ON THORNS I LAY (GRE) – Aegean sorrow, 2018

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El caso de los griegos ON THORNS I LAY refleja fielmente la realidad acontecida de aquella hornada de bandas que emergían en la década de los noventa. Algunas llegaron a establecerse para labrarse una carrera sólida, con los ya consabidos vaivenes que sufrieron las formaciones más representativas en dicha (musicalmente hablando) inestable década. Otros quedaron sepultados al más estricto underground. Quizás el sexteto ateniense perteneciese a esa vertiente y quedarán sepultados en el baúl del olvido.

Aegean sorrow supone el octavo disco de esta veterana banda de Atenas, para una trayectoria de una indefinición musical que, a título personal, pienso que les ha penalizado en estos más de veinte años de andadura. Infinidad de cambios estilísticos: desde sus inicios practicando el doom/gothic metal que se destilaba a mediados de los noventa, los escarceos más comerciales a lo RADIOHEAD en Egocentric o la etapa intermedia del arquetipado gothic metal de voces femeninas. Demasiados altibajos.

Es tal la apuesta que un par de sellos (del sur) de España como son los bien avenidos Alone Records y The Vinyl Division han confiado ciegamente en concebir en formato CD y vinilo respectivamente este fuerte resurgimiento de ON THORNS I LAY. Cual ave fénix los griegos irrumpen con más fuerza que nunca con un sólido, elegante y sobrio álbum del mejor doom/death metal melódico que se pueda facturar en el viejo continente. Un disco capaz de mirar de tú a tú a coetáneos europeos como OPHIS, PANTHEIST, CLOUDS (por poner los primeros ejemplos que me vienen a la mente) u otros maestros del género venidos desde la misma Finlandia.

Desde los primeros compases, uno ya puede percibir su apuesta por una producción puntera y muy distinguida. Labrada en los Devasoundz Studios (ROTTING CHRIST, MELECHESH, SEPTICFLESH, CHAOSTAR), dónde una vez más (van ya…) el gurú de los potenciómetros Dan Swanö, un tipo que no precisa ya presentación a estas alturas de la película, imprime ese trabajo extra para elevar el sonido de los helenos a cotas superiores; producción cristalina, graves que te engullen, mezcla que roza la perfección, etc.

Es verdad que la primera mitad del disco transcurre por el sendero del más clasicista doom/death metal, con elementos contemporáneos del género, sin muchos sobresaltos. Pero ello no es óbice para reconocer que dichos compases son sumamente inspirados y evocadores a partes iguales. La atmósfera que recrea el sexteto ateniense y las bellas melodías copan la gran atención de los primeros temas, desde el clarísimo single del homónimo tema, la potente “Erevos” con sus sugerentes harmonías o la cadenciosa “In emerald eyes”. Parte del mérito es gracias al dinamismo que han sabido impregnar a las canciones, con arreglos aquí y allá doblando guitarras, sobrios solos, guitarras acústicas o apariciones estelares al piano y violín.

De manera no premeditada, incluso muestran un pequeño guiño a sus colegas de SEPTICFLESH (recordemos que el trabajo está grabado por Fotis Bernando, ex-batería de éstos) en algunos fraseos de “Olethros (part I)”, recordándome vagamente a la etapa intermedia de los hermanos Antoniou (Sumerian daemons/Revolution DNA). Según avanza el transcurso de Aegean sorrow, la melancolía va tomando el testigo en pos de la intensidad y fuerza mostrada al comienzo, como puede ser “The final truth” con la colaboración especial de la reconocible y melódica voz de Paul Khur (NOVEMBER’S DOOM), la refinada semi-acústica “A sign of sadness” o la preciosista “Skotos”. Una bonita manera de dar el broche final a los 47 minutos de este larga duración en forma de minuendo.

Todos estos años de larga trayectoria, de idas y venidas e infinitas vueltas con su estilo musical se han traducido en el que, pienso yo, supone el mejor álbum de su carrera. Huelga también decir que copará uno de los puestos más altos este año 2018 en lo que a doom/death se refiere. Brillante, pegadizo y melódicamente bello.

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