PERPETUAL NIGHT (ESP) – Anâtman, 2018

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Toda idea, pensamiento, experiencia o emoción es circunstancial y finita. La consciencia de este estado de cambio permanente nos otorga la capacidad de ver las cosas tal y como son, haciendo que el apego desaparezca y con él el sufrimiento. Este concepto fue recogido por Buda bajo el término Anâtman, y supone el inicio del viaje que nos propone PERPETUAL NIGHT.

A pesar de provenir de una tierra donde el astro rey domina el clima y moldea el carácter, este trío granadino le canta al invierno, la oscuridad y la melancolía, envolviéndonos en una bruma vertiginosa con una fuerza glaciar que surge del último bastión nazarí. La premisa sobre la que se asienta su trabajo es un death melódico que recuerda a la escuela de bandas finlandesas a la que pertenecen INSOMNIUM, WOLFHEART u OMNIUM GAHTERUM entre otras. Adicionalmente presenta pasajes con una gran carga ambiental que se mezclan con una sensación general más densa. Es precisamente este equilibrio a la hora de transitar entre estilos lo que otorga a Anâtman un aura propia que lo diferencia de los trabajos de su mismo género.

Una prueba la encontramos en la fluidez a la hora de manejar el contraste entre la melodiosa voz femenina que aparece en “The howling” y “His darkness” y la voz gutural César Ramírez. Éste último mantiene un alto nivel durante todo el disco, sonando profunda y contundente, con un registro que suena familiar, pero mostrando su propio sello. Las guitarras, a cargo de César y Raúl Ríos, muestran una facilidad asombrosa para concatenar melodías que quedan retenidas en la memoria. También son abundantes los delicados punteos que desde el tema de apertura “Anâtman” protagonizan pasajes más atmosféricos, junto con algunos solos de alto nivel, que desgarran el tono nostálgico para imprimir una dosis de épica, como apreciamos en “Nothing remains“. También hay espacio para ciertas variaciones destacables, como es el caso de “Raindrops“, donde adquieren un tono taciturno evocando a los últimos DRACONIAN o en diversos fragmentos en los que el doble pedal nos acerca al black melódico. Y es que el buen hacer y la veteranía de Óscar Bravo (NIGHTFEAR, ex-AVULSED), con quien contaron para la grabación, se hace notar. La tercera arista de este triángulo musical la forma el bajo de Carlos Garrido, que resulta esencial en la tarea de construir una sensación constante de profundidad, sobresaliendo especialmente en las partes más ambientales. El broche de este trabajo reside en la masterización de la mano de Jens Bogren (DRACONIAN, IHSAHN, KATATONIA…). Con un sonido nítido y limpio consigue alzar a PERPETUAL NIGHT a un nivel que los sitúa entre los grandes del género.

No obstante, el trabajo técnico que hay tras la producción no sería suficiente sin unos músicos de carácter y técnica depurada, así como un concepto sólido y profundo como el que envuelve a este disco. Anâtman comprime, en algo más de 45 minutos, la esencia de cuantas horas el ser humano ha invertido en las historias, relatos y sueños que ponen voz a las preguntas sin respuesta, las dudas sobre nuestro origen, destino y misión y a las contiendas que quedan por librar. Esas cuyo campo de batalla no es otro que nuestro propio interior.

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