PERPETUAL (ESP) – Maze of chaos, 2018

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Ingredientes: 200 g de esencia de heavy ochentero, 2 dientes de thrash, 125 ml de shriek, 1 vaso de zumo de black, 500 g de picadillo de estética mesopotámica y kilos y kilos (a gusto del consumidor) de solomillo de Gotemburgo.

Modo de preparación: utilice una thermomix de nueve pistas, ubicando en la base de la mezcla el solomillo de ese death escandinavo tan melódico, añada riffs de esencia de heavy, previamente disueltos los dientes de thrash, consiguiendo una amalgama de guitarreo sólida a la par que pegadiza. Cuando la mezcla de estos tres elementos quede bien compacta, marine el producto obtenido con las dosis líquidas que aporten matices black y termine por dejarlo reposar en el estudio de grabación.

Presentación: introduzca este denso plato de carne deathmetalera en el reproductor de CD, al menos durante tres escuchas. se recomienda acompañar la digestión con la apreciación necesaria para disfrutar con una poética misantrópica, pues se asegurará una degustación más intensa de los matices ambientales que hará que el receptor consiga trasladarse mentalmente a las oscuridades más remotas del exotismo mesopotámico.

Sin duda, quien se aventure a hincar el diente a este Maze of chaos se encontrará con una obra más madurada y versátil que su anterior Carving a dismembered god, en la que se han alejado de la férrea homogeneidad que presentaba dicho redondo para, así, abrazar nuevos recursos con los que escapar de la cierta quietud que acuciaba su anterior propuesta. Conservan las señas de identidad de esta formación: gusto por el sabor maidenesco de sus riffs, bases de guitarra thrash que se complementan con la melodía de un death del siglo pasado, armónico, pegadizo y sedatofóbico, y unas líneas rítmicas mudables que evitan a la perfección el tedio de la sobredosis de lo lineal.

Si bien la mayoría de los cortes no presentan estructuras demasiado complejas, tratándose de consecuciones circulares de cuatro o cinco riffs, encontraremos pistas que nos aportarán matices diversos y vistosos, convirtiendo la escucha en una tarea más apetecible. Así, tendremos temas como el homónimo “Maze of chaos” y “Bloody gathering” como los cortes más pesados, “Unholy blood” como estandarte del gusto por el cambio de ritmos y recursos de cuerda, y piezas como “Shadow’s rain” y “Misanthropy” (la más larga del disco) que nos deleitan con esos toques arabescos y foráneos con los que preservar otra de las claves esenciales que nos brindaron en su anterior redondo. Y si la curiosidad no estaba aún satisfecha, “Lobotomy”, cerrando el disco, nos permitirá tener un pequeño momento djent y distintos riffs que la caracterizan como la más ajena al conjunto.

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