ODIO (ESP) – Malditos bastardos, 2018

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Un tío que lo hace todo y tres vocalistas con diferentes registros… eso es ODIO, o lo que es lo mismo, una forma lo más fiel posible de soltar mala hostia vocal con el apoyo musical del crust y el grind del bueno, de ese que te lleva a los primeros NAPALM DEATH, EXTREME NOISE TERROR o incluso diría más, DOOM, DISRUPT… Nos podríamos quedar aquí, pero sería limitar mucho la reseña y también el contenido de Malditos bastardos, el debut de este proyecto de grindcore como ellos se definen, y que me ha traído a la mente la famosa estrofa de INTOLERANCE de «Odio bien dirigido es odio positivo«. Y es que no dejan nada sano y salvo en veintitrés temas de apocalipsis actual, entre guerra, corrupción, dinero, ecología y religión. Todo ello con mucho criterio letrístico y también musical y una producción que me ha recordado mucho mucho al Birmingham de mediados de los ochenta.

Lo primero que nos resalta es la portada, obra de Luis Alfaro, que ya aparece en los créditos del diseño de bandas del mismo ámbito geográfico como los míticos NECROPHILIAC. Desde hacía unos años ya circulaban digitalmente algunos de los temas de este disco de ODIO y también una versión primigenia y digitalizada de esta portada. Luis ha cogido las mismas ideas y las ha transformado en algo muy acorde al estilo hacia el que ODIO se dirigien, viniendo nuevamente a la mente los ya citados DOOM, DISRUPT  y sobre todo EXTREME NOISE TERROR. Opresión ante los poderes militares y policiales y, en pleno centro, el disidente, que por mucho que lo aten y traten de acallar no deja de insistir en gritar toda la mala hostia que le genera el mundo.

Después llegamos al terreno musical, el que realmente importa, y como digo: tenemos a un tío que lo hace todo (incluso la batería, que yo al principio pensaba podría ser programada) y tres vocalistas, lo cual me vuelve a llevar y ya van tres veces a EXTREME NOISE TERROR, no porque ellos hicieran igual, sino por la unión de grind corrosivo y crust hiriente que recrean los tres vocalistas de ODIO. “El tío” es Tony y se tiene bien aprendida la lección del grind más clásico, con esos toques crust y algún ramalazo doomie. Nada nuevo bajo el sol, pero en veintitrés cortes mantiene el interés y la adicción ya sea con partes más thrash, con otras a todo trapo para el grito espeluznante más crustie o con la ralentización doom en otros escondrijos siempre bien posicionada para servir al dinamismo. Especialmente me gusta como está grabado y ejecutado el bajo, tanto en temas más elaborados como en los más minimalistas (como puede ser “Desde la esclavitud hasta la devastación”, cuyo título es, exactamente, toda la letra del tema).

Los tres vocalistas son Ángel, José (que según creo es el vocalista principal) y Rubén, y aunque no sé a quién pertenece cada una de las voces (la gorrina, la gutural y la chillona) los tres se complementan a la perfección (véase por ejemplo el tema de apertura, “Malditos bastardos” o “Excremento militar”), incluso en los gritos desesperados e hirientes de cortes destructivos como “El último lamento” o el postrero “Apocalipsis”. Cada registro vocal aporta su propia dosis de odio al conjunto y ninguno suena fuera de lugar. Además la producción es adecuada para cada uno de ellos, sin que ninguno se mueva en los límites de lo histriónico, ni tan siquiera la voz más chillona y crustie, que será la más difícil de digerir.

El resultado de Malditos bastardos son unos instantes de odio que se traducen en, como diría aquel, hondonadas de hostias por doquier. Llevando muy bien el hilo y el ritmo del trabajo, ODIO te van encendiendo por momentos hasta que no te queda más remedio que estallar de alguna manera, ya sea rompiendo un vaso o saliendo a la calle a romperle la cara a quien se lo merezca. Odio bien dirigido, odio positivo. En este caso a gritos.

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