REMEMBRANCE OF LYSERGIC FUNERAL (R.O.L.F.) (ESP) – Taró de muerto, 2018

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Pocas veces el nombre de una banda es al mismo tiempo tan extraño y tan descriptivo. REMEMBRANCE OF LYSERGIC FUNERAL (R.O.L.F.) es justo eso. Puro viaje psicotrópico al pasado y a la oscuridad más mortecina. Todo envuelto en la reverberación del interior de un ataúd cuyo terciopelo amortigua el ruido y potencia el eco. El trío de Algeciras expresa así, a través de la pesadez guitarrera de los herederos de BLACK SABBATH (pasados por ELECTRIC WIZARD o REVEREND BIZARRE), la acidez esquizoide del sludge (con EYEHATEGOD a la cabeza) y la crudeza del punk y el noise (SONIC YOUTH o SWANS me vienen a la mente), lo que supone una auténtica hecatombe lisérgica de culto a la muerte, bajo la confusa y al mismo tiempo clarividente luz de las trece lunas y la insaciable actividad de la guadaña. R.O.L.F. atrapa y es repulsivo al mismo tiempo, generando una suerte de sensaciones de difícil descripción que culminan en un auténtico chute de decibelios y disonancias, siendo Taró de muerto el resultado de todo este proceso creativo.

La producción y el diseño son acordes con la propia idiosincrasia de R.O.L.F. Oscuro y enigmático el segundo, crudo y abrasivo el primero. Una hipérbole para que bajo y guitarra redoblen sus efectos electrizantes y los huecos de desnudez estructural sólo sean tapados por unos vericuetos rítmicos tan punzantes como cambiantes. Fernando y Yaiza son los maestros de ceremonias de esta sinfonía tan esquizofrénica, mientras que Mateo a duras penas consigue evitar que todo caiga en una debacle. El resultado es tan impenetrable inicialmente como irrefrenable después, incluso en temas tan opacos y descoyuntados como “CxOxDxAx“, que nos mete en una cámara hiperbárica donde se nos taponan los oídos, o “Materia negra“, con la colaboración de Xavi que añade teatralidad al resultado en uno de los cortes con más herencia sabbathica deconstruida.

Capítulo aparte merecen las voces de Yaiza principalmente y Fernando secundariamente. Las formas cambiantes de los espectros nocturnos se expresan a través de las cuerdas vocales de ambos, desde la agresividad rasgada de “Estado ulterior“, pasando por el ocultismo desnudo y al borde de lo políticamente correcto en términos de afinación de “XIII Lunas” y la brutal combinación de crudeza y delicadeza de “Veneno!“, donde, por cierto, la propia Yaiza tiene un protagonismo brutal con un bajo absolutamente desquiciado que destruye el corte en su parte central, mientras la tonalidad femenina nos encandila para el poderoso y destructivo final (si querían lograr reflejar los efectos de un veneno, lo han conseguido con creces).

Aunque las referencias citadas al inicio de esta reseña traten de “situar” el sonido de R.O.L.F., lo cierto es que la banda tiene una personalidad bastante desbordante, lo cual contribuye a dar palos de ciego para describirlos. Taró de muerto hay que escucharlo y no una ni dos veces, sino un puñado de ellas, para exprimir bien sus detalles e ideas. Hay músicos que tienen ideas y no las saben expresar. Otros no tienen ideas, pero saben expresarse muy bien a través de otros. En el trío de Algeciras se conjugan ambas características para dar como resultado un disco arriesgado, en medio de muchos caminos, que siempre buscan la salida más compleja, venturosa y excitante. Un disco que es un viaje al abismo en donde nuestros sentidos se verán drogados y confundidos, a la vez que experimentamos una extraña sensación de hechizo difícil de romper. La creatividad al servicio de los sentidos.

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