ÓSSERP – Al meu pas s’alça la mort, 2017

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Trayectoria meteórica y claramente ascendente la de ÓSSERP. Si Sang i sutge, su álbum debut, fue, por qué no decirlo, un soplo de aire fresco en lo que a sonoridades cercanas al death metal, grindcore y derivados se refiere, este Al meu pas s’alça la mort supera con creces lo anteriormente expuesto. En un ejercicio de honestidad y sinceridad por mi parte hacia la banda, no esperaba semejante segundo trabajo discográfico de tan magna calidad musical. Ya sabéis, la tan voluble palabra ‘expectativa’, capaz de transformarse en algo tanto positivo como negativo.

Si tuviera que redactar un “flash review” para describir rápidamente este elepé usaría el siguiente conjunto de palabras: cohesión compositiva, minucioso criterio musical y músculo metálico para que el oyente pudiera hacerse una idea preconcebida de éste. No os equivoquéis, ÓSSERP no son la enésima banda de death metal proto-sueco de clara influencia en el explotadísimo sonido Boss HM-2 o de grindcore zapatillero al uso. Ellos son algo más que todo eso. Es más, el combo catalán vuelve a sorprender a propios y extraños con una amalgama y paleta musical de mayor amplitud. Algo que no se destila con frecuencia en nuestros lares.

El disco en su primer tercio da comienzo con un salvajismo sin parangón. Desde la pegadiza “Jo no ploro els màrtirs” (de mis favoritas gracias a su estribillo) o “Entre regnes” con un claro sabor sueco añejo, cuyo final, haciendo uso de una mera muy sutil a modo de arreglo de la electrónica, le confiere un toque diferente. Según transcurren los temas, uno se da cuenta del enriquecimiento en lo que a miras se refiere que ha sufrido la banda, bebiendo de un montón de influencias y de recursos musicales sin que su sólida estructura base se tambalee. Vamos, lo que citaba unas líneas más arriba de este texto, el férreo criterio de hacer bien las cosas de los barceloneses.

Y uno de esos culpables de este plástico pienso que es el propio Dani, el encargado de las guitarras. Ha sabido conjugar a la perfección sus ingeniosas y escuetas apariciones ayudándose de los efectos y de la electrónica a lo largo del trabajo con unos arreglos que le dan otra dimensión a un grupo de unas características tan especiales como son ÓSSERP. ¿Ejemplo de ello? Cualquier corte, de hecho, aunque citaría a “La falç de Saturn” por el aura plúmbea que desprende, un corte tan sumamente arriesgado y variado por sus crescendos y decrescendos como por lo atrayente que es a parte iguales, guiños al black metal incluidos. Es tal el riesgo que hasta se atreven con un tema puramente experimental, lisérgico y extraterrestre como “El buit” (que cuenta con la colaboración de Cosco de REBUIG a las voces), en un ejercicio sin parangón de noise/industrial/drone muy a lo MERZBOW. O incluso con “El culte”, que, por alguna extraña razón, su comienzo me recuerda a los actuales DEVOURMENT.

Repiten una vez más, cómo ocurrió con su debut, con Brad Boatright como productor. De la mano de los catalanes, han obtenido una producción sumamente crujiente y abrasiva en los Audiosiege que regenta y donde han pasado bandas de la talla de OBITUARY, NAILS, HAEMORRHAGE o BLACK BREATH entre otras tantas. Incluso han renovado, aunque de manera sutil, su estética, con un logo que me trae a la mente a los japos COFFINS.

Como dirían en términos bursátiles, una formación que cotiza muy al alza en nuestro país. Simplemente, enchúfate este CD en tu reproductor o vinilo en tu plato y disfruta de uno de los mejores discos editados en este puto país de mierda en 2017.

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