NAPALM TED (FIN) – Drop Attack, 2020

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Portada del album Drop Attack¿Alguna vez habéis pensado en qué pasaría si al osito Teddy le diera por meterse en un banda en la que el grindcore, powerviolence, hardcore, punk, crust y death metal fornicaran como si no hubiera un mañana? Supongo que no, sólo un perturbado podría gestar esa idea. Nuestros protagonistas de hoy andan sobrados de esa característica. Se les ocurrió esa brillante idea y aquí los tenemos, fundiendo cabezas a base de terrorismo sonoro con su segundo álbum de estudio, unos cuatro EP y un split ¡Poca broma con el puto osito! De parodia solo tienen el nombre, lo demás es igual de serio que una enfermedad terminal.

Si hay algo que hemos podido destacar en Subterráneo (no es nuestro primer rodeo con ellos) es que nuestro querido osito está mal de la cabeza, y que tiene una gran capacidad para ofrecernos algo distinto trabajo tras trabajo. Si en Mouthful ya notábamos un acercamiento al death metal, aquí parece que lo abrazan con la suficiente fuerza como para partiros por la mitad, recordándome especialmente a ASESINO. Esto no es un impedimento para seguir metiendo zapatilla como en «Evil crawled in” o ““Demon power”, donde podremos ver a los NAPALM TED como suelen ser. Parece que han optado por abrazar otras fórmulas para exponernos su violencia  sin renunciar del todo a lo de siempre, algo que les honra y les hace subir escalones en la escena como músicos inquietos que no quieren estancarse en una fórmula ganadora. Si bien admiro siempre la capacidad de cualquier grupo para no ser repetitivos disco tras disco, he de admitir que en este estilo tampoco suelo ser muy receptivo al cambio. No obstante, ¡al César lo que es del César! La cosa ha quedado de lujo y me gusta. La clave para que este trabajo suene como suena es la densidad y espesura de los temas gracias a un groove que tira de espaldas, que puede recordar a los ENTOMBED más rockeros.

Esta clase de composiciones, similares al barril de alquitrán en el que te meten cuando les escuchas para no dejarte salir y golpearte cada vez que intentes tomar una bocanada de aire fresco, es la novedad. La verdad es que no son experiencias horribles, son agradables dentro de su repulsiva fealdad. Si no, que se lo digan a “Trauma” o “Little Joe”, Ambas son especialmente opresivas, llegando a límites enfermizos, ensuciando no sólo tu piel, sino tu alma. “Little Joe” en ese aspecto consigue desquiciar hasta al más cuerdo en el proceso, a base de crear una atmósfera asfixiante que genera un calor pegajoso que se mete bajo la piel. Esto se puede ver en “Poisoned” o”The sluggy end”, en la que el uso de los breakdowns te provoca taquicardia y  consigue que calmes tus ansias de pogo.

La cosa está en avanzar, y si hay algo en lo que sí han dado un paso de gigantes es en el rango vocal y su alternancia, un clásico propio del estilo que han hecho suyo. Las voces están mejor tratadas que nunca y, gracias al nuevo sonido explorado, contribuyen a formar la atmósfera mencionada. Desde luego han ganado en detalles en todos los aspectos y eso se nota. Que guste o no ya dependerá de lo que te tire más pero, no te dejes engañar, es un gran paso en su corta pero prolífica discografía.

El osito Ted después de esto puede irse a hibernar tranquilo. Se ha ganado un buen descanso. Esperemos que para su siguiente aventura se levante resacoso y deje plasmado su malestar con un estilo nuevo. O si no, que se levante como una rosa y nos invite al desenfreno como antes. Visto lo visto es imposible saber por dónde nos saldrá pero, sea como sea, será imposible negarse a darle un abrazo sabiendo que nos arrancará la cabeza por ello.

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