PURVEYORS OF SONIC DOOM (CAN) – Death rides a horse called doom, 2019

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Portada del disco Death rides a horse called doom de Purveyors of Sonic Doom

En esta ocasión creo que merece la pena empezar la crítica por el final: cuando en los tres primeros minutos de un disco de apenas veinticinco ya estás mirando el temporizador del reproductor a ver cuánto te queda, ya no de pista, sino de disco, es que algo no va bien. Esto es lo que me ha pasado con el disco Death rides a horse called doom de los canadienses PURVEYORS OF SONIC DOOM. Esto puede venir derivado de un error de base en el planteamiento del estilo del grupo, y es que confunde el concepto de doom con el de metal tocado despacio, que no es lo mismo. Es verdad que el doom metal europeo de influencia nórdica no es igual que el norteamericano, que quizás podría recordar más al sonido sludge (por ejemplo, NOVEMBERS DOOM), pero en todos los casos lo que se busca es la creación de un entorno de introspección en el oyente, en el que caben partes acústicas y diferentes texturas. En Death rides a horse called doom se repiten de manera excesiva los riffs que tienen demasiada similitud entre las propias pistas, por lo que no ayuda a identificar o resaltar un tema sobre los demás.

En particular en el apartado de las letras, la banda quizás ha pretendido hacer una propuesta innovadora al no incluir frases, sino simplemente palabras sueltas. De ser esa su intención, se ha pasado de frenada. Letras como «Withered. Dead. Boughs./Honey. Sipped. Drought…» articuladas como si fuesen ladridos de perro, aderezadas con un sonido maquetero bastante lamentable, no ayudan a enganchar al oyente. De hecho, en su Bandcamp se puede escuchar el adelanto de su EP Eyeless void que saldrá en febrero de 2020 en el que se incluyen dos temas que están también en este EP («Rot covered gold» y «Flayed one«) y allí sí se han preocupado por la calidad de la grabación de las pistas de voz, haciendo más inteligible lo que se dice, aunque no por ello ha ganado en amenidad.

Desde el punto vista técnico en la ejecución de los instrumentos, el trabajo es bastante justito, ya que las composiciones se basan en power chrods y algunos licks algo simplones. «Sea farer lament» puede ser el tema que tenga algo más de gancho dentro del conjunto de cuatro canciones.

Lo cierto es que dentro del altísimo nivel técnico y compositivo que se ve hoy en día dentro del ámbito del metal, parece mentira que salgan trabajos de este tipo. Si PURVEYORS OF SONIC DOOM quieren hacerse un hueco dentro del panorama del metal actual, mucho han de cambiar en sus próximos trabajos, ya que lo que han sacado hasta ahora suena más a boceto de temas que a EP.

En tanto en cuanto no se dé un giro radical al estilo de PURVEYORS OF SONIC DOOM, tanto en este EP como en los restantes hasta la fecha, resulta bastante prescindible.

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