OCEAN’S GARDEN – Of Deadly Sins, 2012

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Otra sorpresa más que agradable para el metal progresivo nacional es la que me encuentro al escuchar el plástico de este grupo gallego formado en 2004. Tras PYRAMID, OVERLIFE o SOLID AMBER –entre otros- a  principios del milenio, me da la impresión que el prog vuelve a asomar la cabeza con fuerza en España. Ejemplo de ello son los nuevos trabajos de BIOSFEAR, EMPYRICA o los mismos OCEAN’S GARDEN este mismo año. Eso por no remontarnos una o dos temporadas y poder citar muy buenos cd’s de formaciones como HYDE XXI, MYSTERIKA, ASHA o incluso PHRYGIAN GATES, un poco más atrás en el tiempo… Buena nueva, no tan reciente como podemos ver, que nos hace visualizar que en España este tipo de metal tiene sus bandas, y algunas de ellas muy interesantes.

De los siete pecados capitales, OCEAN’S GARDEN recupera cinco de ellos (ira, lujuria, soberbia, envidia y avaricia), dejándose en el tintero los dos restantes (gula, pereza), plasmando el sentimiento de cada vicio en una canción diferente.

El resultado no puede ser más interesante. Por un lado el grupo nos obsequia con las sensaciones incontrolables de un corte como Ira, así como con un sentimiento no ordenado, ni controlado, de excitación musical en Luxuria. Infundada indisciplina, por cierto,  que se esconde en un disco medido de principio a fin, simétrico en muchos sentidos –empezando por la portada-, y donde la capacidad técnica individual de sus músicos repercute en el resultado global de conjunto.

Matemática dual la percibida no solo en el primer tema, sino también en Superbia, donde voces gutural y limpia vuelven a complementarse como si se tratara de una intersección de conjuntos. Este diseño de formas, polígonos y circunferencias sensitivas se manifiestan con maestría en composiciones como Invidia, donde las guitarras y teclados tienen vital importancia, aplicable y ajustable a todo el redondo. Gran trabajo no solo de Abel, por tanto, sino igualmente de Toni y Bluz, extensible a todo el grupo.

Avaritia, por último, sigue mostrando esa dualidad, tan bien implementada,  entre la oscuridad de tonos graves y rasgados, y luminosidad de la carga melódica tan presente en el cd. Un último corte diseñado al milímetro, como todo Of Deadly Sins, y es que da la sensación que estos músicos gallegos no plasman su obra a mano alzada, sino que echan mano de escuadra y cartabón.

Tras estar los últimos cuatro años en stand-by, OCEAN’S GARDEN vuelven, y lo hacen con un disco donde virtuosismo y feeling simpatizan -y empatizan- uno con otro, hasta tal punto de formar una creación sobradamente técnica, pero con un alma que muchos grupos de este tipo olvidan, perdiéndose en inútiles ejercicios de autocomplacencia.

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