PYREXIA (USA) – Unholy requiem, 2018

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Tiemblo cada vez que alguien trata de vendernos de una banda eso de «vuelta a las raíces». Al final se queda en agua de borrajas o en hacerse una versión de sí mismos con menos inspiración y energía. Cuando esto se acompaña también de un cambio de imagen en el mismo sentido, en este caso volviendo al logo del primer disco, te echas más a temblar aún. ¿No es suficiente con la música? En esas estamos con PYREXIA. Una de las bandas míticas que ayudaron a construir el sonido neoyorkino del death metal. En su caso con Sermon of mockery que era una copia casi descarada del Effigy of the forgotten de SUFFOCATION, pero que se mantiene como uno de los estandartes del género. Es curioso que más de un cuarto de siglo después ambas bandas sólo mantengan un miembro original en sus filas, por mucho que sea el compositor principal y guitarrista en ambos casos (Frank Mullen de SUFFOCATION aún podrá mostrar su único estilo en una gira más, pero hace tiempo que ya no se puede contar con él en los conciertos de la banda americana).

Unholy requiem supone así el regreso de PYREXIA a los estudios, después de un bagaje muy corto desde su reunión en 2004 que sólo ha dado de sí en diez años para dos discos. Después de que PYREXIA cambiase diametralmente de camino para despegarse del sanbenito de copia de SUFFOCATION con System of the animal, un disco con un sonido mucho menos crepitante y más influencia del groove y el hardcore que a mí particularmente me encanta, el silencio llegó al grupo en forma de cambio de nombre. CATASTROPHIC sin embargo tuvo una breve andadura con Basile, el cual decidió volver a su creación original, reclutando nueva savia, encontrando en Eric Shute un perfecto cantante para recuperar los temas del pasado y seguir el camino de System of the animal, con una textura mucho más tradicional en lo que a death metal se refiere. El resultado fue Age of the wicked, un gran trabajo que tiene una producción más acorde con los nuevos tiempos y en donde Shute se pudo desfogar a gusto con sus fraseos más propios del hardcore pero guturalizados convenientemente. La continuación seis años después con Feast of iniquity no fue tan certera, pues limpiaron aún más el sonido y esto lo convirtió en un disco monótono.

Hete aquí que Basile se encuentra ante la situación de que a su nuevo cantante le meten en la cárcel por disparar y matar a tres personas que supuestamente invadieron su propiedad. Y, de hecho, después de dos años en la cárcel en espera de juicio, hace un par de semanas Eric Shute fue condenado a cadena perpetua. ¿Qué hacer? La vida sigue, así que debió pensar que había que aprovechar y darle una vuelta de tuerca al asunto y tratar de vender la banda de nuevo como si el Sermon of mockery se grabase ayer. Vuelta al logo original, infraproducimos el sonido y tratamos de ser menos groovies y volver a acelerar un poco más el asunto. Y así llegamos a Unholy requiem. ¿Es de verdad una vuelta a los orígenes? Pues no. Sólo lo es en estética, tanto lo ya citado del logo y portada como en sonido. Pero musicalmente esto es lo mismo que el grupo ha venido haciendo en los últimos trabajos, sólo que con una producción «clásica». Por otro lado el nuevo cantante ha perdido el carácter más hardcore que era más acorde para los riffs y cambios de ritmo de Basile en los últimos trabajos, y han cogido a Jim Beach, que parece un imitador de Chris Barnes, pero en SIX FEET UNDER, no en CANNIBAL CORPSE, lo cual a mí no me termina de convencer porque le falta fluidez.

Por si fuera poco, estamos ante un disco muy parco. Veinticinco minutos escasos en ocho composiciones que se quedan muy cortas. Hay buenos riffs por parte de Basile, que ni de coña buscan la pesadez de los inicios y van más en la onda DYING FETUS posterior, aunque a veces las estructuras se aceleren, como en «Angels of gomorrah«. Es un disco pegadizo en este sentido en riffs, ritmos y esqueleto musical. Tanto en los momentos más groovies como «Blood to ash«, «The fall of Eden» (bastante oscura) o «Path of disdain» (muy DYING FETUS) o como en los más agresivos como en la postrera «Wrath«, la propia «Unholy requiem» o la segunda parte de «Moment of violence«, donde por cierto Jim Beach más se parece a Barnes, aunque me sigue sin convencer precisamente en las partes rápidas (no así en las más groovies). El sonido es crepitante y oscuro, pero sólo con eso no podemos argumentar una vuelta a los orígenes. Es más, es que creo que no les hacía ninguna falta. Con no sonar tan autómatas como en Feast of iniquity hubiera bastado.

Parece que me estoy cebando con Chris Basile cuando realmente no es mi intención. Unholy requiem no es un mal trabajo; todo lo contrario, es pegadizo y si eres aficionado a DYING FESTUS, INTERNAL BLEEDING, SUFFOCATION… te gustará. A mí me ha gustado, pese a que no me convence Jim Beach. Lo que me jode es que me vendan la moto descaradamente. Si crees que sólo con tu música no eres capaz de atraer a la gente y te tienes que dar autobombo con que vas a volver a las raíces, estás lanzando piedras contra tu propio tejado. Salvo que haya sido Unique Leader el causante de esta estrategia, que todo puede ser. En cualquier caso, disco notable, pero que debe centrar un poco más: su sonido, la personalidad de su cantante, y la propia dirección que se busca seguir. Son PYREXIA, se les puede y debe exigir más.

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