PARKWAY DRIVE (Aus) – Atlas, 2012

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Resulta difícil ser objetivo cuando se trata de “criticar” el trabajo de uno de tus grupos favoritos, pero por duro que sea, intentaré ser lo más imparcial y riguroso posible. Llevaba mucho tiempo esperando la salida de este disco y así a bote pronto, os diré que la espera ha merecido la pena, caso contrario son los últimos trabajos de ALL THAT REMAINS y AILD, en los cuales había puesto mucha ilusión, pero ambos han conseguido defraudarme de igual manera, dejándome un amargo sabor de boca que me he conseguido quitar con este “Atlas”.

Desde los primeros acordes de “Sparks”, la intro que abre el disco, te das cuenta de que algo ha cambiado, no solo hay una mejora significativa en la producción si lo comparamos con “Deep Blue” (¿como le pudieron dar su visto bueno?) sino que desde el comienzo el álbum rebosa melodía y fuerza pero con una clase y estilo excepcional. Un principio acústico que termina por fundirse en una base de poderosas guitarras y arreglos de cuerdas… Sí, arreglos de cuerdas, pero de eso hablaremos un poco más adelante.

Tras sus dos minutos comienza el combate y “Old ghost/New regrets” es el  primer puñetazo directo a la barbilla. Con un primer riff que recuerda a  “Sleepwalker”, tema  perteneciente a su anterior  trabajo, el grupo se entrega por completo en una demostración de fuerza y agresividad, con breakdowns marca de la casa, pero siempre efectivos, hechos para romper tu cuello en medio del circlepit. Al igual que en la siguiente  “Dream rum”, la fórmula Parkway Drive sigue funcionando, riffs tremendamente enérgicos que confluyen en melodías que te atrapan a la primera escucha. Guitarras pesadas dando paso a frases melódicas de gran belleza, simples, directas y carentes de excesos.

Es momento de echar la vista atrás ligeramente, ya que los coros que abren “Wild eyes” te llevarán al lugar y momento exacto en el que escuchaste por primera vez el épico “Home is for the heartless”, conservando el mismo grado de rudeza pero esta vez con más carga emotiva si cabe. Después de haber escuchado este tema podrás pensar que el disco ha tocado techo, pero no, aún queda mucho para que esto termine. Suena “Dark days”, tema que sirvió de adelanto y se extendió por la red como la gripe en octubre; contagiando a todo aquel que se acerque lo más mínimo a sus cuatro minutos de maravillosa brutalidad, ¡esto es PARKWAY DRIVE en estado puro!

 Si te dejas atrapar, “The River” te elevará y mecerá como una bolsa de plástico en una corriente de aire, elevándose suavemente al principio para luego agitarse convulsivamente de arriba abajo y en todas direcciones, zarandeándote hasta que una melodía de guitarra te coja de la mano, haciendo que te eleves hasta el mismo cielo. Allí te espera un hermoso coro femenino, embelleciendo aún más ese estribillo que te encaminará hacia el final. ¿Ha sido un sueño? Tal vez. “Swing” nos golpea de nuevo, devolviéndonos  a la cruda realidad con otra veloz descarga de potente Metalcore, dando paso a “The slow surrender”, uno de los temas claves del disco. Con una estructura casi simétrica, basada en una simple secuencia de acordes, se despliega fuerte y poderosa, con los clásicos breakdowns tomando de nuevo el control de la situación, hasta que la energía contenida vuelve a desbordar, arrollando todo a su paso al grito de “Fight for your right”. Sencillamente colosal.

Es el turno del tema que da título al disco;  “Atlas” se presenta con un comienzo muy calmado de guitarra acústica y voces desgarradas, que poco a poco van construyendo una estructura muy etérea. Violines y chelos se funden con las guitarras en una serie de riffs cercanos al Doom inglés, muy al estilo MY DYING BRIDE, aportando pesadez al conjunto al mismo tiempo que, con su ritmo lánguido, crea una enérgica y a la vez melancólica atmósfera.

Llegamos a la recta final del disco, “Sleight of hand” recupera la contundencia de temas anteriores a base de ritmos pesados y muy marcados, creciendo y creciendo hasta desembocar en unas líneas de guitarra que en cierto modo me recuerdan un poco a August Burns Red, pero sin la complejidad que los caracteriza. Un paso más adelante está “Snake oil and holy water” y no solo por su situación en el track list, sino por su rapidez y agresividad, muy similar a “Swing”; corta (no llega a los tres minutos), rápida y muy potente. La verdad es que se echaba de menos una buena dosis de brutalidad, y aunque aquí también tenemos partes muy melódicas, no hacen más que servir de tregua en medio de una feroz batalla de riffs acelerados. 

 “Blue and the grey” tiene la siempre difícil misión de cerrar el disco y la encargada de dejarnos el sabor de boca necesario para volver a darle al play y repetir la escucha. Un punto y final perfecto puesto que resume todo lo dicho anteriormente, sintetizando todos los elementos del álbum en una sola composición, aunando toda una serie de subidas y bajadas constantes, increíbles  melodías y voces furiosas, agresivos riffs y sutiles arpegios.

En ocasiones, al definir el sonido de un disco, se suele emplear  el calificativo de “maduro”, casi siempre se pone esta etiqueta cuando un grupo se aleja de su sonido primitivo y opta por sonidos más elaborados y casi siempre más calmados, de forma que ese mismo adjetivo convierte erróneamente al grupo en el objetivo de las iras de los más ortodoxos. Escuchando “Atlas”, digo sin temor a equivocarme, que nos encontramos ante el trabajo más maduro de PARKWAY DRIVE. Habrá muchos que añoren el “Horizons” y su descarga de principio a fin, no niego que sea un gran disco, al igual que lo es “Killing with a smile” o “Deep Blue”. Pero también considero que lo hecho, hecho está y una banda tiene que crecer, buscar nuevos sonidos y adaptarlos a su manera de entender y vivir la música. Se repetirán esquemas, estructuras y forma de hacer las cosas, eso está claro, pero cada disco debe tener su propia personalidad, su propia e innata esencia, haciendo de la obra algo único.

También he de reconocer que tras estos temas, los australianos quizá hayan agotado sus cartuchos y tal vez sea hora de reinventarse llegado el momento de grabar nuevo material, pero para eso, me temo que aún tendremos mucho que esperar. 

 

 

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