NECROPHOBIC (SWE) – Dawn of the damned, 2020

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necrophobic_cover_dawnofthedamnedJusto en estos momentos en los que nos afanamos en la siempre divertida tarea de repasar cuáles han sido los mejores lanzamientos metaleros del año 2020, buceando por los innumerables medios que nos dedicamos a este sector de la prensa musical, me ha parecido razonable dedicarle este espacio a un disco que se ve que ha gustado mucho y ha calado hondo entre las tendencias más extremas. La veterana banda sueca NECROPHOBIC lanzaba al mercado el pasado mes de octubre su noveno larga duración, de título Dawn of the damned, auspiciado por el sello germano Century Media Records.  El disco ha sido grabado en los famosos Chrome Studios de Estocolmo bajo la batuta en las tareas de producción de Fredrik Folkare, más conocido por ser el guitarrista de UNLEASHED y FIRESPAWN. Para el excelente arte de portada han contado con Jan Kristian Wåhlin, que a pesar de ser este el primer encargo que realiza para la banda ha sabido plasmar a la perfección la estética que podemos observar en los discos clásicos de estos mastodontes del riff y la maldad.

Lo cierto es que mi relación con NECROPHOBIC es muy reciente. Tengo que reconocer que ha sido una banda que he tenido bastante abandonada, acaso porque el mayor apogeo de la misma fue en la década de los noventa y yo andaba por aquel entonces más metido en el mainstream, como suele ser normal cuando uno empieza a transitar por los ímprobos caminos del metal. Ha sido desde que la gente de Subterraneo Webzine me ha acogido en su seno que he redescubierto un buen número de formaciones que por aquel entonces eran veneradas por el sector más underground y no puedo más que darles las gracias por ello públicamente. La única referencia que tenía de la banda era la versión del “Die by the sword” de SLAYER incluida en el EP Spawned by evil y que también abría el Satanic slaughter Vol.2, uno de los primeros CD que me compré y que todavía conservo con cariño, a pesar de que el estado de la caja y el libreto da auténtica grima. No quiero hacer de esto un ejercicio de nostalgia porque parte de mi vida ya os la conté en la review de PSYCHOTIC WALTZ, pero me apetece confesaros que he vuelto a escuchar aquel tributo y ¡cáspita, es realmente bueno! Y que al igual que ahora con NECROPHOBIC, me apunto en la lista de tareas el saber qué ha pasado con bandas como LUCIFERION, LIERS IN WAIT o DISAFFECTED. Si alguien desconoce la existencia de los dos volúmenes de este ya clásico tributo a SLAYER le recomiendo encarecidamente que los busque, porque están realmente bien.

En el verano de 2019 (¡cuán lejano queda, madre de todos los santos!) me topé de frente con NECROPHOBIC en el Vagos Metal Fest, donde tuve la oportunidad de fotografiar su actuación. Ahora que ya ha pasado bastante tiempo, y como suele ocurrir con muchos festivales y conciertos, la memoria va seleccionando y cribando aquellos que realmente causaron una mayor impresión, sea esta buena o mala. De aquella edición del famoso festival portugués recuerdo haber visto buenos conciertos, pero sin duda hay dos que vuelven a mi cabeza con mayor clarividencia, y esos son los de SATYRICON y NECROPHOBIC. Me parece más destacable si cabe el de los segundos, porque tocaron de día, y por la estética que utilizan quizás no era la mejor forma de apreciar un show que acabó siendo realmente atronador, dinámico y entretenido y que se pasó en un abrir y cerrar de ojos.

Le he dado una vuelta a la discografía de NECROPHOBIC para preparar esta review y escribir sobre Dawn of the damned, y ahora entiendo por qué esta banda es tan querida en las catacumbas del metal. Lo cierto es que en esta novena placa la banda no cambia en exceso su estilo de hacer black death metal; de hecho siguen sonando tan clásicos como siempre, pero más refinados y con una producción más acorde a estos tiempos. Con todo, una de las claves para entender por qué este disco ha sido democráticamente considerado de los mejores del pasado año en el espectro más duro y canalla es porque no han dejado que una producción moderna e impactante, propia de sellos grandes, se lleve por delante lo verdaderamente importante, que es el trabajo compositivo y ese amor por sonar como sonaban las bandas de este pelaje en su mejor época. De esta forma, el quinteto nórdico nos ofrece un compendio de guiños que nos dejan arrodillados durante casi cincuenta minutos abrazados a las telarañas del tiempo, suspirando por aquella época en el que a uno le hervía la sangre con cada nuevo descubrimiento vital. El secreto está, a mi parecer, en el complejo trabajo de las guitarras, que no se limita solamente a rememorarnos viejas épocas que tenemos asociadas con el “auténtico sonido de las guitarras heavys” (el personal más veterano sabrá entenderme).

Dawn of the damned, es un trabajo más complejo de lo que realmente aparenta. La larga intro inicial “Aphelion” es la mítica de bandas de este estilo, preparando el terreno para “Darkness be my guide”, que ya empieza a toda pastilla. Excelente pieza, un tanto típica pero ejecutada con la actitud pertinente. Ya vemos de primeras que Johan Bergebäck y Sebastian Ramstedt nos van a someter a una soberana paliza de riffs ejecutados de forma milimétrica y en los solos se muestran como una de esas parejas de guitarristas que hacen que una banda gane enteros donde otra sería una más. La masterclass de estos dos señores es extensible a los siguientes ocho surcos, en algunos de ellos todavía con mayor profusión y auténtica devoción por el género. En casi todos los temas la banda combina partes aceleradas con partes a medio tiempo ayudando a una asimilación de su música. Curiosa me ha parecido “Tartarian winds”, con ese rollo danzarín y folk, el comienzo maidenesco de la salvaje “The infernal depths of eternity” o la colaboración de Marcel Schmier de DESTRUCTION en “Devil´s spawn attack”, que mejora un corte ya de por sí brillante. No me quiero exceder en adjetivos superlativos. NECROPHOBIC no han inventado la pólvora con Dawn of the damned, y entiendo quien piense qué puede tener este trabajo que haya causado tanto interés aparte de una excelente promoción (evidente), y para mí es la maestría de todos sus músicos a la hora de ejecutar el estilo haciéndonos viajar a la mejor época del mismo casi de manera instantánea con cada rasgado de púa.

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