ODDHUMS – The Inception, 2017

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Como persona crítica con todo lo que llega a sus manos y oídos, tengo ciertos prejuicios. Algunos nacen de la ignorancia y otros se forman a base de engullir material de manera constante y masiva en períodos cortos de tiempo. En mi caso, viene pasando con todo lo que lleve una etiqueta “post” adherida al género en el que se mueve un grupo. Quizá por eso mi lado más cascarrabias y pejiguera ha chocado con el intento de ser todo lo profesional posible al reseñar The Inception de los jienenses ODDHUMS. Me lo van a tener que perdonar, espero, tras la explicación. Pasaremos más adelante a lo que viene siendo la revisión de este EP debut de cuatro cortes que, prometo, no se ha visto influida por dichas ideas preconcebidas. Pero lo cortés no quita lo valiente.

Si algo es rock, es rock. Si algo es metal, es metal. Doom, drone, stoner, sludge… son etiquetas que representan géneros o subgéneros más o menos definidos dentro de corrientes contextualizadas por la temática de las letras, las influencias a la hora de comprender un concepto que se pretende extrapolar a una identidad individual o una configuración técnica concreta que deriva en un sonido u otro. ¿Pero qué sucede con definiciones como “post-rock” o “post-metal”? ¿Acaso es insuficiente una categoría, o el uso de varias, que hay quien necesita definirse como “el siguiente paso de” como si no hubiese formas de expresar quién eres? ¿Qué define realmente ese “post”? ¿Ya se ha muerto ese género y los hemos enterrado o es que absolutamente TODO lo que ha venido después del auge comercial y cultural de dicho género cabe dentro de esa catalogación? Me cuesta comprenderlo.

Pero por suerte añaden que hay un baile entre grunge, sludge y ambient para calmar a las repugnantes fieras como yo. Y todo el mundo se merece una primera escucha y una escucha profunda como mínimo. Y es donde empiezan a notarse los matices y las influencias, y empieza uno a quitarse esos prejuicios y cuentos de la cabeza.

Abre Dimgaze”, y es precisamente lo que te viene a la cabeza. Ese sonido (o más bien ritmo al que se desarrolla, que no el ritmo al que se reproduce) tan shoegaze. Lento, marcado, como un bamboleo en el que no levantas la cabeza del suelo y te dejas llevar por el ambiente. Sí, empiezan a notarse esas etiquetas usadas con grandísimo acierto. Una pesadez en la guitarra, bien combinada con un bajo crudo y saturado, que deja el brillo para la batería y los pasajes y notas más lentas y vibrantes de la guitarra. Ecos y gemidos que se complementan con una voz que sabe adaptarse a los cambios que dicta la sección instrumental. Una capacidad de llevar ese ambient a puntos atmosféricos, que en estos géneros evocan escenas desérticas gracias a ese rollo sludge (a diferencia del ambient enfocado al black metal, que es capaz de llenar tu mente de bosques nevados).

Es precisamente ese shoegaze lo que le da el toque más grunge a la hora de manifestarse en desgarradores momentos que sirven de contraposición rabiosa frente a esos balanceos de recogimiento y evasión. No anclarse en un solo género ha sido un acierto para evitar caer en un saco en el que hay demasiados grupos que mantienen una identidad estricta y terminan sonando iguales (a menos que te peguen el susto con su siguiente disco). “Big brave” sabe alejarse y, al mismo tiempo, hacer de nexo con el anterior corte. ¿Contexto o extensión de su identidad? Sea como sea, funciona. Suena compacto, se sale del rock y el metal más tradicionales (incluso en términos como el sludge) y empiezas a entender esos “post-género”. Aunque sigan sin gustarme un pelo.

Wounds” representa un cambio en cuanto a la forma de abrir, más calmado, pero vuelve de nuevo a la dinámica de los anteriores temas para dejarse llevar por un impulso más rítmico en el que creo que la voz tiene más libertad para expresarse y darnos otro bocado de lo que puede lograrse si uno se sienta a componer y trabajar de maneras menos tradicionales. Menos “hay que componer esto, ahora lo otro, y arreglar aquí y allá”. Tengo la sensación de que aquí ha habido mucho trabajo de improvisación, jams en el local y dejar que la cosa vaya cogiendo forma, arreglando sobre la marcha… y, si uno se para a escuchar, es algo que siempre se nota.

Voy a marcarme la comparación: esta es la manera en la que BLACK SABBATH compusieron su primer disco. Habrá quien diga que “antes las cosas se hacían de otra manera”, pero opino que este tipo de cosas suceden de manera natural, por un interés en la expresividad artística y conceptual, más que como una forma de ir llenando huecos (como les pasa a tantos y a tantos). Hay quien es capaz de hacerlo y quien no. A veces dejarse llevar un poco sirve de mucho más que años de planificación. Si se tiene la técnica y el talento adecuados el resultado es algo con mucho cuerpo, con un tono cálido y para nada artificial o que dé la sensación de sonido prefabricado. Y The Inception es el primer caso. Robustez, calidez y creatividad.

Cierra “Under Siege”, quizá el tema más rabioso y, personalmente, mi favorito. Probablemente por la costumbre de escuchar tanto stoner desértico y acelerado. Es salvaje, directo, e intensifica todo lo expresado anteriormente. Cumple perfectamente al ser el último tema del EP, porque te deja con ganas de material más extenso y sirve de muestra de la variedad que pueden lograr. Tengo mucha curiosidad por ver cómo defienden un trabajo como este en directo… quizá porque todo género que implique una desconexión total con el entorno para dejarse envolver únicamente por la música es algo complejo y muy satisfactorio si se es capaz de reproducir más allá de un disco. El factor humano es importante, y si material como este no se puede reproducir sobre un escenario, para mí pierde.

Quizá también tenga curiosidad porque un trío, llenando tantísimo y evitando sonar a vacío (incluso permitiéndose juegos en limpio con la guitarra, mientras el bajo sigue rompiendo), en directo siempre me gusta. Implica que hay que mojarse más, que hay que dar un 300% y que hay que defender a fuego aquello en lo que crees y tratas de transmitir.

Presto atención, y vosotros deberíais también, a todo lo que venga tras esto. Nada que envidiar a gente del palo con más renombre, como WO FAT, ELECTRIC WIZARD, SLEEP y cualquier banda reventona y pesada que se traduce en físico como un desierto, un cigarrillo y tus propios pensamientos acosándote.

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