NOCTEM (ESP) – The black consecration, 2019

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Cuando llevo escribiendo sobre la trayectoria de una banda determinados años, suelo mirar escritos pasados para saber qué pensaba de su última obra comparada con la que voy a reseñar a continuación, qué expectativas tenía entonces, si se han cumplido o no… Tras revisar las críticas sobre Exilium y Haeresis saco en claro que eran buenos discos, pero previsibles. En especial el último, por el peso de tener cuatro discos por entonces y el carácter excesivamente mecánico de aquella obra. En esos casos concretos pedía que se arriesgasen y experimentasen con el cínico pensamiento de que no lo iban a hacer. 

Y me equivoqué.

No seré yo el clásico oportunista que diga «la fórmula está agotada«, porque creo que absolutamente nadie veía venir la absoluta mutación de la banda valenciana. De la tralla constante black/death a dar un volantazo hacia el black metal ocultista/ambiental (o black metal de capuchones, de acuerdo con sus detractores) tan reivindicado en los últimos años. No en vano fueron teloneros de BATUSHKA hace un año.

Esto no quiere decir que directamente hayan copiado a MGLA y similares punto por punto, pero la influencia está ahí, de manera explícita. Es MGLA al modo de NOCTEM. El death metal no ha desaparecido del todo, ni el muro de sonido casi saturado que les lleva acompañando desde Divinity, pues «Sulphur» o «Dichotomy of malignancy» tienen todavía esos riffs remanentes de cuando SEPTIC FLESH eran su modelo a seguir. Pero la gente no vendrá por eso, sino por el tema homónimo, que casualmente fue el adelanto de la obra y abre la misma. Demasiadas casualidades como para que no subyazca un mensaje de renovación absoluta. Afecta incluso a lo extramusical, con un nuevo logo con más raíces y una portada más artesanal y siniestra, lejos de grandilocuencias anteriores. 

Podrán ser acusados de seguir la nueva moda, de falta de originalidad… pero eso da igual. El nuevo traje les sienta demasiado bien y deja obsoleto todo lo anterior. Apuntarse al barco ocultista les ha traído demasiados beneficios. «The black conscecration» y «Court of the dying flesh» son las dos joyas del álbum. Temas largos con una estructura compleja. La primera deja respirar entre tanto blast beat con medios tiempos para ir a contrarreloj a medida que avanzan sus ocho minutos, subiendo la intensidad y explotando abruptamente con guitarras acústicas. 

La segunda es un círculo. El primer minuto del tema nos revela de manera parcial cómo va a acabar el mismo en su segunda mitad. Tan sólo las guitarras de Exo y Ethell están presentes al comienzo hasta que se unan el resto de instrumentos, después vendrá la habitual tormenta de ruido hasta que la canción pare por completo, para volver a comenzar como antes, sólo que esta vez acompañados de la base rítmica al completo. 

Sinceramente me entran dudas al otorgar la etiqueta de black metal moderno a The black consecration. Tal y como mencioné antes, el muro de sonido prevalece, y por eso cortes como «All that now belongs to Earth«, a pesar de tener esos riffs melódicos oscuros, de un uso reiterado del blast beat, como cualquier otra banda de war black metal, de los tremolo pickings… no tiene un sonido lo suficientemente afilado como para recaer en esa categoría. Y ahí es donde quiero ir a parar, a que podrían ser BLAZE OF PERDITION versionando a NOCTEM. Han elegido un sonido ajeno y lo han adaptado a lo que ellos hacen. Algo complicadísimo, y más aún de explicar con palabras.

The black consecration no va a hacer que su legión de detractores baje, sino todo lo contrario. Pero por mi parte admiro enormemente el haber salido de su zona de confort musical para crear algo muy distinto, a sabiendas de que podía haber salido terriblemente mal y en cambio aquí estoy, alabando la mejor obra que han engendrado con diferencia. Si lo han hecho por moda me importa más bien poco. 

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