PYLAR (ESP) – Orygenes, 2018

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Siete años no son nada, o quizás son muchos. Vistos con una perspectiva superficial, pasan volando, como suele decirse. Observados con profundidad, sorprende bastante ver en qué punto nos encontrábamos entonces y todo lo que ha cambiado hasta el día de hoy. Personas, lugares o trabajos que parecían tótems sagrados en la vida durante ese tiempo, puede que ya no estén o al menos del mismo modo. El cambio es algo universal, algo con lo que cada uno de nosotros se siente identificado. Cada persona podría contar cómo era su vida hace siete años comparada con la actualidad y posiblemente encontraría bastantes cambios. Mirar atrás da vértigo.

Hace siete años PYLAR empezaban su andadura a través de unas demos subidas a su bandcamp a la sombra de dos grandes bandas sevillanas bastante más establecidas, ORTHODOX y BLOOMING LATIGO. Durante todo este tiempo, el extraño grupo ritualístico ha roto el status quo, capaz de mirar tú a tú a las dos bandas antes mencionadas. ¿Cómo? A través de lanzamientos casi anuales donde el grupo sufría una metamorfosis de 180º. Si comparásemos Pyedra o La gran obra entre sí, podría pasar como dos grupos distintos de descerebrados, y sin embargo son los mismos.

A pesar de que el componente ritualístico sigue ahí, mirar estas demos y Poderoso se alza en my, su opera prima de 2013, sorprende muchísimo por el largo recorrido que ha hecho el grupo desde aquel disco que estableció su imagen, pues en lo estrictamente musical siempre se han desviado de lo que se esperaba de ellos.

Más sorprende que desde aquellas demos recogidas en 2012 y 2013 tuviesen muy definida su identidad: el ambiente, los cantos ritualísticos, el noise, las estructuras abstractas de las canciones o más bien la estructura a base de la falta de la misma. Sólo que aquí todo está mucho más crudo, peor mezclado. Hay ocasiones en las que el ruido de las guitarras tapa el resto de los elementos. Algo que atribuyo (quizás erróneamente) al sentimiento de querer dejar todo tal y como estaba, no hacer trampas. Para dejar patente de donde vienen, cómo han desarrollado los temas desde entonces. Porque para una versión perfecta ya está la opera prima.

A diferencia de Poderoso se alza en my, aquí sólo hay seis temas, con respecto a las siete de la obra de 2013, compartiendo todos ellos título con respecto a las versiones finales. Otra historia es que estas se parezcan más o menos a sus hermanos ya finalizados, porque hay casos de todo tipo.

«Pylares«, primigenia versión de «El Pylar ha sido alzado«, es de las más fieles a la canción finalizada. No tiene tanto eco en las voces y presenta un volumen algo más bajo. Pero por otro lado las guitarras se presentan más ásperas, representa mejor ese sonido de directo que su contraparte final pierde por motivos obvios.

En el otro espectro está «El más anciano de los errantes«, con unos cambios bastante pronunciados, tanto que me hacen dudar si realmente se trata de la misma canción o sólo son tocayas. Si la canción editada en 2013 era más etérea y ritualística, la demo conserva una estructura muy abstracta, con golpes de piano entre el vacío y cánticos. Aun así es digna de lo que a PYLAR gusta recrear.

Pero que nadie se equivoque. Por mucho que pueda alabar estas demos, siguen siendo inferiores a las versiones que finalmente salieron. Si bien en «¡Alzaos, oh, puertas eternas!» hay ciertos sonidos que no aparecen en Poderoso se alza en my, el tema resulta ser demasiado drone y pesado. Un mayor peso del drone hace que el equilibrio en la canción se pierda, se «coma» al resto de elementos. Si alguien quiere más drone tiene la discografía entera de SUNN O))).

Aun así hay auténticas genialidades, como el uso del noise en «La gran luminaria«. No aburre para nada, algo que es meritorio del grupo o de un redactor con los oídos demasiado quemados. Es precisamente otra canción que nada tiene que ver con su encarnación final, donde la trompeta tiene un lugar protagonista y con un tono mucho menos agresivo.

Quizás por ello sean estas las canciones que más mutan, las más interesantes. Por ver cómo puede cambiar tanto en unos meses y recrear un ambiente completamente diferente. Es una curiosidad que no está pensada para el gran público, sino para los seguidores de la banda, aquellos que han escuchado todos los álbumes.

Orygenes es ante todo un álbum para coleccionistas, pero muy bien pensado. No es una colección de demos que conste de las mismas canciones de un disco solo que peor producidas y sin apenas variación. Es un capítulo perdido en la evolución de la banda. Quizás no satisfaga tanto como un álbum nuevo, pero a caballo regalado…

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