NE OBLIVISCARIS (AUS) – Citadel, 2014

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neobliviscaris00Desde hace un tiempo, y como bien podréis leer en cuanto acabe un artículo que tengo entre manos, Australia es un país que musicalmente ha despertado mi curiosidad y por cuya escena siento una atracción especial. Escena reinada por muchos y muy buenos grupos de diversas ramas del metal, las diferentes ramas del metal melódico es de lo que más fuerte pega en el país de los canguros. Pero no son los marsupiales más grandes del mundo lo que nos atañe hoy sino una de las bandas australianas (y del planeta me atrevería a decir) que más influencias abarca, que más estilos a la vez practica en una homogénea mezcla de metal extremo progresivo y melódico. Ellos son NE OBLIVISCARIS.

Ya con su primer LP Portal of I, lanzado en 2012 a través de Code666 Records, los australianos irrumpieron con fuerza en el panorama con su originalidad, pero este último trabajo afianzará su posición entre las grandes bandas de metal extremo. Citadel, que así han bautizado a esta suprema obra de casi cincuenta minutos, nos llega con un poco de retraso, ya que fue sacado a la luz en noviembre del pasado año a través de Season of Mist, pero el placer de haber estudiado este LP para someterlo a análisis nos lo compensa.

Comenzamos el viaje en el que nos embarcamos con una instrumental, “Painters of the tempest (Part I): Wyrmholes”; poco a poco, esta introducción te va introduciendo en las entrañas de lo que más adelante nos espera, con unos teclados finísimamente escogidos y en la que una de las marcas de identidad de la banda no tarda en aparecer: el violín. Qué sería de NE OBLIVISCARIS sin Tim Charles y su (para mí) afrodisíaco instrumento. La versatilidad con que emplean las partes de violín en sus composiciones es de admiración como bien se puede apreciar en la segunda parte de las tres que forman “Painters of the tempest (Part II): Triptych lux”. Esta barbaridad de canción que parece comenzar con cierta incertidumbre, pronto te muestra los despiadados que pueden ser estos chicos tras los instrumentos, metiendo una caña majestuosa tras ese inicio de guitarra solitaria. Poco tardan las voces de Xenoyr en aparecer para imprimir todavía más agresividad a esta fiesta musical organizada por NE OBLIVISACARIS en tus oídos, en tu cerebro y en tu alma. De nuevo Tim Charles vuelve a hacer de las suyas con su violín, haciendo un alarde inusitado de su habilidad en las cuerdas y el arco, haciendo que te lo imagines trazando esa música en el aire y que esta quede suspendida y grabada ahí para siempre. Sencillamente una gozada. Te mantienen en un subidón parecido al de algunas drogas psicodélicas durante los cuatro primeros minutos de esta pieza de dieciséis minutos y medio de duración. De pronto, un breve paréntesis en forma de unas apaciguadoras guitarras vuelve a aparecer por segunda vez la clara y dulce voz de Tim Charles. Como si de un segundo violín se tratara, hace lo que quiere con su voz, otorgando a esta pieza, de una magnitud absolutamente inconmensurable, un contraste parecido al del salado y el dulce en la gastronomía. De hecho, si esta canción pudiera degustarse, sería el plato estrella de cualquier restaurante de alta cocina. Cambios de ritmo, riffs desgarradores, pasajes acústicos acompañados por las voces limpias y un bajo que pasa a mandar en muchas ocasiones, hacen que no quieras que los dieciséis minutos que a muchos les parecerán muchos, lleguen a su fin. Pero el miedo a que acabe este corte magnífico en cualquier aspecto se disipa al volver a la Tierra y percatarte de que se trata tan sólo de la segunda pista de las seis que forman este álbum.

“Painters of the tempest III: Reveries from the stained glass womb” es otra sensacional instrumental llena de folklore, recursos violinísticos visceralmente sentimentales, que pone el broche de oro a esta trilogía con la que, si no te han cautivado ya, es porque no tienes ni oído, ni gusto, ni corazón, ni alma. Llegados al ecuador de este trabajo aparece con toda la fuerza de un vendaval “Pyrrhic” (nombre que se le da a un tipo de baile por lo que he podido averiguar) en cuyo inicio me han hecho pensar en alguno de los temas más rabiosos y agresivos de ELUVEITIE durante unos segundos. Sin duda NE OBLIVISCARIS son capaces de algo muy peculiar, o al menos a mí me pasa al escuchar Citadel. Son capaces de recordarme a algunas y muy buenas bandas durante periodos cortos de tiempo, ya que cada cambio de ritmo, cada corte de riff, cada progresión los hace distinguirse, ser únicos. Si tuviera que decantarme por algunas favoritas en esta obra, sin duda “Pyrrhic” sería una de ellas; te hacen danzar mentalmente en sus vaivenes musicales. Cuando es necesaria una pausa, te la dan. Guitarras que acarician tu cerebro para estimular de la mejor de las maneras tus estados de ánimo. Sean cuales sean los sentimientos que han querido transmitir estos australianos, bajo mi punto de vista han conseguido transmitirlos todos.

Si tuviera que citar algún punto “negativo” es que considero que abusan a veces de las voces limpias, perdiendo algo de brutalidad en su música, aunque al final acabas escuchando este tipo de voces como líneas de violín alternativas.
Dicho todo esto, creo que no se puede añadir mucho más al análisis de un disco que debería, si es que no lo ha hecho ya, entrar en la historia del metal como uno de los más ricos, originales y trascendentes que se hayan creado jamás. Si no me creéis después de todo esta declaración de absoluta devoción hacia la música compuesta por NE OBLIVISCARIS, no tenéis más que escuchar la que para mí es sin ninguna duda el temazo, la pieza clave en este disco: “Devour me, Colossus (Part I): Blackholes”. No voy a añadir más sobre lo que esta canción ha supuesto para mi mente tras haberla escuchado. Son de esos cortes que deberían de estar expuestos en un museo. Irrefutablemente maravillosa. Juzgad por vosotros mismos.

Metal extremo progresivo de la más alta calidad con infinidad de influencias que navegan desde el folk de diversas partes del planeta, el death, black, jazz, flamenco…en definitiva, un disco de los que ningún amante, ya no del metal, sino de la música en general, debería pasar por alto.

 firmajavig

 

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