NASTY SURGEONS – Exhumation requiem, 2017

Enlaces: Facebook

Si tuviera que hacer una lista de las leyendas vivas del metal extremo nacional, sin duda Raúl Weaver estaría en ella. Este músico burgalés lleva peleando por la escena al pie del cañón más de veinte años y eso es algo admirable. Conocido por militar en los ya disueltos (por desgracia para todos) MISTWEAVER o en otros proyectos que a día de hoy siguen activos, como MASS BURIAL, GRAVEYARD SOULS, AUTHORITY CRISIS y NASTY SURGEONS, que es la banda por la que hoy escribimos.

Su debut de 2017, titulado Exhumation requiem, ha sido editado por Xtreem Music y vamos a comentar hoy, queridos hermanos y hermanas, qué nos ha parecido. Desde la primera toma de contacto, en este caso de manera visual con esa portada (a cargo del magnífico Juanjo Castellano, otra leyenda) desprende death metal por cada poro. Portadas como estas son las que te hacen saber al instante qué te vas a encontrar cuando comience a girar el redondo en el reproductor. Pero en el caso de NASTY SURGEONS viene con algunos ingredientes extra.

Primeramente, no centran su música puramente en el death metal; Exhumation requiem viene cargadito de death, pero también de grindcore en proporciones casi al cincuenta por ciento, sin pretensiones ni hostias en vinagre: metal extremo inmundo y putrefacto ejecutado a la antigua, muy en la vena de los primeros CARCASS, GENERAL SURGERY o EXHUMED, aunque me atrevería a decir que, según en qué partes, más brutotes que alguno de los mencionados. Por otra parte, se notan las inquietudes melódicas de Raúl, ya que podemos escuchar buenas combinaciones de ese death/grind cafre que comentábamos con melodías marca de la casa Weaver, las cuales llegan a sonar a veces incluso enfermizas y caóticas; una delicia tan exquisita como podrida.

Guturales graves, también de la casa Weaver, lideran las líneas vocales, destrozando tus tímpanos como un puto martillo pilón. La batería, sin dedicarse de manera devota a los mismos ritmos, añade un puntito de variedad, siendo en parte culpable de ese regustillo groovie que emanan algunos temas. Sin duda, estas son las cosas que hacen que la música de NASTY SURGEONS tenga ese aire fresco, como cuando te bebes una Voll-Damm después de haberte comido un pictolín.

Un disco muy bruto, pero con sus puntitos de melodía y con una única premisa: pudrir nuestros cerebros a base de un death/grind que haría poguear incluso al gilipollas de Mario Vaquerizo, algo de lo que he podido ser testigo, ya que lo que transmite NASTY SURGEONS en directo es todavía mejor que en el disco. Deseando volver a verles en un escenario y que saquen nueva mandanga; les estaré esperando pictolín en boca, Voll-Damm en mano.

Comparte:

COMENTARIOS