PENSÉES NOCTURNES (FRA) – Grand Guignol Orchestra, 2019

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Lo grotesco, lo horripilante, lo violento, lo terrorífico y demás adjetivos calificativos similares han escandalizado tanto como fascinado al ser humano en su dilatada historia. Todo esto se ha visto reflejado en multitud de vertientes artísticas y una de esas vertientes fue el Grand Guignol. El Grand Guignol fue una de esas interminables vertientes que surgió en París, Francia, en 1897, presentada en forma de teatro en un edifico de mismo nombre en el que se representaban torturas, amputaciones y demás lindezas gore que hacían que los espectadores se desmayaran debido al realismo de esas representaciones. Desgraciadamente, todo tiene un final, y el Grand Guignol cerró sus puertas y sus espectáculos en 1962, aunque el edificio sigue en pie a día de hoy. Como dato interesante tengo entendido que ahora el edifico es utilizado para representar obras para discapacitados audiovisuales.

Esta one man band de París comandada por nuestro protagonista Vaerohn decide este año rescatar el concepto para hacerlo suyo en su sexto disco. Su música ha ido mutando de un black metal ortodoxo con ciertas influencias de música clásica y de otros géneros musicales propios del siglo XX en su mayoría que aparecían de forma puntual a ser una combinación perfecta que termina de explotar en este disco y les hace entrar en los siempre interesantes, geniales y desconcertantes sonidos del avant-garde. Todo esto sumado a la gran y diversa interpretación vocal de Vaerohn, que puede pasar de registros operisticos, blackers y guturales sin despeinarse, da como resultado su mejor interpretación vocal hasta la fecha. Tampoco podemos dejar pasar el magnífico uso de instrumentos como el piano, el trombón, el acordeón y el saxofón entre otros, que es realmente magistral y termina de definir perfectamente la tónica circense del álbum.

Sinceramente, se me hace difícil encontrar bandas de black metal o heavy metal en general con las que hacer una comparación, cosa que no es de extrañar hablando de avant-garde ya que este tipo de género musical se caracteriza por eso mismo, romper con todas la normas básicas establecidas para buscar la innovación y alcanzar la cúspide de la a veces polémica libertad de expresión, dando como resultado grupos o artistas únicos que viven en su propio mundo musical único e intransferible. No obstante a la cabeza se me vienen los noruegos ARCTURUS de su disco La Masquerade Infernale y los británicos A FOREST OF STARS más por posibles influencias musicales y estética que otra cosa, la verdad. En definitiva, la única manera posible definir esto es con una de esas etiquetas que suele poner el público o, como en este caso, la propia banda. «Deglingue Black Metal De Ver En Vice«, ladies and gentleman.

Los diez cortes que forman el disco, ocho en realidad debido a que son dos introducciones, son un auténtico circo de los horrores que no deja indiferente y te noquea debido a su violencia, extravagancia y múltiples detalles que parecen no encajar pero con la escuchas notas que es todo lo contrario. Todo encaja de tal manera que parece una obra de teatro en la que todos sus actos están perfectamente enlazados. La bohemia introducción «Un trop plein d’rouge» nos va poniendo en situación y nos presenta la primera canción del disco, «Deux bals dans la tête«,  todo un carnaval funerario y probablemente de la canciones más ortodoxas del disco; no en vano fue elegida como primer adelanto. Un excelente comienzo para el disco y una entrada perfecta para adentrarse en la desquiciada visión musical de PENSÉES NOCTURNES. «Poil de lune» nos ofrece una falsa serenidad en forma de danse macabre seductora y perfecta con ciertas dosis de guturales que harán las delicias de los que comulgan con el death metal y sean capaces de disfrutar de esta obra, cosa difícil pero no imposible. «L’Alpha mal» se nos muestra caricaturesca, variable e insana por igual, digna banda sonora de unos dibujos animados antiguos salidos de una mente perturbada. Con «L’Etrangorium» se nos presenta la segunda introducción del álbum, que enlaza perfectamente con «Les valseuses«, el segundo tema y último que se dio como presentación, que no se anda con rodeos tampoco y es la segunda canción más ortodoxa que veras en el álbum. Pero no te hagas ilusiones; te dejara igual de mareado y desquiciado que un viaje en un tiovivo a revoluciones inhumanas. «Gauloises ou gitanes» es la canción más sentida del álbum. Podría erizar al piel de un muerto y además cuenta con una de las salidas musicales más extravagantes del álbum, lo que es todo un logro visto lo vivido hasta ahora. Si no me creéis id al minuto 1:32. ¿Un intento de ranchera, tal vez? Locura de un genio lo llamo yo. «Comptine à boire» es sin duda alguna la mas operística, sirve como respiro y disminuye un poco la locura vivida hasta ahora. «Anis maudit» se muestra bastante tétrica y decadente, hasta el punto de que se podría decir que son los lamentos e intentos de lucidez de un nihilista en estado de embriaguez. Por ultimo tenemos «Triste sade«, un grande finale bastante solemne en el que se nos muestran todos los elementos vistos ahora con calma, pomposidad y gran lujo de detalles que dejan extasiado.

Las reacciones al acabar el álbum son la mismas que puedes experimentar al ver cualquier obra experimental. Tal vez te quedes sin saber cómo reaccionar, abuchees, acabes eufórico perdido o salgas asqueado y con ganas de prenderle fuego. En cualquier caso no deja indiferente y eso es lo que tiene que hacer el arte.

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