NEQUIENT (USA) – Wolves at the door, 2018

Enlaces: Facebook BandCamp

El inicio de Wolves at the door es digno de mención. Sin conocer nada de este grupo de Chicago que lleva detrás de sí un par de demos y un EP, le di al play y cuando escuché “Scorcher” dije: hostia puta… Un crust con toques de metal extremo (más lo segundo a veces), adictivo desde el primer minuto y, no sólo por los ritmos d-beat que son la característica fundamental de este género que a mí particularmente me vuelve loco. Me recordaba un poco a IMPLORE, por la misma sensación apabullante nada más escucharlo. Pero no se queda todo en dos minutos iniciales. Según avanzan los minutos NEQUIENT ofrecen “más de lo mismo” y también muchas otras cosas, pues por momentos se adentran en terrenos death, otros más sludge, toques a MASTODON en su etapa más cafre, SOILENT GREEN, PHOBIA, TODAY IS THE DAY, NASUM, NAPALM DEATH, MASTIC SCUM, INFEST… todo con un dinamismo único que es lo principal de este trabajo.

Con este párrafo inicial podría haber sentenciado esta crítica, pero es que Wolves at the door es más sorprendente de lo que se puede pensar. Sin perder esta base acelerada y misantrópica, la esquizofrenia da mucho de sí en los casi tres cuartos de hora que dura el disco, con temas tan variopintos que van desde los dos minutos a los siete. La voz de Jason es fundamental, con chillidos crusties, tan penetrantes como POISON IDEA, guturales que casi se adentran en terrenos de brutal death… y como acompañamiento las guitarras de Pat que pasan de la afinación ágil a la pesadez y el virtuosismo en cuestión de segundos, siendo la rítmica el elemento más constante, marcando el groove, la pesadez o la velocidad absurda según el momento, pero con unos patrones más o menos marcados que son los que establecen el estilo por el que circula cada composición.

El sonido me recuerda a los discos de la etapa de inicio de milenio de NAPALM DEATH o a los años intermedios de BRUTAL TRUTH, con una tonalidad aguda y algo caótica por momentos, buscando con ello la violencia sónica desde la parte de arriba, lo cual aporta un tono aún más crust al conjunto, incluso en temas como “On the day of the execution” o “Coins for the ferryman”, que marcan la duración mayor del plástico y son los que se mueven en aguas más densas y virtuosas al mismo tiempo (una especie de FUCK THE FACTS con aires de MASTODON), siendo por eso mismo los cortes más llamativos. Mientras que en los cortes más minimalistas y, como digo yo ,directos al cerebro, aportan el toque extra de agresividad que necesitan para deslumbrar.

A lo largo del plástico no hay momentos de descanso. Ni por arriba ni por abajo; el extremismo es el objetivo, sea cual sea la forma de expresarse. La producción y la propia idiosincrasia de la banda hacen que esto no genere agotamiento con el tiempo ni con las escuchas. Es más, si hay algo que destacaría de este disco es que esa sensación de patadón en la boca que tienes con él inicialmente no se disipa con los minutos y te deja con ganas de repetir cuando acaba el último corte, “The devil’s party”, que es uno de los más acelerados ya que estamos y con un trabajo rítmico exultante.

El debut de NEQUIENT impresiona, perdura y no pasa desapercibido. Wolves at the door tiene pinta de que va a dar más de una vuelta en mi reproductor. Todos los elementos que considero necesarios en un disco de este tipo para enganchar y unos resultados tan adictivos como la propia música de la que parten. Como sigan con esta energía, tienen cuerda para rato.

Comparte:

COMENTARIOS