REMISSION (AUS) – The tether’s end, 2020

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Las críticas de discos se pueden enfocar de diversas formas. Que si mirando la producción, la técnica del grupo, la diversidad, la originalidad y lo que ofrecen de nuevo, o también se pueden mirar por un lado más visceral y de sentimientos. Y un disco que empieza con el jodido pepinazo que es “Mother war se tiene que analizar desde las entrañas. Desde lo que nos hace sentir desde el mismísimo instante en que empiezan a sonar las primeras notas. Y os digo sin ningún tipo de dudas que este The tether’s end es uno de esos discos que te agarran por la pechera y te dicen “o te dejas las putas cervicales conmigo o te parto las jodidas piernas”.

Esto es adrenalina en estado puro, caña, caña y más caña. Apenas hay un segundo para el descanso y cuando lo hay son secciones más groovies o algún puntual momento de melodía que, a parte de ser ejecutados con una certera precisión, quedan la hostia de bien. Al tema título del disco me remito, donde la caña y la melodía, para nada pastelosa, se dan la mano para dejar una de las mejores canciones del plástico.

Lo que nos ofrecen estos australianos en su opera prima (sin contar EPs y singles) es un death/thrash de altísimo nivel y octanaje donde la velocidad y la rabia priman sobre todo lo demás, con una sección rítmica demoledora y atronadora a partes iguales. Brutal la manera de aporrear los parches de Lewis Oliver. Sobre todo en los redobles, que a parte de ser certeros los ejecuta a una velocidad de vértigo. Y el bajo, cómo suena… gordo, redondo y jodidamente presente. Las guitarras no le andan a la zaga. Evidentemente ejecutando riffs a velocidades de infarto, conjugando a la perfección el death y sus partes más cañeras y a veces oscuras con riffs y solos locos del thrash. Eso sí, con la suficiente imaginación y versatilidad para que no resulten un pastiche de grupos del género.

El apartado vocal también brilla a gran nivel. La voz principal, gutural roto y rasposo, sonando gordo y penetrante, encaja a la perfección con otro más típico del black que le da la contrapartida. También tenemos los coros típicos del thrash afincado en la Bay Area, macarreando los temas en los que aparecen y haciendo que nos entren unas ganas locas de meternos en un mosh.

Estos chicos se han marcado un soberano discarral. No solo por la ejecución, que es impecable, sino por la calidad de los temas. Se hace difícil destacar alguno, ya que todos brillan a un gran nivel. Pero por añadir alguna a las ya citadas, podríamos hablar de la ultra thrasher y concisa «Forced entropy«, «Transcending Chaos»  por su aire más oscuro y malévolo o la final «Breaking the sun«, que baja algo las revoluciones y nos ofrece retazos de ese death más pausado. Pero todos los temas tienen una energía brutal que te incita a cabecear, sacar tu air guitar, aporrear invisibles platos o simplemente hacer el cafre en la habitación. Un grupo a tener en cuenta a partir de ahora.

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