PESTILENCE (NLD) – Hadeon, 2018

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Hablar de PESTILENCE es hablar de historia de la música extrema. Junto a ASPHYX, SINISTER y GOREFEST, probablemente sean el estandarte del death metal holandés. Sin embargo, PESTILENCE fue el primero en cortar su evolución, desde ese thrash death inicial que cogía mucho de los primeros MORBID ANGEL y DEATH, a su evolución hacia ATHEIST y CYNIC en Spheres, que para mi gusto es su mejor disco, aun siendo consciente de que la voz de Martin van Drunen es un icono para esta banda en sus primeros dos discos. Después de aquello PESTILENCE quedó silenciado durante casi tres lustros hasta que dos de sus miembros más carismáticos, obviamente Patrick Mameli y también Tony Choy, reformaron el grupo, después de que Mameli estuviese experimentando con un sonido similar en C-187, aunque para mi gusto con resultados muy limitados. Poco después se unió a la fiesta también Patrick Uterwijk.

La continuación vino con tres discos que para mi gusto fueron de más a menos, pues Resurrection macabre prometía, pero luego sus secuelas con Uterwijk eran un espectro de lo que fue PESTILENCE. Cinco años han tenido que pasar desde el último testamento en estudio, Obsideo, la marcha nuevamente de Uterwijk y una gira de clásicos de PESTILENCE que ha pasado por nuestro país, hasta este Hadeon, donde ya solo Mameli resta de la raíz inicial. Afortunadamente no ha vuelto a sus tics en C-187, pero lo que nos ofrece Hadeon no deja de ser una continuidad de lo que se puede esperar de este grupo, con sonido actualizado y como si entre medias no hubiese estado Spheres. Notable, pero que tampoco te va a dejar sediento de más.

La producción es lo que menos me convence. Mameli sigue empeñándose en sonar como si fuera un ordenador. Todo es muy amplio en rango y poliédrico, pero también muy frío. Los riffs más adictivos y corrosivos necesitan un poco más de putrefacción como en los primeros años noventa tenían. La voz del propio Mameli, afortunadamente, sí que suena como debe ser, sin acercarse al sonido sepulcral de Drunen, pero es que Martin sólo hay uno, y aunque en la última gira de ASPHYX alguno se empeñara en pedirle temas de PESTILENCE, él mismo se encargó de rechazar la idea. La parte más técnica o ajena al death sigue presente en forma de solos bastante clasicistas y algún que otro efecto ambiental en forma de teclados, amén de algún corte que parece que va a estallar en una estructura jazzy como “Manifestations”, precedida de un solo de bajo fretless por parte de Tilen Hudrap en “Subvisions”, pero en general Hadeon es un disco de death thrash al uso, muy adictivo y constante al mismo tiempo.

Eso sí, los temas tienen patrones tan predecibles y son tan constantes en estructura y duración que uno puede darle al random en su reproductor y no notar la más mínima diferencia. Lo bueno es que el tempo del trabajo está muy bien llevado y que los riffs son lo suficientemente variados como para que uno no sienta aburrimiento según avanza el disco, pero seguramente no sean necesarias más escuchas sucesivas para terminar de extraer todas las bondades de un trabajo que se podría considerar dentro de la media del death más clásico y reactivo pero que no aporta nada destacable para atraer a neófitos ni ser imprescindible más que para fans y completistas.

Que calidad haya y que uno no deje de mover la cabeza y los pies ante ritmos como los de “Non physical existent”, “Materialization” o “Astral projection” (con pasaje robótico astral incluido) no es óbice para decir que a Mameli el riesgo le interesa más bien poco y ha decidido dar continuidad a PESTILENCE tirando a lo seguro. Lo que se esperaba y poco más.

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