PENDEJO! (NLD) – Atacames, 2014

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Pendejo02¿Notas eso? ¿Notas el frío en tu garganta? Es la sensación de que algo muy afilado busca tu cuello. Y es que los reyes del Narco-Stoner están de vuelta empuñando su nuevo artefacto. Atacames se llama la criatura,  y no se ha grabado para compadrear con vuestras neuronas, que va, sino para “rockearos tanto que desearéis que nunca os hubieran rockeado tanto…

PENDEJO! ponen la banda sonora a crímenes pasionales y decepciones vitales al estilo Ciudad Juarez: sin florituras ni palmaditas amables de aliento, sino metal pastoso en la yugular. Bueno, ok, son cuatro tiarrones venidos de la florida Holanda, pero ¡por Emiliano Zapata que saben aderezar su música con riffs tan picantes como el sol mexicano!

Atacames apenas se mueve un ápice de las coordenadas musicales de su anterior Cantos a la Vida. Riffs al más puro estilo del desierto que erosionan tus oídos con toneladas de fuzz y ganancia al límite, y donde las cuerdas vocales de El Pastuso –tanto soplándole a la trompeta como cantándole a la misantropía- coprotagonizan el sonido de PENDEJO!.

Cantan a la vida, sí. Pero no para espantar males, sino para conjurar los demonios que se lleven a cualquier huebón que no sea de su agrado. Así podríamos describir el primer corte, “El verano del 96“. Muy PENDEJO! con esas guitarras hirientes y su estribillo rico. Lo siguiente es una auténtica apología a la vagancia con “Amor y Pereza“. El final festivo de la canción debería incluso llamar la atención de festivaleros punkis con ganas de bailar y andar bien pedo, pero, joder, nosotros ya estábamos desperezados antes del ritmo más groove de “Uñero“, así que seguimos con la moral alta y los huevos negros a estas andanadas de afinaciones graves.   

Más sentimentalismo… Otros componen bonitas baladas de desamor ante decepcionantes experiencias chico-conoce-chica. Estos terroristas del sonido prefieren mandar sicarios en forma de canción descarnada a su antiguo amor y su familia culera: que siga la sangre con un mensaje claro: “la próxima vez chinga a tu madre, pendeja”. A mi no me gustaría que me dedicasen “Amiyano“, por entendernos… Pesada como el infierno también es “Camarón“. Bajo este título no se esconde ningún homenaje a leyendas del flamenco. Más bien a leyendas del rock ultrapesado, casi doom, como BLACK SABBATH, pero hipnotizados con trompetas de ángeles negros, ansiosos por anunciar que la vida es fiesta y sufrimiento. Pura filosofía vital, joder.

El riff de la instrumental “Cuarente y siete” es insano, brothers. Te conduce por parajes engañosos como un espejismo en el desierto. Mucha musicalidad. Igualico que el comienzo de “Hermelinda“, otra de esas quasi-baladas con las que PENDEJO! describen la suciedad del amor que profesan a las féminas. Todo un waltz malsano para danzar agarrado a las tripas. Pero por fuera.

¡Dos!” fue lo primero que conocimos de Atacames. Lo más apropiado para comprobar que esta banda no se había aburguesado en su segundo disco. La contención de “El jardinero” destila odio hacia la ley de los hombres. Amargura ante la decepción de la fe. Otro tema en el disco, al final de su recorrido, para dejar las cualidades musicales de PENDEJO! a un nivel cojonudo. Y es que se les nota el buen hacer armónico a la hora de acompañar esos riffs descarnados hasta enseñar hueso con instrumentación de metales. “La chica del super no se puede callar” enseña todo esto, como yendo bien ligera.

Si os gustó Cantos a la vida este disco os encantará. Si los descubrís con Atacames os sorprenderá su propuesta. Y si no os gusta PENDEJO! evitad airearlo por ahí y conservaréis las piernas debajo del culo. 😉  

 

firmaguill

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