PERSECUTORY (TUR) – Towards the ultimate extinction, 2017

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Ya hace tiempo que no tiene que sorprender que veamos entre lanzamientos internacionales bandas de Irán, Irak o Siria… con lo que menos tiene que sorprender que venga de Turquía. En este caso desde el país intercontinental nos llega un grupo que tiene en la blasfemia y la sanguinolencia su exponente, PERSECUTORY, que después de tres años de existencia y un solo EP a sus espaldas debutan con un Towards the ultimate extinction, que es tan atávico como excitante para los que disfrutamos de esta música en su lado más oscuro y demoníaco. Tan simple como coger el ABC del black y del thrash y lanzarse a afilar las guitarras, acelerar los ritmos y sepulcralizar las voces. El resultado, que trae a la mente a DESASTER, DESTROYER 666, IMPIETY, ABSU o BLACK WITCHERY, no puede ser más excitante.

Realmente en un estilo en el que todo está dicho, sólo se sorprende de dos formas: con algo personal y perfeccionando al máximo el sonido y la forma de expresarse. En lo primero tenemos un disco que sólo se compone de siete temas y no por ello es corto (seis temas nuevos y una regrabación de su EP). El punto de personalidad del grupo está en una forma de estructurar las canciones en donde se dejan llevar por los ritmos y los riffs acelerados sin sonar cansinos o repetitivos. Lo consiguen gracias a los cambios de velocidad y a la capacidad de enganchar de su batería A.D.B.; también a la buena combinación de dos voces, una más agresiva y otra prácticamente un alarido, de Tyrannic Profanatör y su compañero en el micro además de poseedor de las seis cuerdas Vulgargoat, que además es el que logra variedad gracias a sus riffs fríos y afilados y a las melodías de sus acelerados solos.

Gracias a esto tenemos un tema como el que da título al trabajo, “Towards the ultimate extinction”, que es el perfecto escaparate de PERSECUTORY y sin embargo se extiende hasta casi los 12 minutos. ¿Merece tanto minutaje? Sí. Uno no quiere que acabe, gracias a su sabia combinación de ataques más black, pasajes cabeceantes, ritmos thrash, voces de todo tipo y riffs que dentro de su estatismo son cambiantes y entretenidos. Además todo sigue una estructura lógica y continua. Sólo por este tema, que es un cuarto del trabajo, merece la pena escuchar este disco, pero no es la única joya, porque aunque el resto siga una estructura más clásica y menos esparcida mantiene los parámetros y la creatividad, con especial mención a “Hegemony of the ruinous impurity”, que es el contrapunto en duración, diciendo en este caso mucho en poco tiempo y siendo uno de los temas más salvajes del plástico.

En cuanto a lo segundo, tanto sonido como forma de expresarse son sobresalientes en PERSECUTORY. La producción es fría y cacofónica como ella sola, aumenta la sensación de estar en el infierno y en las partes rápidas de tener frente a ti un túnel del viento de riffs y ritmos de batería. Pero también es poliédrica. El bajo de Infectious Torment está siempre presente y sigue su propia línea y todos los elementos del set de batería se aprecian, con especial mención a una caja que suena como debe ser, con eco y profundidad, no encajada en medio de un doble bombo saturante. Lo de la forma de expresarse redunda en el primer argumento a favor de los turcos, pues gracias a que estamos ante músicos de experiencia dilatada y con fervor por lo que hacen, no hay momentos de relleno.

El único problema de PERSECUTORY es que no te aportarán nada que alguno de los citados al principio no te haya dicho ya. Esto es una virtud si disfrutas con este sonido, porque el disco lo tiene todo para disfrutar y no decae. Pero no te van a descubrir nada nuevo ni te harán cambiar de opinión respecto a este género. Hay que tomarse Towards the ultimate extinction como lo que es: un trabajo de recreo para los que nos gusta imaginarnos cuál sería la banda sonora de un apocalipsis infernal.

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