos podido saber demasiado de ellos, tan solo algunas giras ocasionales y un agrio conflicto con su bajista de toda la vida, Frank Watkins. Su nuevo álbum, Inked In Blood, financiado por crowdfunding en apenas 24 horas, se ha hecho esperar, según la propia banda porque estaban componiendo el mejor material posible, les llevase el tiempo que les llevase, y de hecho en este 2014 han tocado un par de canciones nuevas en varios festivales. Así que, aparte de disfrutar de los clásicos de siempre, como «Turned Inside Out», «The End Complete»«Clopped in Half», o «Slowly We Rot», había que comprobar si la espera había valido la pena. Y esa impresión me llevé, tanto con la canción título, como el otro corte, del que Tardy no dijo ni el nombre, ni lo presentó. Aún así, ambos temas suenan a lo que han hecho OBITUARY siempre, sin grandes sorpresas. Tal vez sea por el mono de nuevo material, o porque OBITUARY estuvieron demoledores, pero ambas canciones sonaron de manera increíble, y aumenta nuestra impaciencia ante la salida de Inked In Blood

Exceptuando ciertos problemas de sonido entre tema y tema, que pararon el ritmo de la actuación, por lo demás OBITUARY fue un caso muy similar al de SUFFOCATION, los veteranos reclamando su sitio en estos nuevos tiempos, y dando una lección de cómo hacer death metal pútrido y asqueroso. En Viveiro nos pasó por encima una apisonadora, los clásicos antes mencionados sonaron mejor que nunca, como hechos en 2014. Junto con CROWBAR y HIGH ON FIRE, de las bandas más densas del Resurrection Fest. Unas guitarras aplastantes, una base rítmica que se te clava en el estómago, y un John Tardy que sigue siendo un auténtico monstruo vomitivo en cuanto se pone a las labores de micro. Lo que no me explico es como no son cabezas de cartel, en lugar de no tocar tan siquiera una sola hora, pero cada uno tiene sus preferencias y es imposible contentar a todos. Al menos pudimos disfrutar de un concierto demoledor.

La lluvia llegó a su cenit durante la actuación de TESTAMENT, pero las ganas de ver a los yankis eran superiores a las inclemenciastestament01Steve Di Giorgio, con su bajo sin trastes de tres cuerdas, y a otra mala bestia como es Gene «The Atomic Clock» Hoglan en la batería. Al igual que OBITUARY, los thrashers no acabaron en buenos términos con su bajista, por razones que no vienen al caso. 

Poco importó la lluvia teniendo en cuenta que TESTAMENT dieron otro de los conciertos del festival, no estarán dentro del llamado Big Four, pero desde luego se comieron a MEGADETH de sobra, y eso que sólo tienen dos años menos de antiguedad. Hay opiniones dividas con su nuevo disco The Dark Roots Of Earth, hay quienes lo consideran un sucesor digno de su legado, y otros, que esta vez han bajado su nivel. Yo soy de los primeros, pero aún así y para quién no aguante susodicho disco, ahí estaban «Into The Pit», «The New Order», «Practice What You Preach», u «Over The Wall». A pesar de la lluvia torrencial, allí nadie bajaba los ánimos ni un sólo momento.

Con canciones más modernas o clásicos, TESTAMENT arrasaron con un sonido impecable y potente. Seguramente, y como pasa en todas estas bandas grandes, sería un concierto más para ellos, pero es la segunda vez que les veo y siguen teniendo tanta energía como una de las decenas de bandas pequeñas que tocaron en el Resurrection con ánimos de ganar fans. Lo malo es que sigo sin verlos sin tocar «Alone in the Dark», lástima…

El festival, al menos para nosotros, cerraría sin lluvia y con un nuevo cambio de escenario, aunque esta vez sin consecuencias desastrosas como WATAIN. Otro de los pesos pesados, CARCASS, pasaban del Ritual al Chaos Stage, eso sí, con un sonido perfecto.

Lo de CARCASS es meritorio. Una banda que siempre fue odiada (quien diga lo contrario, miente). Con el Reek of Putrefaction y Symphonies of Sickness eran una banda de mierda por hacer ruido (y no les faltaba razón, para qué negarlo), con Necroticism, los talibanes del grindcore les acusaron de venderse. Con Heartwork, los fanáticos del death metal les acusaron de lo mismo por querer apuntarse al carro, y encima meter melodía. Menudas mariconas, dirían. Y con Swansong… sí, ahora unos vendidos que hacen death ‘n’ roll, vamos, lo mismo que ENTOMBED en Wolverine Blues. Supongo que con el recopilatorio Wake Up and Smell the Carcass, no habría críticas. Bueno, sí, los recopilatorios son de bandas comerciales.

Pero como los caminos del Señor son inescrutables, con el tiempo empezaron a ser considerados como visionarios (tampoco les faltaba su parte de razón), y que a ver si volvían a reunirse. Así fue en 2007 con gran éxito entre público, crítica, y a nivel económico para los festivales, que al fin y al cabo, es lo que suele ser el motivo de mayor peso. Pero CARCASS siempre se caracterizaron por meterse en todos los fregaos, y pasar de la comodidad y la autocomplacencia, así que decidieron aventurarse en una nueva obra de estudio, echaron a la estrellita de Amott que fue el último en llegar, el que se creía imprescindible, tal vez porque sus aventuras con su banda y su mujer en ARCH ENEMY le permitía llegar a fin de mes sin tener que fichar en la oficina entre gira y gira, y porque se creyó que CARCASS era un proyecto más, que podía esperar a los movimientos de ARCH ENEMY. Pero la banda más famosa de Liverpool tenía integridad y dos dedos de frente y ficharon a sangre nueva, al mercenario Daniel Wilding a las baquetas, y a Ben Ash en la segunda guitarra, curiosamente, ambos británicos.

Y como remate, aunque Surgical Steel es un buen disco, y es lo que se esperaba de ellos, en vez de reinventar otra vez la banda entera (supongo que ya estarán muy mayores para experimentos), tienen el valor de no ceñirse a fusilar el Heartwork entero y reservar una parcela del setlist a canciones nuevas. Hubo tiempo para todo, desde los comienzos con «Genital Grinder», y «Exhume To Consume», pasando por su etapa más célebre con «Buried Dreams», «Incarnated Solvent Abuse» o «Corporal Jigsore Quandary», hasta lo nuevo con «Captive Bolt Pistol» o «Unfit for Human Consumption»

Pues este revoltijo de épocas funcionó a la perfección, ya que pudimos ver y oír por qué CARCASS se merecen estar donde están, y no por simple moda de reuniones clásicas. Cuando empezó a sonar «Heartwork», canción con la que suelen cerrar y de hecho cerraron el concierto, uno tenía la sensación de haber visto algo mágico, por exagerado que parezca. 55 minutos que parecían 5, con unos excelentes maestros de ceremonias. Todo ello aderezado con el ácido sentido del humor con el que Bill Steer trata al público. «Con un gran esfuerzo logístico hemos traído el tiempo británico con nosotros», como referencia a la tormenta que nos asolaba minutos antes, impagables el cómo se reían de sí mismos. Lástima que este mundillo a veces se tome demasiado en serio. Se puede decir que CARCASS estaban a la altura de la leyenda, de tanto hype, como suele decirse ahora. 

Una vez finalizado el festival, aún con sus pegas, el Resurrection ha hecho bien sus deberes, si es que aspira a convertirse en una alternativa seria en Europa. Han ido trabajando año a año, y ahí se reflejan las consecuencias positivas, cada vez más público y mejor cartel. Aún les queda mucho por hacer, hay cosas que pulir, pero el Hellfest no se hizo en un día, ni el Wacken, ni el Party San….

Fotografías: David Déniz (Necromance Records / Metal photo). Excepto foto Testament, por organización del Resurrection Fest

Más fotos del festival aquí

 

firmapablobalbontín

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5 thoughts on “Resurrection Fest 2014 – Crónica/Reportaje

  1. Enhorabuena por el artículo señor. Me ha encantado eso de «quien escribe estuvo a punto de salir desmayado del festival, debido a largas jornadas intentando ver la mayor cantidad de bandas posibles, y en muchas de ellas, metido en el moshpit».

    Eres de los míos. Yo no se ir a «trabajar» mirando a las bandas en la lejanía, procuro liarla todo lo que puedo también 😉

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