OXIDISED RAZOR (MEX) – MOÑIGO (ESP) – COSTRA (ESP) – Madrid – 01/06/2018

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Siguiendo con las buenas costumbres y el gusto exquisito, Semen de orco muerto, la productora de Edu, vocalista de MOÑIGO, decidió aprovechar la oportunidad de que los ya veteranos mexicanos OXIDISED RAZOR venían a Europa para montar una fiesta cargada de gore, perversión y sentido del humor negro en la alejada pero ya habitual sala Rock & Pop (cómo echo de menos la Ritmo & Compás…). Para esta “Splatter Party”, los acompañantes de las cuchillas oxidadas centroamericanas iban a ser los propios MOÑIGO (que ya hace tiempo son una referencia…) y el estreno de una de sus costillas, COSTRA, otro nuevo proyecto con la presencia de Danthor Wildcrow (que tiene docenas de bandas en su currículum) y, provenientes de WINTERHORN, Christian y Javier. El bailoteo, el buen rollo y las risas estaban aseguradas con un cartel así. Y la verdad es que el público respondió bastante bien, pues por pequeño que sea el aforo de la sala, cincuenta personas (fluctuantes según las actuaciones) sí que estuvimos.

La noche comenzó con COSTRA. El trío madrileño además tenía su Es una costra nostra recién editado, como el propio Christian (Güistian en este grupo) nos recordó en un par de ocasiones durante el concierto dirigiéndonos al puesto de merchandising. En el escenario estaba la batería montada, pero realmente este instrumento sólo lo iba a utilizar OXIDISED RAZOR, porque ni COSTRA ni MOÑIGO tienen un aporreador de carne y hueso… y delante un cartón costroso con el logo del grupo. Los días previos el grupo invitó a los asistentes a que acudiéramos disfrazados, algo que sólo tuvo respuesta por parte de uno de los allí presentes que debía ser conocido del grupo y que se vino con una careta de cerdo y un cinturón de balas hecho con tampones ensangrentados…

Pero para atuendos los propios de Güistian, Wijander (Danthor) y Wibarro (Javier). Sandalias con calcetines (Güistian dejando ver uno de sus dedos a través…), mallas, bermudas… y diversas máscaras o juguetes de todo tipo sobre sus cabezas y cuerpos: capuchas, antifaz de gata, pezones, mini penes, un pene atravesando la cabeza de Wibarro… y lo mejor, la camiseta de Danthor recordando a Julio Iglesias. La cosa era pasárselo bien y de paso llamar la atención, ¡y vaya si lo consiguieron!

El setlist estaba claro: iban a interpretar su primer y de momento único disco íntegro, con las intros de películas de Austin Powers, Borat o Woody Allen incluidas, y en el mismo orden para que Germán, como llaman a su batería programada, no se perdiera… En pleno friki viaje astral bajo el poder de la costra, salieron así con “Es una costra nostra” y el “Gordo cabrón” de Austin Powers, con un sonido bastante bueno aunque inicialmente la guitarra de Wijander era difícil de escuchar. Pronto mejoró y el único problema técnico que restó (y se extendería con MOÑIGO) sería el bajo de Wibarro, que se iba y venía. Al principio el bajista de la banda pensó que era por algún contacto del cableado en su propio instrumento, pero estaba claro que el problema venía del amplificador… Era ocasional afortunadamente y las partes en las que es el principal apoyo rítmico no sufrieron.

El público no paró de bailar todo el rato según caían temas pegadizos y de letra desternillante como “Amor lacerante“, “El macho” (donde todos cantamos la canción del verano, tomada prestada de un personaje de la ETB, “ay que te como el chichingorri“), “Daisy la oveja” o “La teta asesina“, mientras en el escenario Güistian no paraba quieto entre trago y trago de vino a su cartón de Don Simón. Fueron casi cuarenta minutos de momentos frikis y mucho humor, y viendo lo bien que se lo pasaron creo que su estreno se puede calificar de éxito.

Los siguientes eran MOÑIGO, que ya se pueden considerar unos consagrados referentes del género grind fecal. Como también van con sus baterías disparadas, se podría pensar un cambio rápido de escena, pero la verdad es que tardaron un poco por algo que el propio Edu me comentó antes de entrar. Al parecer OXIDISED RAZOR llegaron muy tarde a la sala porque fueron retenidos en un control de policía (parece que Trump se hubiese trasladado de país…) y hasta que les dejaron seguir su camino perdieron mucho tiempo, lo que retrasó todo el tema de pruebas de sonido. A mayores, encima tuvieron mala suerte y sus cables no funcionaban con el equipo de la sala. Total, que como Edu es el organizador del bolo, MOÑIGO no pudo probar y tuvo que hacerlo justo antes de su actuación (aún sin sus grumos de mierda característicos) después ya vestirse para la ocasión y entonces empezar.

Afortunadamente desde el principio de su actuación el sonido fue bueno, pese a lo improvisado que fue todo, y ya solo quedaba que el público más numeroso de la noche se pusiera a bailar y poguear con ellos. Se tiene cariño a MOÑIGO y eso se nota entre los asistentes (incluyendo a los propios miembros de COSTRA dándolo todo). Para la ocasión, el trío iba a repetir el setlist que ya hicieran en enero en el Decimation Fest, aunque para mi gusto en una sala más recogida como esta funcionaron mucho mejor, incluso pese a que Piero, su bajista, también sufrió problemas con su bajo, que al final consiguieron ser solucionados. Tras la intro de rigor, “Canapés de mierda” y “Te apetezco” abrieron el menú fecal, viniendo los primeros bailes multitudinarios con “Eres la elegida” y “La venganza de los coprófagos“.

La avanzada pestilente” y “Modelo shitman” siguieron el programa, un poco paradas entre medias para solucionar los problemas técnicos de Piero, lo que nos hacía pensar que acabarían por recortar su tiempo, pero no fue así y desde luego la que no podía faltar era “Ojete escocido“, el himno por excelencia de MOÑIGO que todo el mundo cantamos arrancando una sonrisa de satisfacción en Daviti, el guitarrista de MOÑIGO. Mientras el periodista o locutor nos describía como el mundo entero se había cagado encima, “La nota marrón” sería la siguiente, seguida de “La cama holandesa” y la cachonda “Las tías buenas no cagan“. Ya se acercaba el final como Edu nos adelantó y ese lugar estaba destinado a “Ritual“, con ese inicio tan death que tiene, y “Travestis adoradores de Satán“, que cerró otros cuarenta minutos de actuación y que puso el color marrón y los grumos a la noche.

Ya sólo quedaban los invitados de lujo de la noche, que de tan lejos habían venido para dar una pequeña gira de conciertos, y que a poco se les truncó por los avatares del destino. Afortunadamente los mexicanos OXIDISED RAZOR (que son como AGATHOCLES allí, por la cantidad de lanzamientos en pequeño formato que tienen repartidos) consiguieron salir a escena pasadas las once y media de la noche para presentar su reciente Mors vehementi, que aunque ya ha sido editado por el sello checo Bizarre Leprous aún no les habían llegado copias, con lo que no pudieron venderlos en el merchandising, lo cual habría sido una buena oportunidad, ya que muchos temas de este nuevo trabajo cayeron en el setlist.

Precisamente comenzaron con las nuevas “Macabre methodology for cadaveric preservation” e “Insane mind disorder“, con menos público que el resto de bandas delante porque aún no habían vuelto a entrar todos después de la descarga de MOÑIGO. Impresionaba el bajo de Chapetes, blanco y ensangrentado, pero el que más llamaba la atención era desde luego Adrián, con su característica voz distorsionada mediante un pedal que le da a OXIDISED RAZOR ese característico toque gorrino carcassiano. El vocalista lo daba todo y cuando metía los berridos más insufribles casi se le saltaban las venas. Pese a los problemas que tuvieron, el sonido no tardó mucho en acoplarse y ser notable. Al principio la batería de Jhona estaba un poco alta, pero también era fruto de que nuestros oídos no estaban acostumbrados después de dos grupos con percusión programada.

El grupo se mostró siempre muy agradecido y sorprendido porque éramos más de los que pensaban, y no hicieron más que incitarnos a que Madrid fuera un desmadre, mientras nos presentaban los temas ya fueran de su variada discografía (como “Suicidio voluntario” y “Horripilante“) o de su nuevo disco (que en castellano significa “Muerte violenta”) como la versión de REGURGITATE que tocaron, “Bleeding peptic ulcer“, o más adelante, después de “Vendedores de la muerte“, “Compulsive addiction due to dissection“, “Flesh for the scalpel” y la propia “Muerte violenta“.

También se marcharon a sus inicios más lejanos con “Pedro Alonso López“, de su primer trabajo, donde Adrián nos retó a que la recordásemos, y de paso a ver si ellos mismos se acordaban de tocarla. Después recordarían “Pus excretor“, que es uno de sus temas más ruidosos y reconocidos también, volvieron de paso a su nuevo trabajo con “Gore beyond necropsy” y, como el público ya estaba bastante calentito (no sólo por la música…) e incluso algún espontáneo se había atrevido a colaborar con Adrián al micro, nos quisieron hacer bailar a todos con “Hidrocefalo esofágico“, que es uno de sus temas más sencillos rítmicamente pero también de lo más pegadizo.

Llegó el momento de despedirse, aunque “nos verán en un rato”, y para ello interpretaron “John Wayne Gacy” y ya al final “Necrosadism“, este último del reciente split con AGATHOCLES, lo último que tenían editado hasta ahora. Fueron poco más de cuarenta y cinco minutos pero la verdad es que OXIDISED RAZOR demostraron tener buen directo. A mí particularmente me convencieron más que en disco, donde las producciones muy variadas que tienen hacen que no me terminen de entrar todas sus ediciones. Además se nota su profesionalidad, pues pese a todos los problemas no se achantaron lo más mínimo.

Terminaba así una noche de laceraciones, filias varias, grumos fecales y sobre todo y creo que es lo mejor de este tipo de bolos: buen rollo entre público y bandas (y entre ellas también). Esta es la escena que hay que mantener.

 

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