OOMPH! (DEU) + MIND DRILLER (ESP) – Madrid – 22/03/19

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Hay grupos que por su experiencia y profesionalidad son un seguro en directo. Puede que haya sido casualidad un día, pero cuando es un hecho generalizado y lo compruebas en tus propias carnes varias veces sabes que no es un caso aislado. Es lo que ocurre con los germanos OOMPH!, esos que siendo anteriores a RAMMSTEIN tienen que aguantar en nuestro país el estigma de que los describan como «rollo RAMMSTEIN«, como tantos otros exponentes del metal industrial alemán. Hacía tres años de su última visita, y aquella vez fue apoteósica, celebrando su veinticinco aniversario. En esta ocasión, ya acercándose a la treintena, venían presentando el reciente Ritual, uno de sus discos más metálicos y con himnos certeros. Acompañándolos, quizás el mejor referente de esta música en la Península, los alicantinos MIND DRILLER que andaban de estreno de su último disco, Involution, que salía a la venta precisamente ese día. Nada mejor para, aprovechando el público de OOMPH!, servir de escaparate a su música.

Con puntualidad británica, a las ocho menos cuarto, previa reproducción de la consabida intro, los miembros de MIND DRILLER fueron saliendo a escena, todos ellos ataviados con el estilismo con el que andan promocionando su nueva obra Involution, que justo salía ese día 22 de marzo a la venta. Este hecho puede parecer una desventaja por un lado, porque la gente que les conociese iba a escuchar temas novedosos. Por otro lado, ya había habido tres adelantos previos del disco, con lo que a poco que sigas a la banda algunos de esos temas nuevos te iban a sonar. Y en cualquier caso, era una buena oportunidad para dar cancha al nuevo trabajo, pues muchos que los conocieran y otros que los acabasen de descubrir seguramente se acercarían al merchandising a por el nuevo disco (uno de ellos fui precisamente yo, y por lo que comprobé bastante gente estaba haciendo lo mismo).

Como ya leísteis en estas mismas páginas, pienso sinceramente que MIND DRILLER ha dado un buen salto hacia delante con Involution. Por eso había ganas de escuchar estos temas en directo. Desafortunadamente, el tiempo que MIND DRILLER estuvo en escena no fue mucho; es más, fue menos de lo que en un primer momento ellos tenían planificado, teniendo que cercenar su setlist en un par de temas. Esperemos que pronto vuelvan por Madrid con un setlist en condiciones; creo que se lo merecen. Precisamente empezaron con uno de los temas nuevos, aunque ya lleva un tiempo escuchándose por las redes en forma de vídeo. El elegido fue «Ritual«, que es uno de los que más enlaza con el anterior trabajo del grupo, Zirkus, con lo que fue un comienzo ideal para el concierto.

Inicialmente el sonido era bueno en la parte instrumental, pero el punto más original que tiene MIND DRILLER, sus tres vocalistas, distintos pero complementarios, no tenían en estos primeros compases del concierto un sonido del todo conseguido. Especialmente la voz melódica de Estefanía Aledo, que se iba y venía ocasionalmente, al igual que la voz con efectos de V Stone. Afortunadamente pronto se arregló, y cuando empezaron con «My own law«, el único tema de su ya lejano debut Red industrial, ya todo sonaba en su sitio. Lo que sí fue ideal desde el principio y durante toda la descarga era la parte visual. MIND DRILLER domina muy bien el escenario, tienen una puesta en escena bien ensayada y muy efectista, con distintas máscaras y elementos de atrezzo (el megáfono de V en «Ritual«, las cuerdas de marioneta de Daniel en «Escape» de Zirkus, que fue la siguiente en caer…), unido a un uso de luces adecuado y que supo potenciar la oscuridad de la música del grupo, mayor en los nuevos temas.

Por otro lado, tanto Estefanía como V Stone (Daniel NQ se comunica menos) estuvieron muy pendientes del público, agradeciendo nuestra presencia y mostrando la ilusión que les hacía abrir para una de sus bandas referencia. También hicieron hincapié en el lanzamiento del nuevo trabajo, del que sólo tocaron un tema aún no adelantado. Ese sería el tremendo «The last drop«, que en directo funciona muy bien, como todos los nuevos cortes, pero éste especialmente por su energía y su inquietante inicio. También tocarían otro de los adelantos, «Ein ende«, muy bailable y apta para el directo, y sobre todo «Rotten«, que para mi gusto debe convertirse en fija en los conciertos venideros, porque suena descomunal con los tres vocalistas en registros muy diferentes y variados y la música de las más pegadizas que tienen. El punto y final lo puso otra fija, «Ich bin anders«, dejándonos con ganas de mucho más, la verdad. Aunque yo creo que la descarga fue tan efectiva que se llevaron en el bolsillo más de uno y de dos nuevos fans…

El acortamiento del setlist de MIND DRILLER pensé iba a estar motivado porque OOMPH! iban a necesitar más tiempo para preparar su escenario. Sin embargo, de la media hora que las tablas de la sala Mon estuvieron vacías de músicos, sólo un cuarto de hora bastó para dejarlo todo listo. No me explico porque ese recorte de tiempo previo… En cualquier caso, a falta de diez minutos para las nueve de la noche saldría el «trío» alemán, uno de los pioneros del metal industrial alemán y una de las bandas referencia en este estilo. Y pongo trío entre comillas, porque aunque el núcleo de OOMPH! son los enormes (no sólo en sentido figurado) Dero (un auténtico frontman increíble), Robert Flux (el más simpático de los dos guitarristas) y Andreas Crap, en verdad en directo son seis, alguno de los cuales, como su bajista y teclista Hagen Godicke (ataviado con un ridículo sombrero, gorro o similar), lleva con ellos casi quince años. Los otros dos, el efusivo Silvestri en la batería (que parece un doble de Anthony Kiedis de los RED HOT CHILLI PEPPERS) y el jovencísimo Felix en los teclados, llevan menos, pero ya son habituales en sus giras también e incluso aparecen en los videos promocionales.

La última vez que vi a OOMPH!, hace tres años con UNZUCHT, me llevé en el bolsillo uno de los conciertos del año. Aquella vez fue en Arena, sala cuyo sonido no siempre era bueno. En la Mon (antigua Penélope) siempre ha pasado igual. Sin embargo, recordando lo que pasó en Arena estaba segurísimo de que OOMPH! iban a sacar de esta sala todo el partido sonoro. Así fue desde el minuto cero. Ni una tacha al sonido desde el principio, ni en las voces, ni en la música, ni en nada. Absolutamente genial. Igualmente el aspecto visual fue efectista y variado. Y es que teníamos por delante casi dos horas de concierto que durante 23 temas iban a recorrer casi todos los trece discos que la banda tiene en su haber, obviando sólo la etapa intermedia, cuando pasaron del sonido más sintético de su homónimo debut al metal industrial con guitarras propiamente dicho de Wunschkind y Unrein.

Comenzaron con uno de los temas más fieros y pegadizos del último trabajo de los alemanes, «TRRR-FCKN-HTLR» (o lo que es lo mismo, Terror – Ficken – Hitler). El estribillo del tema es de los mejores de Ritual, y es un trabajo que, dentro de ser más duro, tiene unos cuantos momentos memorables de este tipo. El momento recuerdo al «We will rock you» dio paso a «Labyrinth» del Monster y el ambiente ya empezó a caldearse desde ese momento, con Dero y sus pasos marciales de uno lado a otro y los tres miembros oficiales de OOMPH!, ya de por sí altos, elevándose a las alturas en sus respectivas plataformas. Ya no digamos con el «Träumst Du» del GlaubeLiebeTod. Dero alternaba sus constantes movimientos de un lado a otro con el uso ocasional de unos timbales delante de su micro, y se deshacía en halagos al público cada vez que nos saludaba. Lo vuelvo a repetir: es un frontman increíble.

Su disco aniversario que fue la excusa para su última visita, XXV, tuvo una primera revisión con «Jetzt oder nie«, que Dero definió como un himno de OOMPH! para su público. El nivel de entrega de todos ellos, incluso el tímido Felix detrás de sus teclados, hizo que ya Silvestri se quedara con el torso al descubierto, del esfuerzo realizado tras los parches. Y eso que ahora se iba a convertir en una caja de ritmos humana con las dos únicas referencias al origen de OOMPH! de aquel lejano año 1991 y que fueron los primeros temas que compusieron en 1989 cuando eran unos KRAFTWERK en versión renovada. Tocaron así las habituales «Der neue gott» y, sobre todo, la repetitiva «Mein herz«, que a mi particularmente me encantan, aunque supongo que para los que busquen un sonido más metálico o natural el ver tanto a Flux como a Crap detrás de los teclados, además del propio Felix, debió de hacerse un poco pesado.

La vuelta a las guitarras vino con «Das weisse licht«, del disco más sintético que tienen después de sus orígenes, el Plastik, previos jaleos por parte de Dero pidiendo palmas y lanzando agua al público, pues la temperatura era bastante alta y la sala estaba a rebosar. A Ritual volvieron con otro tema de los más pegadizos, «Tausend mann und ein befehl«, donde Dero lanzó un alegato antibelicista y nos pidió cantar las tres palabras del estribillo cuyo significado es «no más guerras», «Nie wieder krieg!«. La vuelta al pasado vino de nuevo con «Niemand«, coreada en su estribillo y que le sirvió a Dero para lanzarse al público y darse un baño de masas, volviendo al nuevo disco con la oscura y pesada «Kein liebeslied«.

Era el momento de tomarse un respiro en forma de set acústico, aunque fuese breve, con «Auf kurs«, el tema que en disco tienen grabado con Nina Hagen, «Fieber» y «Das letzte Streichholz«. En la primera de ellas aparecieron varios mecheros entre el público, casi más que móviles encendidos, lo cual nos hace pensar en la variedad de edades que congrega OOMPH! frente a ellos. Pasado el momento íntimo tocaba el turno de uno de los hits sin duda de la banda germana, «Gott iste in popstar«, iniciada en forma de padre nuestro al que luego se le da la vuelta al servicio del consumismo y la mentira, y que sirvió para que casi todos los miembros de MIND DRILLER que estaban desperdigados entre la segunda planta y el merch se pusiesen a saltar. El momento más RAMMSTEIN de la noche vino con «Gekreuzigt» del Unrein, volviendo al XXV con «Alles aus liebe» y «Jede reise hat ein ende«, entre las cuales tocaron otra de las nuevas, «Im namen des vaters«, que es de las más rápidas del nuevo trabajo.

Ya llevábamos más de hora y media de concierto, pero nadie sentía cansancio y el nivel de entrega y ritmo del concierto seguía siendo increíble, algo que yo creo que es la clave de OOMPH! La discotequera y vacilona «Kleinstadtboy» del Des wahnsinns fette beute fue la siguiente, justo antes de dos clásicos únicos, «Sandman» y la que no puede faltar, «Augen auf!«, coreada por todos. Con ello cerraron a priori el concierto, aunque sabíamos que volverían a salir y los gritos futboleros del público lo iban a propiciar. Y efectivamente salieron para poner el punto y final con «Mein schatz» y la que me pareció un poco más curiosa, porque no es un clásico ni tampoco nueva, «Als wärs das letzte mal«, que además no es un tema que me parezca apoteósico como para finalizar un concierto de casi dos horas, por ser más bien lento y mostrando la cara más gótica de OOMPH!

El trío alemán lo había vuelto a hacer. Si ves el nombre de OOMPH! en un cartel y te gusta el metal industrial, yo no lo dudaría ni un minuto. Cada céntimo que se pida por la entrada está bien invertido. Por duración, repertorio, entrega, sonido… todo es sublime y perfecto en OOMPH! Van a cumplir ya treinta años de vida, pero han hecho un pacto con el diablo. Y creo que durarán eternamente.

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