REBUIG – Mort i futur, 2016

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rebuig01El sludge siempre ha sido el hermano pequeño y yonki del doom. Mientras que el doom evoca soledad, tristeza, solemnidad y en sus estados más extremos puede ser un mastodonte enfurecido, el sludge es sucio, corrosivo e hiriente. Ese yonki que acabará muerto en una sobredosis de heroína, pero mientras roba todo lo que puede para pagar su dosis, y si es necesario, te cose a navajazos para lograr su objetivo, según cómo tenga el mono ese día. ¿Deben sonar los grupos adscritos a este estilo como una potencial amenaza para tu salud? Indudablemente.

Los barceloneses REBUIG han decidido, con bastante valor, salir del anonimato con un álbum entero. Ni demos, ni splits, ni EPs ni hostias, directamente nos plantan su Mort y futur, que cumple con los preceptos del sludge: es ofensivo, insultante y atenta a los preceptos sociales del buen gusto. La ecuación se completa con algo de death metal (en los apartados vocales), el black (en ciertos pasajes musicales), el doom y una dosis bastante generosa de psicodelia, omnipresente en todos los temas. Sin embargo, no es una obra que resulte especialmente inaccesible y se acaba antes de lo pensado, posiblemente por su corta duración o hablando mal y pronto, ninguna canción es un coñazo. Ritmos lentos, pero no monótonos. No dejan nunca que el ambiente decaiga, siempre hay algún elemento para no distraer nuestros sentidos.

Algo que me ha parecido bastante curioso, precisamente por lo extraño de la elección, es que los dos temas más extensos, “Penjat i empalmat” y “After al pati de llums” están colocados al comienzo del álbum, dejando atrás a los tres restantes, que rondan los cinco minutos. Temas que precisamente son los cortes de más calidad (sin menospreciar al resto, claro). “Penjat i empalat”, es la canción que probablemente se quede más en tu cabeza, gracias a otro recurso no muy común en el género. Y es que cuenta con voces melódicas bastante pegadizas, que aunque no predominan, ni mucho menos, cuando aparecen se llevan toda la atención. Si era un experimento, desde luego han salido por la puerta grande.

Mientras que “After al pati de llums” es más representativo del global de la obra. Un corte agónico, que se alarga y parece que nunca va a acabar, muy influido por los dolores de cabeza que proporcionan SLEEP, ELECTRIC WIZARD o HIGH ON FIRE. ¿Alguno sabe lo que es despertarse de una siesta de dos horas en verano a 40º con una digestión pesada? Pues ese mismo tipo de mal cuerpo te dejan REBUIG.

Las líneas de bajo ultrapesadas, los riffs serpenteantes del stoner que se alternan con los abrasivos más típicos del sludge, los wahwah en los solos… la conjunción de esto y más es la responsable de que te encuentres mal mientras oyes Mort i futur.

Mención aparte merece el artwork del disco, confeccionado a modo de autopsia médica y con un (aparente) desorden organizativo. De lo más original que he visto en mucho tiempo, aunque sí que es cierto que algunas partes de los créditos son tan pequeñas que cuesta leerlas.

Y siguiendo con los preceptos del género, las letras son un ventilador de mierda contra todo y todos, con títulos tan descriptivos como. “Andorra, putes i bosses de brossa” (“Andorra, putas y bolsas de basura”) o “Zulos i Democràcia”. Letras amables, llenas de afecto y amor. Y quién se ofenda, que sea joda.

No obstante, dejan con ganas de más, en muchos sentidos. Uno de ellos es que creo que aún tienen la posibilidad de recrudecer más aún su sonido. Aquí hay mala hostia, pero todavía les queda ira por ofrecer. Que se tomen el tiempo que haga falta para ello, pero que la suelten.

firmapablobalbontín

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