Quemando a las brujas: Mujeres en el metal.

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“Deseo mostrar al mundo, tanto como pueda en esta profesión musical, la errónea vanidad de que sólo los hombres poseen los dones del arte y del intelecto, y de que estos dones nunca son dados a las mujeres” 

Maddalena Casulana (1544-1590) Compositora

Womenrevolution01Desde estas líneas subterráneas queremos aprovechar la celebración del 8 de marzo, Día Internacional de las mujeres, para recorrer sus pasos dentro de la escena del rock y el metal, en la que los hombres han sido, históricamente, los protagonistas indiscutibles.

La música, como tantos otros medios de expresión artística, es una valiosa herramienta de análisis sociológico y de contextualización histórica, dado que siempre se ha encontrado en el epicentro de la sensibilidad de las culturas como un elemento esencial para vivir. Para poder comprender la historia, es necesario abordar los aspectos más sociológicos de la música evitando centrarse únicamente en lo codificado a través de la escritura musical, sólo así podremos intentar entender parte de la potencia que encierra en sí misma.

En las últimas décadas, gracias a la paulatina incorporación de las mujeres al espacio público, también se ha visto aumentada su aportación dentro del ámbito musical. Aun así, es fácil ver el desequilibrio que existe en la representación de ambos géneros en todos los sectores relacionados con la música. El arte no deja de ser un espejo de la realidad en la que se vive, con lo que los patrones de desigualdad se trasladarán a la expresión artística y darán lugar a unas consecuencias concretas.

Los roles asignados a hombres y mujeres se ponen de manifiesto en la presencia de ambos sexos en los distintos estilos musicales. Existe un porcentaje mayor de mujeres en los estilos más populares que en los extremos, además podemos observar que hay más vocalistas que instrumentistas y esta situación se puede trasladar a la mayor parte de propuestas musicales.

En el caso de los estilos musicales que hoy nos ocupan, el metal, el punk o el rock se han caracterizado por ser géneros duros, dominantes, agresivos y transgresores, un rol radicalmente opuesto al que el sistema sexo-género determina que debe cumplir una mujer. Además de que, históricamente, el papel activo y creativo ha sido patrimonio masculino.

riotgrrl03A principios de los 90, dentro del marco de la contracultura punk, surge el movimiento Riot Grrrl, (cuya traducción aproximada sería “motín de chicas”), que clamaba contra la violencia machista, los abusos sexuales y los cánones masculinos, tratando de subvertir la imagen de la mujer reapropiándose de aquello con lo que se les pretendía discriminar. Utilizaban sus cuerpos para expresarse y despojaban de contenido los insultos con los que eran atacadas autodenominándose con ellos. Su principal medio de difusión eran los fanzines autogestionados a través de los que expresaban sus ideas y que pusieron nombre al movimiento.

Las bandas más representativas que iniciaron el Riot Grrrl fueron BIKINI KILL, BRATMOBILE, L7 o LE TIGRE  y constituye uno de los movimientos pioneros del feminismo dentro de la escena musical. Las mujeres implicadas en él tomaron el testigo de otras tantas que iniciaron anteriormente su particular revolución musical, como Patti Smith, Debbie Harry o Siouxsie Sioux en los 70, y Wendy O. Williams, Kim Gordon o Lydia Lunch en los años 80.

La puerta que se abre dentro de la escena underground ofrece la salida del carácter masivo y patriarcal de las grandes discográficas planteando la posibilidad de practicar la cultura musical de la autogestión, donde se puede trabajar con relativa libertad, sin necesidad de depender de empresas que traten a las bandas de música como un producto a explotar. En la última década, Internet marcará un punto de inflexión dentro de esta realidad.

Si volvemos la mirada hacia los años 60 y 70, hacia lo que se ha considerado como el origen del heavy metal y hacia la NWOBHM podemos encontrar bastantes puntos comunes entre las bandas pioneras. Se trataba de un escenario masculino casi en exclusiva. La mayor parte de los grupos que surgieron estaban compuestos por hombres jóvenes de clase obrera, que se agrupaban en entornos de trabajadores poco cualificados de la industria pesada. Este contexto, íntimamente relacionado con la violencia y la marginalidad, acarrea actitudes machistas y homófobas entre algunos fans y dentro de las propias bandas, de manera que se impedía el acceso de las mujeres a su espacio para adquirir un papel activo. La industria discográfica se ocupó de reforzar al máximo estas características para centrarse en los hombres jóvenes como público objetivo.

Uno de los atributos que caracterizan al metal es la fuerza de la interpretación y la agresividad, tanto a nivel compositivo como de ejecución, ofreciendo un estilo muy definido por su provocación y ruptura. Desde su aparición, se comenzaron a reforzar las conductas que hacían referencia a la fuerza, el poder, la destrucción, el mal y la violencia.

La voz del cantante de metal está cargada de potencia que deriva a un lugar u otro dependiendo del subgénero, pudiendo descender a la gravedad del gutural o alcanzar agudos casi imposibles, dentro de un marco asociado a la masculinidad como agente activo.

Este refuerzo se pone de manifiesto a través de diversas acciones, como es el caso de los americanos MANOWAR que poseen una actitud extremadamente viril u otros como MÖTLEY CRUE que utilizan la figura femenina reduciéndola a un elemento pasivo y sexual.

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A pesar de todo, siempre hubo mujeres que traspasaron las barreras de la masculinidad para integrarse en esa escena. Eso sí, la mayor parte de ellas, saltaron a la fama con el aval de bandas masculinas con un importante recorrido y reconocimiento social. El movimiento Riot Grrrl contó con el apoyo de personalidades como Kurt Cobain, Iggy Pop o PEARL JAM. Ian McKaye, líder de MINOR THREAT, uno de los grupos más representativos del hardcore, fue quien grabó el primer EP de BIKINI KILL.  Y el apoyo de MOTORHËAD fue decisivo para el lanzamiento al estrellato de GIRLSCHOOL.

Unos años antes de que diera comienzo la NWOBHM, a mediados de los 60, aparece en escena COVEN, banda de rock psicodélico liderada por Jinx Dawson, una joven americana muy interesada en las artes ocultas y oscuras de la que decían los rumores que había sido iniciada en la brujería por su abuela materna.   coven00

En 1969, la banda publica su primer trabajo Witchcraft Destroys Minds & Reaps Souls, que es considerado el pionero en establecer un vínculo entre el rock y el satanismo. El trabajo finaliza con una misa negra, ritual que trasladaron en varias ocasiones al propio escenario. COVEN utilizó por primera vez en la escena musical el símbolo de la “mano cornuta” que en la actualidad se ha convertido en el emblema del heavy metal.

El contenido de las letras de COVEN tiene como protagonista la figura de la mujer malvada y tentadora que forma parte de la tradición judeocristiana y que queda perfectamente representada en la canción Wicked Woman.

También es digno de mención Black Sabbath, el tema encargado de abrir el primer disco de COVEN y que fue publicado cuando Tommy Iommy y Bill Ward contactaban con Ozzy Osbourne y Geezer Butler y fundaban EARTH.

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Jinx Dawson. Foto de archivo.

Casualidades (o no) de la vida, apenas un año después EARTH pasaba a llamarse BLACK SABBATH y publicaba su primer sencillo Evil Woman. Por si esto fuera poco, una década más tarde, Ronnie James Dio reemplazaba a Ozzy como vocalista de la banda y se erigía como pionero en el uso de la mano cornuta en sus conciertos, que se convertiría en el indiscutible símbolo universal del heavy metal. Jinx Dawson ha sido una de las grandes olvidadas de la historia del rock.  

El papel asignado socialmente a la figura femenina suele venir representado por una imagen radicalmente opuesta a la que definen estos estilos musicales. La única imagen que tendría cabida en ellos es el uso de la figura femenina desde la posición de pasividad, identificándola con un objeto sexual. Este ha sido el lugar en el que podemos encontrar mayor número de mujeres dentro de la escena metalera, donde se ofrece una imagen hipersexualizada de las mujeres, que culmina con la figura de la groupie.

El fenómeno groupie, se popularizó durante las décadas de los 70’ y 80’ y fue uno de los roles que se aceptaba que podían asumir las mujeres dentro del ámbito del rock. La figura de este modelo de mujer redefine a la fan de una banda, la despoja del interés musical para centrarlo en su necesidad de conseguir intimidad sexual con los músicos. Este perfil ha sido ampliamente denostado por ser más activo que otros, ya que contiene un explícito componente sexual y eso lo ubica socialmente en una posición molesta y obscena.

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Sid Vicious y Nancy Spungen. Foto de archivo.

La mitología en torno a la figura de la groupie es muy variada, pero es habitual que posea connotaciones de violencia sexual. En torno a los setenta y ochenta, los músicos eran las estrellas y las mujeres eran las groupies.

Hay varios casos que tuvieron un importante interés mediático en esos años, como el de Nancy Spungen, compañera de Sid Vicious,  líder de los SEX PISTOLS, que acabó siendo asesinada por él; o  la famosa historia de cómo los miembros de LED ZEPPELIN introdujeron un tiburón por la vagina y el recto de una groupie. 

La figura femenina en la escena rockera durante estas décadas se reduce a una imagen frívola e hipersexualizada situada siempre en posición de sumisión.

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Portada de la revista Revolver. Año 2010.

De aquellos barros, estos lodos. Si a día de hoy realizamos una sencilla búsqueda en Internet, utilizando las keywords “Mujer” y “metal”, la mayor parte de los resultados de la red nos dirigen a entradas como  “Las mujeres más bellas el metal” o “Las diosas del metal”. La revista Revolver, cada año, publica una serie denominada Hottest Chicks in Metal.

Una vez más, se separa la figura femenina de su faceta como artista para darle valor como objeto de deseo: la imagen de la musa.

Por otro lado, no hay que olvidar el valor sociológico que posee la prensa especializada en su opinión sobre las mujeres que hacen música, ya que desde la gran mayoría de la perspectiva periodística entran en juego todos los roles que se han asumido como normales.

Como ejemplo, es muy habitual que los críticos se regocijen en la descripción de la apariencia física y del sex-appeal de las artistas, además de denominarlas con cierto tinte paternalista o despectivo, abreviando sus nombres o nombrándolas por el color de su cabello. Esto no se da en el trato que se realiza hacia los músicos, donde lo prioritario es el virtuosismo con la que manejen su instrumento. Si alguna vez se menciona su físico, es algo puntual y jamás prioritario. La figura masculina es “lo normal” y la femenina supone “la anécdota”. “La otredad” o el tercer estado dentro de la música.

Un claro ejemplo del trato de la prensa especializada, es la popularización como subgénero del metal el término female-fronted metal, que hace alusión a todas las bandas de metal cuya vocalista es una mujer. Esta definición está mal asumida desde su origen porque carece de todo sentido que se determine el estilo musical de una banda por el sexo de sus componentes. El término presupone que, una banda, por el simple hecho de estar dirigida por una mujer, va a dar lugar a un estilo musical concreto.

Floor Jansen (NIGHTWISH, REVAMP) aseguraba lo siguiente en una entrevista de marzo 2013 para la revista Thrash Hits:

 “Parece que, a veces, hay todo un género entero llamado “female-fronted metal”. Oh, así que ¿tú estás en una banda de mujeres? ¿Ah, sí? ¿Lo estoy? ¿Qué leches quiere decir eso? Porque REVAMP es una banda de metal con una mujer al frente, al igual que NIGHTWISH. Pero las bandas no suenan en absoluto parecidas. ARCH ENEMY es una banda con una mujer al frente, igual que lo es DELAIN. No suenan parecido en absoluto. Lo único que tienen en común es que son bandas de metal, pero la distinción dentro del metal es abismalmente diferente, entonces no tiene nada que ver que sea de mujeres, o no. Así que, realmente no es importante. Además, creo que ya hemos tenido suficiente tiempo para asimilar las diferencias entre el sexo femenino y el masculino”.

Esta situación no se da en ningún otro estilo musical, ni siquiera dentro de las vertientes que se consideran socialmente como más machistas. Carece de toda lógica que se defina todo un estilo musical por el hecho de que sus vocalistas sean mujeres. Dentro de este tipo de prensa  hay una clara minoría de redactoras, lo que produce una visión sesgada de la realidad y una mirada parcial, además de carecer absolutamente de perspectiva de género, a través del uso constante de etiquetas difíciles de esquivar, como “el factor femenino” mencionado por Floor Jansen.

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Darkened Nocturn Slaughter

Aunque existen bandas de estilos musicales más extremos que cuentan con mujeres en sus filas como Sabina Classen (HOLY MOSES), una de las pioneras en el uso del gutural; Jill McEntee (FUNERUS); Jo Bench (BOLT THROWER); Yvonne Wilcynska (DARKENED NOCTURN SLAUGHTERCULT) o la tristemente fallecida  Maria “Tristessa” Kolokouri (ASTARTE), es una evidencia que el número de mujeres se reduce considerablemente a medida que nos aproximamos al metal más extremo.

Una de las críticas que se suelen hacer a estilos como el goregrind o el brutal death, es el uso habitual de contenidos que aluden a mujeres violadas y torturadas. Nombres de bandas como PROSTITUTE DISFIGUREMENT letras como Sanguinary misogynistic execration de CEPHALOTRIPSY y “Fucked to dead” de DEVOURMENT provocan una manifiesta incomodidad en algunas personas que siguen este tipo de géneros musicales.

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Castrator. Imagen de archivo.

Ante este tipo de situaciones, es lógico que aparezcan otras fuerzas de reacción, como es el caso de las americanas CASTRATOR que definen su música como Emasculating death metal. Esta banda está compuesta por mujeres de varias nacionalidades que reaccionan contra esta iconografía invirtiendo esta situación.

Son sus canciones, tal y como presentan desde el nombre de la banda, quienes dan la vuelta a la temática habitual para utilizar víctimas masculinas, CASTRATOR da su merecido a violadores y machistas. Con títulos tan sugerentes como “Honor Killing” o “The Emasculator”, M.S, vocalista de la banda, afirmaba en una reciente entrevista para la revista Noisey: “Nosotras no estamos pidiendo igualdad, la estamos tomando”.

CASTRATOR opina que si multitud de bandas de death metal pueden hablar libremente sobre violar a mujeres, ¿por qué no pueden hacer ellas lo mismo sobre amputar penes? El objetivo de su EP debut No victim, es empoderar a las mujeres para que se sientan capaces de abandonar el papel de víctima que la sociedad les ha adjudicado, esa situación ilustrada a través de la imagen de la mujer que camina sola por la noche sintiendo el terror a ser violada o atacada. Pretenden que la típica historia del violador que ataca a la mujer emergiendo de la oscuridad pueda tener un final diferente.

CASTRATOR no se corta en sus letras y pone en práctica lo que planteaba S.A. hace más de dos décadas: “Contra la agresión, castración”.

Otra ubicación dentro de la escena que puede dar lugar a un interesante análisis es el que tiene lugar entre el público metalero, dentro del mosh pit o del pogo. Podemos recordar lo acontecido en el año 2014 durante la celebración del RockFest de Kansas. Durante el concierto de los americanos STAIND, una chica se dispuso a sumergirse en el típico crowdsurfing de los conciertos de metal para aproximarse al escenario. En ese momento, multitud de jóvenes aprovecharon para manosearla impúdicamente. Tal fue el escándalo que Aaron Lewis, líder de la banda, interrumpió su concierto para reprender duramente a los acosadores, actitud que fue aplaudida por algunas de las bandas con la que compartían cartel como FIVE FINGER DEATH PUNCH.

Esta temática ya surgió en el movimiento Riot Grrrl, donde Kathleen Hanna (BIKINI KILL) animó a las mujeres a que ocuparan su espacio al grito de “Girls to the front”, para que se acercasen al escenario, lugar que solía estar dominado por los hombres.

En algunos países de Centroamérica se han popularizado los mosh pit de mujeres, porque muchas de ellas se sienten incómodas interactuando con los hombres.

Situaciones como éstas no quedan en la anécdota, sino que suponen una realidad que viene dada por una cuestión estructural. Por ello, es necesario reflexionar sobre si realmente estamos en igualdad de condiciones no sólo fuera, sino también dentro de la pista de baile.

En las últimas décadas han surgido interesantísimas iniciativas para hacer visibles a las mujeres músicas. Proyectos como Core Tres, fanzines como Uterzine o Sisterhood, documentales como Tomar el Escenario, programas de radio como Sangre Fucsia o festivales como el universal Ladyfest y el recién nacido Mad Grrrl Fest son herramientas indispensables para reivindicar una escena que construimos entre mujeres y hombres y en la que todas las personas debemos tener cabida.

Aunque la representación de ambos sexos en la escena sigue siendo extremadamente desequilibrada, cada vez hay más mujeres que se lanzan a colgarse un instrumento o a montar una banda. Las mujeres músicas crean nuevos referentes para las generaciones posteriores dando lugar a un efecto multiplicador. Cada día, muchas mujeres deciden dirigir su vocación musical a una parte activa y no conformarse con ser meras espectadoras. Cuanto más se incremente la presencia femenina en el escenario, más naturalizada resultará esa situación.

Aunque todavía queda un largo camino que recorrer en cuestión de igualdad, desde aquí queremos agradecer su trabajo a todas las mujeres que, día tras día, aportan su esfuerzo para iluminar la escena del metal (instrumentistas, compositoras, vocalistas, periodistas, fotógrafas, promotoras y técnicas) y también a todos los hombres que nos apoyan y acompañan en este camino.

EVERY GIRL IS A RIOT GIRL 

firmamarta

Referencias bibliográficas

FERNÁNDEZ, M.: La reproducción de la desigualdad sexual en las sociedades formalmente igualitarias: La música desde una perspectiva de género. Trabajo final de grado. Madrid, URJC, 2015.

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HUGHES, J. :Not just tits in a corset. Celebrating women in metal United Kingdom: Blurb, 2014

MACHADO, M.: Música y mujeres: género y poder, Madrid: Horas y Horas 1998

MARCUS, S.: Girls to the Front: The True Story of the Riot Grrrl Revolution, London: Harper Perennial 2010

SMITH, P.: Éramos unos niños, Barcelona: Lumen 2010

Documentales

IDOATE, E. Tomar el Escenario: documental sobre presencias y ausencias de las mujeres en la música alternativa, 2013

Disponible en web: http://tomarelescenario.blogspot.com.es/

RAMOS, P. Feminismo y música, Videoteca UNED 2004

Disponible en web: https://canal.uned.es/mmobj/index/id/7655

ANDERSON, S. The punk Singer: A Kathleen Hanna documentary, 2013

MUGURUZA, F. Zuloak, 2012

 

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