PANTHEÏST (GBR) – Closer to God, 2021

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Hablar de PANTHEÏST es hacerlo de una de las bandas con más actividad dentro de su ya no tan corta carrera iniciada en el ahora lejano año 2000. Siendo que suelen lanzar disco cada 2-3 años (exceptuando la brecha entre su homónimo Pantheïst y Seeking Infinity), así como colaboraciones en splits, compilaciones y directos, no terminamos de entender su escasa repercusión dentro de la escena. Su osadía y perseverancia incluso les ha llevado a grabar y publicar disco en plena pandemia; un trabajo que, paradójicamente, se aleja de un ambiente opresivo y pesimista más ligado al funeral doom (o lo que se espera de él) y se revela como un canto a la esperanza o, como mínimo, al vínculo con la naturaleza.

Y es que, si en anteriores álbumes hemos experimentado la introspección del propio ser mediante temas que hablaban de pérdida, tristeza o incluso un recorrido por los pecados capitales, en Closer to God nos desligamos del yo para abrir las miras hacia el infinito, hacia lo que nos rodea, hacia el Cosmos.

Con el vasto pistoletazo de salida, “Strange Times”, el corte más largo del disco (casi veinticuatro minutos), Kostas nos sumerge en un himno alejado del cliché funeral doomesco que podría sugerir una canción de semejante duración. Nos encontramos de lleno en un tema que rezuma melancolía y paz, predominado por un teclado – muy influenciado por su banda fetiche SKEPTICISM – y unos coros celestiales, todo ello aderezado por los guturales y limpios del propio frontman. En ella Kostas nos deja claro el leitmotiv del álbum: vivimos en tiempos oscuros pero el final está cerca y eso nos debería de aliviar. Pese a que el tono de la letra parece casi apocalíptico («arder juntos en las llamas, ser purificados»), sin duda la idea está contada de un modo opuesto, ya que tanto la música (a veces cercana en esa melancolía palpable a CLOUDS, banda donde Kostas también ha colaborado como teclista) y el mensaje final es que todo es cíclico y que debemos unirnos de nuevo con nuestro creador (que aún mencionando a Dios podría referirse más a los propios átomos del Universo, viendo por dónde van los derroteros del epílogo).

Cabe decir que, aunque el álbum está partido en cuatro cortes (uno de ellos instrumental, “Erroneous Elation”), podríamos hablar de uno solo dividido en actos, pues tenemos la misma melodía enlazándolos y añadiendo pasajes musicales para contar una historia global, como si de un disco conceptual o incluso prog se tratase. De hecho, vernos envueltos en una atmósfera tan cósmica, tanto musical como letrísticamente, no es nada descabellado acordarnos del Dark Side of the Moon, especialmente en las guitarras.

Tras “Wilderness”, donde se hace especial hincapié en la naturaleza en su estado más puro y tenemos una pausa en forma de solo de piano y voz lírica para coger aire antes del capítulo final, llega “Of Stardust We Are Made (And to Dust We Shall Return)”, toda una declaración de intenciones y resumen preciso y épico de lo que acabamos de escuchar: Closer to God se trata de un viaje sin retorno hacia el fin, la comunión con nuestros orígenes, pero con un cariz mucho más pagano, orgánico y filosófico que lo que sugiere el título en sí, haciendo un claro guiño al panteísmo que da nombre a la banda. Un oasis entre tanto ruido, pesimismo y oscuridad imperante en nuestro día a día. Una muestra de que el final no tiene por qué ser trágico ni triste, sino bello y tranquilizador.

 

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