REPLICANT (USA) – Malignant reality, 2021

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Ha sido este un año en el que no he profundizado demasiado en la vertiente más técnica del death metal y no sería porque no hayan salido buenos lanzamientos. Así, a bote pronto, se me vienen a la cabeza el A valediction de OBSCURA, Bleed the future de ARCHSPIRE, Vile genesis de INFERI, Praenuntius infinity de VULVODYNIA, Degenerations de DISKORD  o mismamente todo un clásico de la escena como PESTILENCE y su Exitivm. Esto es solamente un breve catálogo de aquellos de los que más se ha estado hablando o que más han transcendido a lo largo de 2021, también de los pocos que he escuchado de este género del que recibimos infinidad de trabajos cada año, a cada cual más inverosímil y ultrapasado de vueltas.

Para una especie de boomer como yo, la cuota de virtuosismo ya queda cubierta con el metal y rock progesivo. Para entendernos, el de toda la vida; complejo pero entendible. Con esto estoy afirmando que ninguno de los trabajos arriba mencionados me ha hecho mucho tilín y, de hecho, salvo el de PESTILENCE, los demás no me han durado ni una semana. Con cosas como el Desolate de OPHIDIAN I ya ni lo he intentado más allá de los adelantos. La fórmula brutalidad/virtuosismo provoca que no me centre, lo cual no quiere decir que todas estas bandas sean realmente talentosas. Pero, como en todo, siempre hay una excepción; ese disco que, sin saber muy bien por qué, te cae en gracia, y ese ha sido este Malignant reality de REPLICANT.

¿Qué posee este disco de technical death metal que no tengan los otros que he nombrado? Tiene ese groove que me hace mover pies y cabeza. Los tíos no se andan por las ramas, saben tocar  rápido y los riffs de guitarra son complejos, eso es cierto, pero no se pasan de la raya. Malignant reality es un disco de death metal técnico para personas que pronto caen en la desidia y, por eso, cada uno de los temas que aquí nos presentan es un auténtico machaca-cráneos, conserva ese halo de podredumbre del viejo death metal y nunca pierden de vista a los clásicos aun sonando muy modernos.

REPLICANT son oriundos de New Jersey. Aquí ya hay bastante de old school en la salsa. A parte de Malignant reality, la banda cuenta con otro larga duración y dos EPs pero, sinceramente, y habiendo repasado someramente este material, he de decir que el nivel de calidad que nos ofrecen en su nueva criatura está muy por encima de aquellos trabajos, ya que si bien no han cambiado en cuanto al estilo, muy definido, sí han mejorado en cuanto a sonido y producción. Este Malignant reality es una insensible máquina de torturar metalheads, que te destroza vivo y todavía aplaudes y das las gracias. ¿Cuál es la infalible fórmula de REPLICANT? El trío que ha grabado el disco tiene las cosas bien claritas.

Por un lado, las guitarras son lo más técnico de su propuesta y se apoyan en dos patas, una es la de los finlandeses DEMILICH. Esos requiebros arpegiados que parecen mantener un diálogo constante es la materia encefálica de este bicho. Los muslos bien gorditos lo forman riffs gruesos muy grooveros de herencia MACHINE HEAD y aquí es dónde REPLICANT te enganchan por el cogote para no soltarte y es que dan un punto de credibilidad al asunto llevándonos a parajes más terrenales y mundanos. La base rítmica suena gorda, no excesivamente virtuosa salvo en algún que otro momento dónde se desmelenan algo más. Como es habitual en este estilo vamos a disfrutar de breakdows realmente locos y es que como digo aquí hay técnica y groove para dar y tomar. La guinda que acaba de conformar este artefacto explosivo es la voz descollada y un tanto delirante del también guitarrista Michael Gonçalves, que me recuerda a los CRYPTOPSY de None so vile, ahí es nada. Una conjunción de ingredientes bien conjuntados y en su medida que hacen que me vea tentado a darle al play una y otra vez.

 

 

En cuanto a la dinámica del disco, los temas más gancheros son los primeros, como la potente “Caverns of insipid reflection” y la más intrincada “Relinquish the self”. Perfectos para engancharte al disco y no soltarlo hasta el final. Después van metiendo cortes que igual no llegan a ser tan perfectos como estos dos e incluso pueden pecar de repetitivos en muchos momentos aunque todos ellos tienen ese algo que les hace especiales. Hacia el final dejan los cortes digamos más experimentales para lucimiento de una base rítmica muy sólida en todo el disco. Especialmente brutal me ha parecido “Chassis of deceit” que no deja títere con cabeza con esa parte intermedia tan original. También para el final la banda nos ofrece su cara más atmosférica y oscura con una “The ubiquity of time” que con sus casi nueve minutazos es todo un dossier de lo desplegado, a la vez que nos muestran la cara más extraña de REPLICANT.

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