OBITUS VITAE – Olfacit Mortis, 2013

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obitusvitae01Hay un mundillo de músicos bastante curioso dentro del Heavy Metal. Se encuadran dentro del Black Metal por norma general, y se caracterizan no solo por tener una banda unipersonal de cierto renombre, sino por una hiperactividad musical que les hace tener mil bandas más, por norma general, también unipersonales, aunque no quita que ingresen en un grupo con más miembros. Y entre mil proyectos se dedican a explorar el Black Metal y otros subgéneros extremos de mil maneras distintas. Ejemplos hay muchos, el siempre polémico Lauri Penttilä de SATANIC WARMASTER Wrest de LEVIATHAN, por decir un par, aunque hay muchos más «zumbaos», algo sencillo de comprar con una vueltecilla por la Metallum…

Aunque musicalmente nada tiene que ver con las bandas que hemos mencionado antes, nos sirve como referencia a la creación de estos OBITUS VITAE, un proyecto en solitario del guitarrista de SERVE DIABOLI, Armando Luiz. Y como es lógico, aunque ambas bandas se ubican en el cada vez más amplio paraguas del Black Metal, sendos grupos tienen orientaciones opuestas.

Si SERVE DIABOLI era Black directo y agresivo, la banda unipersonal del brasileño afincado en la Costa del Sol se enfoca más por una vertiente menos explorada, un Black Melódico, con fuertes influencias del Doom y el Metal Gótico, algo parecido a cuando el género empezó a explorar otras vertientes en la segunda parte de los 90, una vez que las cenizas de las iglesias noruegas quedaban lejos. 

Lejos queda la violencia desmedida, los blast beats hipersónicos, y los ataques a la yugular. En su lugar, los medios y lentos tiempos son los amos y señores del lugar, junto con el órgano y el piano (este, en menos medida), que se convierte en elemento indispensable para crear esa atmósfera de «Fantasma de la ópera» característica de este «Olfacit Mortis» y le da un toque tan especial.

Sin irnos más lejos, pongamos de ejemplo a los dos interludios: Scaevus, una pieza prácticamente a órgano, Abditorium, donde un triste piano lo domina todo, y el outro, Mors Insidit Me en el que, nuevamente el órgano es protagonista indiscutible. Además, todas las letras están en latín, algo que se hace relativamente poco, y que supongo como una especie de homenaje al Movimiento Romántico del siglo XIX.

Olfacit Mortis abre el disco a modo de marcha fúnebre, con paso lento y con el órgano de testigo, la voz de Armando, aunque no es lo más letal del género, no suena a enfadada, suena a llevar una penitencia sobre sus hombros, una voz lastimosa, fúnebre, mientras que Mors in his palude continua la senda, pero ya la tristeza se torna con la rabia y el tema gana velocidad, la batería comienza a dibujar patrones más habituales del género. No será durante toda la canción, pues no es el objetivo, pero sirva de aviso para que nadie se confíe: no todo es tristeza.

Umbrae Caeli se muestra incluso pegadiza, con un ritmo de batería que se nos pega en el cerebro. Aunque aquí hay que pega un pequeño palo, y es que el solo de guitarra del tema, da la impresión de ser un tanto chapucero, que parece que va probando escalas una a una. Uno de los pequeños puntos flojos del disco, que sin embargo, no empaña en resultado final. No obstante, tras lo más que evidentes escarceos con el Doom en Misantropiae, la sorpresa final nos llega con Advenere, último tema antes del outro y que decide librarse de tanto artificio para colocarse como el tema más purista del disco. ¿un guiño tal vez, para demostrarnos que sabe de donde vienen sus raíces? Posiblemente, y también para no caer en la repetición, algo en lo que más de una vez cae, inevitablemente. A veces, el uso del órgano hace que tengamos ciertos «deja vú». 

Pero que esto no se tome a mal, sino como ciertos aspectos a mejorar para una nueva entrega, porque lo más interesante es que planta la semilla de un proyecto que puede ser una relativa novedad en la escena nacional. Los cimientos están, no son perfectos, ni mucho menos, pero puede ser una banda unipersonal a tener en cuenta. El tiempo dirá, más aún si hay continuidad.

firmapablobalbontín

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