OLDD WVRMS (BEL) – Codex tenebris, 2019

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Hay determinados géneros en donde sobran las palabras. Donde es más importante transmitir sensaciones y estados de ánimo que decir algo líricamente. Cuando además te dejas llevar por los ríos del entusiasmo y la evocación artística, llevando efectos, atmósferas y sonidos hasta sus límites formales para tejer una bóveda de sentimientos, casi se convierte en necesario que el micrófono sea, si acaso, un instrumento más. Hasta no hace mucho los belgas OLDD WVRMS se dejaban llevar, pero también usaban la voz como instrumento e interlocutor. Al convertirse en un trío y después de cuatro lanzamientos entre EPs y discos completos, era el momento de sacar un trabajo que sólo evocara, que fuese una sinfonía al servicio de los sentidos. Ese momento ha llegado con Codex tenebris, su tercer disco completo y que coloca a OLDD WVRMS como una de las alternativas más interesantes al doom y el sludge instrumental, con algún retazo más drone, pero mucho más audible e hipnótico al mismo tiempo. Y siempre con un tema en común: la muerte, las tinieblas y la melancolía. Ansiedad hecha música para transmitir claustrofobia y belleza.

El trío está conformado por Cho, que marca un ritmo constante y metronómico pero al mismo tiempo ingenioso y rebuscado; Oli, que con sus cuatro cuerdas fuertemente distorsionadas aporta cuerpo al conjunto, al mismo tiempo que en los pasajes más atmosféricos se deja ver siempre inventivo e insinuante; y Ben, que es el dueño y señor de todo lo demás, recibiendo los diálogos de sus compañeros mientras él se encarga de incrementar la fuerza o la delicadeza según lo marque el momento. Artistas como MONO, KARMA TO BURN o nuestros EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO (con estos últimos en parte hermanados por temática, aunque en OLDD WVRMS no lo hagan desde un punto de vista religioso), pasarán por nuestras cabezas, con un añadido en OLDD WVRMS, un sentido progresivo y psicodélico setentero más acusado, con ciertos efectos de teclado ocasionales y estructuras cambiantes que van más allá de la hipnosis crimsoniana y buscan deslumbrar a la vez que envolver y evocar. Son ciertos pasajes y líneas tejidas entre Oli y Ben, en donde Cho también brilla para seguirles, y no son siempre protagonistas, pero en temas tan extensos e instrumentales como estos que se acercan o sobrepasan los diez minutos aportan un extra de interés.

De hecho, salvo “A l’or, aux ombres et aux abîmes“, que es el tema más corto con sólo siete minutos, y donde OLDD WVRMS se centra más en los cánones del sludge y el doom instrumental dibujando círculos que hipnotizan, el resto de los cortes siempre tienen efectos, cambios o pasajes que se salen de lo común y además de envolver te hacen mantenerte alerta. Es el caso de “La vallée des tombes“, que seguramente sea mi tema favorito por los muchos contrastes y contrapuntos que tiene entre punteos, atmósferas ambientales, momentos de intensidad creciente y variabilidad sonora. Sin ir más lejos el bajo de Oli se pasea entre la distorsión fuerte y el sonido fretless que sirve de referente a los punteos de Ben en momentos que casi parecen de jazz en un sentido clásico. Ya no digamos en el tema que sirve de cierre al tenebroso trabajo, “Fléau est son âme“, el corte más extenso y también el más experimental en cuanto a sonidos y efectos. Sin embargo, todos los temas están bien construidos y estructurados para que todo tenga su sentido y su lugar.

El tema producción también es un capítulo aparte. En una música tan cargada de contrastes, puede caerse en el abismo con facilidad, que el ruido sea excesivo en las partes más agresivas y se tapen efectos y atmósferas o que la delicadeza instrumental haga que la contundencia se quede en mera anécdota. Los tres protagonistas de OLDD WVURMS son justo eso, protagonistas. Se les puede seguir perfectamente y todo está bien encajado, sin sonar frío ni embarullado. Por otro lado todo está envuelto en un halo de oscuridad que es acorde con la temática conceptual del disco, tanto desde un punto de vista visual como estrictamente musical, ayudando a incrementar la sensación de soledad y emotiva tristeza que transmiten los pasajes más reposados.

Como siempre digo en discos como Codex tenebris, OLDD WVURMS no es un grupo para tomarse a la ligera. Ni siquiera lo eran, según he podido comprobar, cuando la voz era un elemento más de la receta. En un trabajo instrumental como éste, menos aún. Nos tenemos que dejar llevar y evitar las distracciones para poder sacar todo lo que el trabajo da de sí. Un viaje por las tinieblas, más luminoso y rico de lo que uno podría pensar.

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