PENUMBRA – Senderos del Olvido, 2016

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PenumbraMuchas veces olvidamos que, independientemente del fenómeno cultural a nivel global que supone el metal, es solo música. Parte de la culpa de esta amnesia selectiva, la tenemos los periodistas y críticos. La otra parte de la culpa, pertenece a los fans clasistas y aborregados por la saturación de producto extranjero.

Cuando España se abrió culturalmente al mundo, llevábamos alguna que otra década de deficiencia en muchos aspectos. No solo en el democrático, sino en el cultural. Aquel aperturismo trajo de la mano que lo que no nos había llegado con tanta facilidad en los sesenta y principios de los setenta, llegara a espuertas. A patadas, toneladas y en unidades astronómicas culturales que desconocíamos.

Aquello fue maravilloso. Géneros nuevos, expresiones artísticas antes censuradas, por fin a nuestro alcance. Sirvió para potenciar lo que ya estábamos haciendo, con cierta torpeza, pero sin la ayuda de nadie. ¿El problema? Que nos creímos que el producto extranjero era superior, y buscamos la forma de emularlo.

No es que aquello fuera precisamente malo… salvo porque se desarrolló cierto clasismo. Dos corrientes separadas; una para los que amaban el producto nacional y despreciaban lo extranjero, y otra para quienes se reían de lo cateto que les parecía lo de casa, y preferían lo anglosajón y germano a lo que podíamos ser capaces de crear con un poco de tiempo.

Pero…  ¿Y para quienes pasaban de todas esas mierdas y pensaban que era “solo música”? Fue a ellos a quienes les costó más ser aceptados por hacer algo que ni era 100% nuestro, ni 100% de fuera. Ellos fueron los que a día de hoy siguen peleando por hacer música que no nos pertenece por no haber influído en su creación, pero aportando una identidad palpable que sirva de aportación a lo que podría llegar a ser este movimiento.

Es por ello que, ante bandas como PENUMBRA, debemos olvidar esos clasismos, pero también la boina a rosca del “rock español”. Gracias a bandas como esta, nos podemos quitar muchos sambenitos. Y es gracias a incidir en esa identidad.

La atmósfera que genera cada una de las canciones de este Senderos del Olvido está clara. Una oscuridad que envuelve todas las composiciones, en el sentido más tradicional de la palabra, en contraste con lo que aportan las voces, las letras y los teclados. Una especie de luz esperanzadora. Como una epopeya tolkieniana, una lucha entre la luz y la oscuridad, en diez cortes que se escapan del metal tradicionalmente patrio, sin pretensiones de ser una americanada. Quizá porque muchos han intentado seguir ese camino y han terminado siendo una copia barata y chapucera de algo que no terminaban de entender.

Viene el problema cuando hay que escoger un género que defina a esta banda toledana. Si, todos nos sabemos la historia de que las etiquetas apestan, y que el agua moja y la abuela fuma. Pero todo grupo sigue una corriente, quiera o no quiera. Y la verdad, es que PENUMBRA siguen muchas. En ese sentido me recuerdan a SÔBER. A sus primeros discos, por desgracia no he escuchado nada de lo nuevo, y no podría comparar.

La batería sabe adaptarse a cada cambio de ritmo sin esfuerzo, los teclados aportan lo que tienen que aportar sin pisar otros instrumentos, y las guitarras definen con cada técnica por donde van los tiros. Si hay tintes góticos, pues tonos graves para generar ambiente. ¿Qué hace falta un poco de velocidad? Pues a beber de thrash y metales pesados. Variedad, aquí y allá. Dominan los ritmos más marcados que la melodía (de eso se encargan la voz y el teclado, pero para qué vamos a engañarnos, que todo el mundo cumpla exactamente la misma función, sería abrumador y tan agotador, que no pasaríais de la tercera canción), y el conjunto de voces y aportaciones vocales, matiza otros valores. Los que quiera resaltar la necesidad compositiva de cada tema.

Guturales, voces rasgadas, aportes melódicos melancólicos… todo un buen rango, estudiado y bien trabajado en el estudio. Y muchas bandas le tienen miedo a esto, a trabajar bien las voces en el estudio, por miedo a no ser capaces de reproducir lo mismo en directo. Pero no creo que sea problema para esta banda. Su vocalista tiene una capacidad amplia y más que correcta para que lo que escuchas en el album, pueda verse y oírse en directo.

Desde luego, parecen tener todo lo necesario para ser de esas bandas que podrían llenar sin problema es festivales (no dudo de su capacidad para llenar una sala… un hecho que por desgracia en los últimos tiempos no depende del todo del grupo), como relevo de caspas y momias decrépitas que se caen a cachos, y se nutren de la nostalgia, a precio de oro, de la gente.

Me la voy a jugar y voy a imaginar el cartel de un festival, así, con bandas con las que pudieran compartir escenario, por incidir en lo de la identidad. ATSPHEAR, LA SKALA DE RICHTER, OMNIA TRANSIT y HERESY OF DREAMS. Por dejarlo en cinco bandas, con cierta variedad entre ellas.

No quiere decir esto que haya que comparar a unas con otras, sino que tienen un potencial muy grande, una identidad nacional propia (sin llegar al ser un esperpento rojigualda) y una fuerza musical a tener en cuenta. Porque aportan variedad, aportan un buen sonido, y aportan algo que debería ser lo básico en todo este asunto. Heavy Metal.

Ahora, que guste más o menos, es cosa de cada uno. Pero no podemos negar, que cuando se hace bien, mientras siga siendo metal, lo mismo da en castellano, que con coros electrónicos, que pintado de rosa y metido en una caja de metacrilato con instrumentos exclusivamente peruanos. Lo cual me plantea una pregunta… ¿Existirá alguna banda pintada de rosa, en una caja de metacrilato, con instrumentos exclusivamente peruanos?

firmaeloy

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