PARANORM (SWE) – Empyrean, 2021

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Esto que voy a decir es una opinión personal que no sé si será compartida o no. Sea como sea, servirá como una introducción. El thrash metal es un género que, si bien está en un estado de salud envidiable, hace tiempo que perdió el factor sorpresa. Yo como oyente lo disfruto y lo seguiré disfrutando, pero mi nivel de exigencia con el mismo es muy alto, y lo que es originalidad… no espero a estas alturas en este género. Solo espero que tengan los deberes hechos de tal manera que me transmitan ganas y autenticidad. Ahora bien, creo que el género puede despuntar u ofrecer algo más en su faceta técnica y progresiva.

De otra manera se me hace difícil, a menos que recojan influencias de otros géneros. Es por eso que cuando descubro bandas del estilo concentro mis principales esfuerzos con este particular subgénero. Aquí es donde entran estos suecos. «Sangre nueva» que, tras formarse en en el lejano año 2008, debuta con su primer LP Empyrean en pleno 2021. ¡Casi nada! Lo bueno se hace esperar, o eso dicen. En cualquier caso el dicho es verdad aquí. Es por ese tesón que han demostrado que esto ha salido como ha salido y me ha llenado tanto. Más de lo esperado incluso, y eso queridos/as, lectores, se tiene en cuenta.

Su gran capacidad, la conciencia creativa que tienen y de la que son muy conscientes, son la clave. Amantes de los riffs, solos de guitarras, shred y demás virguerías técnicas, ¡estáis servidos! Los reparten como hostias pero, al contrario que otras bandas que van a mil por hora, PARANORM van «despacito y con buena letra». El exhibicionismo es un hecho que en vez de molestar se integra, dando una fusión completa que ha sido pensada al detalle. No te da tiempo a aburrirte, ya que los cambios de ritmo y su evolución te mantienen atento ante el dominio instrumental del que hacen gala. Además, hay mucha melodía que facilita el trabajo y que deja momentos neoclásicos (herederos de YNGWIE MALMSTEEN) la mar de sobrenaturales, que se complementan muy bien con la voz. De clara escuela blacker y que deja un toque espectral irrepetible a lo largo del trabajo. Su uso de la misma es estupendo para profetizar antiguas amenazas sin usar líneas vocales destacables, volviéndose muy hipnótica e idónea para tratar los temas de sus letras.

Todo muy completo y nada lineal, tal como se espera. Lo que me fascina es que se aferran como un clavo ardiendo al puritanismo del género. Fieles a una violencia sonora, unos  principios y esquemas que no dejan indiferentes a nadie, beben tanto de la Bay Area como de bandas de escuela alemana como KREATOR o HOLY MOSES. Esto se puede ver en canciones como “Cannibal” o “Lost cause”, que recomiendo para iniciadores o renegados de este subgénero del thrash o, en su defecto, para aquellos a los que no haya convencido mi descripción hasta el momento. Estoy convencido de que esto les callara la boca,  ya que, sin renunciar a nada de lo que he dicho, son las más “básicas” de todo el álbum y las más ancladas al thrash convencional.

En cualquier caso, es el desarrollo lo que logra picarte y hace relacionarlos, cómo no, con bandas como CORONER, VOIVOD, REVOCATION, CRYPTOSIS y toda esa hornada progresiva. Lógico y cierto es que la cosa va por esos derroteros, pero la verdad absoluta es que estos tipos se inspiran más en la imaginativa máquina de hacer riffs orgánica de discos como Rust In peace, Master of puppets, The ultra-violence, Alison Hell o By inheritance. Ensalzan partes acústicas e interludios como churros sin sonar pedantes o listillos, empastando todo lo que pillan con sabiduría. Si no, que se lo digan a “Edge of horizon” o “Empyrean”, donde todos los recursos utilizados por la banda recorren el más allá, esparciéndose como niebla sobrenatural y pesada, embriagando en el proceso e imponiendo con su solemne clase tanto en reino de los vivos como en el de los muertos. Supongo que muchas bandas hacen lo mismo, pero se basan tanto en la técnica que pierden el rumbo. Esa es la gran lacra del thrash metal progresivo y técnico, pecar demasiado al buscar en la técnica nuevos métodos para huir del tópico y de la que, afortunadamente, nuestros protagonistas escapan. Es por eso que personalmente llaman mi atención y los considero una vía de escape más que válida. No todos los días se encuentran bandas así, os lo digo yo.

Me asombra y me decepciona un poco el poco uso del bajo, instrumento que suele tener presencia por este género y que aquí, si bien no está relegado al olvido, solo se aprecia en momentos muy específicos. Una verdadera pena, la verdad; espero que lo tengan más en cuenta en un futuro disco. En cualquier caso, consiguen dar cuerpo voluptuoso a las canciones, sin dárselas de científicos o matemáticos y sin que sea un exponente esencial de la fórmula. Hacen que de esta manera las ocho canciones entren como agua fresca en un caluroso día de verano. Eso es lo importante y el gran diferenciador: progresión como forma de expresión y exposición gradual masticada para “dummies” y gente con buen gusto. Dos mundos en uno y en perfecta armonía.

Creo que puedo decir con total seguridad que este disco y el debut de CRYPTOSIS van a exterminar unas cuantas neuronas de aquí a que acabe el año a su particular manera. Quedarse tonto nunca fue más atractivo, así que ya sabéis. Apuntaos a esta orgía de riffs de órdago y disfrutad como si no hubiera un mañana porque, quién sabe, tal vez no lo haya si no podéis aguantar la evolución o el transcurso de la pandemia. La opción alternativa nunca ha estado más cerca y señalizada hasta ahora. No penséis mucho, no conviene, y menos aún si tenéis este disco sonando.

Portada del álbum Empyrean de Paranorm.

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