ORM (DNK) – Ir, 2019

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DENIAL OF GOD, MAKE A CHANGE… KILL YOURSELF, NORTT, ANGANTYR, BLODARV, ILLNATH, SADOGOAT, LIGFÆRD, MØL… No son muchas las bandas de black metal danesas que puedo recordar con facilidad, pero sin lugar a dudas son buenas. 

Por suerte para mí, hoy añado una más a esa lista. ORM, nacidos en Copenague en 2015, se han cascado un discazo de black metal de los que no te saltarías ni brincando en una cama elástica en el Everest con unos zancos.

Cuarenta y siete minutos de epicidad repartidos en dos cortes, que para nada se hacen pesados. Esto es sobre todo debido a la fluidez con la que progresan a lo largo de las composiciones, aplicando los cambios en los momentos justos. Cuando haces este tipo de black metal, y más aún con temas tan largos, es muy importante saber cuándo imprimir énfasis o poner calma en los momentos adecuados, para que el ritmo de la escucha no se torne tedioso.

Estos daneses saben sin duda alguna lo que se hacen, pues nos ofrecen unos crescendos de melodía muy cañera, dignos de una brutal y arcana epopeya nórdica. Melodías de guitarra que suenan desgarradoras, afiladísimas y rápidas, que se funden con riffs crudos que se estiran con sentido y criterio, para mantener también momentos de tensión antes de esos maravillosos crescendos o de los decrescendos, igualmente atractivos. No sólo tiene tintes épicos, sino también paganos, pues muchos riffs evocan días pasados en los que se veneraban a fuerzas que apenas podíamos comprender.

Puntazo buenísimo el de la inclusión de lo que creo que es un trombón (o una trompeta, no las tengo todas conmigo) en el tercio final de “Klippens lyse hal”, que le da un rollete muy a los húngaros SEAR BLISS. Es una pena que más bandas no se animen a incluir este tipo de instrumentos, porque aportan muchísima clase y elegancia, aumentando irremediablemente la calidad del arte.

Muy buen dúo en las voces también, ejecutadas por sendos guitarristas, Teis y Simon, quienes no se dejan llevar por la euforia que emana de sus gloriosas guitarras y dejan los espacios pertinentes para que también sea la música la que cuente historias de manera casi poética.

Un disco de black metal crudo pero hermoso, furioso pero plácido, antiguo pero adaptado a nuestros días. Una auténtica pasada.

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