NUMEN (ESP) – Iluntasuna besarkatu nuen betiko, 2019

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Muchos saben el tiempo que llevaba esperando este momento. El momento en que NUMEN, doce añazos después de su tercer LP (su quinta obra maestra consecutiva), soltase una nueva avalancha musical sobre nuestras impuras cabezas. El momento ha llegado y, aunque este análisis quizá llegue un poco tarde, nunca es tarde si la dicha es buena. Y vaya si lo es. Tanto por parte de NUMEN como por la mía, ya que me considero un ferviente seguidor de estos vascos desde hace muchísimos años, así que estaba ya bastante predispuesto a que me gustase su nuevo opus, aun a sabiendas de que ir con las expectativas demasiado altas pudiera ser contraproducente; pero no ha sido así.

Doce años dan para mucho, sobre todo a nivel musical, tanto para mejorar como músico en la ejecución como para nutrirse de nuevas influencias que enriquezcan tu futuro producto. Cosas que, a mi parecer, han aprovechado los de Arrasate.

Soy de los que piensan (e igual que yo, muchos amigos que comparten conmigo la misma devoción por NUMEN) que desde Haize sorginduen intziriak el nivel de sus obras ha ido superándose, evolucionando, pero siendo capaces de mantener esa esencia que hace que al escuchar su música sepas identificar a NUMEN con unos pocos segundos. Algún disco te podrá gustar más que otro por diversos motivos, pero la calidad y el sentimiento que emana de este black metal con alma y corazón paganos ha sido cada vez mayor.

Sin andarme con rodeos, he de decir que en esta entrega no podía ser menos, aunque con algún ‘pero’ de por medio. Desde luego, la furia y la mala hostia con la que muestran sus arrebatos más extremos ha aumentado, y con ella, su vena más black metalera. Y aunque sigue notándose en las guitarras y en su trasfondo (no tengo ni papa de euskera, pero tengo mis contactos) esa devoción por la naturaleza y ese paganismo, la parte folclórica ha sido anulada. Este es el principal pero, ya que han ganado en crudeza y violencia pero han perdido ese encanto que les aportaba la flauta, la alboka u otros instrumentos folclóricos que, inevitablemente, les hacían sonar más paganos.

Ahora, sin embargo, además de haber ganado crudeza y violencia, suenan mucho más oscuros, a pesar de que tampoco se emplean los teclados en el mismo modo que solían emplearlos. Sea como fuere, Iluntasuna besarkatu nuen betiko ha superado mis ya de por sí altas expectativas y lo llevo en repeat como un poseso desde que saliera en plataformas digitales. Sin duda alguna, han ganado también en técnica y velocidad, en buena parte gracias al reclutamiento en 2016 de Eihar, batería en GORY DELIVERY y CEREBRAL EFFUSION, donde comparte formación con Jabo, uno de los dos incombustibles guitarristas de NUMEN

Siempre achaqué a Jabo, por ese motivo, la razón por la que muchos de los cortes (sobre todo en el soberbio Basoaren semeak) sonasen con cierto regusto brutal death metalero. La magnífica técnica de Eihar y su velocidad, además de la costumbre que tendrá de tocar durante mucho tiempo brutal death, hacen que las sensaciones del Basoaren semeak vuelvan a estar a flor de piel, reventando los parches con una pegada que hace temblar los cimientos de la Tierra. Pasa de un blast beat normal a uno atresillado como quien se come un flan de un solo bocado. Cambios de ritmo bestiales, de esos que no te esperas, fills elegantes y redobles de los que parece que te esté aporreando la cara un canguro con síndrome de Tourette. 

Aritz, en su línea, esputando vocablos en euskera como si de un oscuro chamán encarnado en un letal avatar de la madre Natura se tratase. Siempre he dicho que desde que descubrí a NUMEN Aritz ha sido y será uno de mis cinco referentes a la hora de inspirarme a cantar en gutural. y sigue demostrando el porqué. Además, el apoyo de Eöl con esos gritos desgarradores y desesperados con los que sorprendió en el Numen hacen un combo bestial.

En el apartado de cuerdas, presencia notable la del bajo, cosa buena en este tipo de metal extremo tan potente, ya que ayuda muchísimo a reforzar tanto la percusión como las guitarras. Éstas, por su parte, reparten la cera de costumbre, quizá bebiendo un poco más del black metal centroeuropeo y con ramalazos que recuerdan también al death metal, no únicamente al brutal death. 

Un trabajo con carisma, con técnica, con velocidad, auténtico y de una calidad abismal. Solamente espero que no tengan que pasar otros doce años, a sabiendas de las dificultades que entraña componer y editar un disco, para volver a disfrutar de nuevo material de NUMEN. No sé si sería capaz de esperar tanto de nuevo.

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