NAPALM DEATH (GBR) – Throes of joy in the jaws of defeatism, 2020

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La hiperactividad de la que Mark Greenway hace gala en cada uno de los directos también es extensible a la banda en su conjunto, ya que a base de EPs y splits se mantienen siempre en una permanente actualidad. Así son los tiempos que corren y la industria no deja respirar ni tan siquiera a vacas sagradas del rollo como NAPALM DEATH. Por suerte para los amantes de lo extremo, todavía conservamos un buen puñado de bandas clásicas que están ofreciendo trabajos de una rotunda calidad y un nivel en directo que difícilmente les podríamos presuponer a gente que ya abraza la muy temida etiqueta de “mediana edad”. Este es el caso de la banda que nos ocupa hoy y de otras que nos vienen dando muchas alegrías, en ocasiones opacando el trabajo de las más noveles, como pueden ser CARCASS, POSSESSED, OBITUARY, IMMOLATION o AUTOPSY. Otras incluso se han amoldado a las nuevas tendencias del death metal como es el caso de SUFFOCATION. Y tampoco nos podemos olvidar de aquellas que aprovechando la coyuntura regresan a la palestra como CANCER. Bandas todas ellas pioneras y que marcaron el camino a seguir ahora con sangre nueva en sus filas y que han aportado un impulso y nueva fuerza a formaciones que se convirtieron en iconos para la parroquia metalera hace la friolera de treinta años. Podemos hacer los análisis que queramos, pero difícilmente vamos a entender cómo un músico puede estar tantos años dando cera y cagándose en todo lo que se menea sin perder la actitud que el paso del tiempo, por lo general, se encarga de atenuar de forma natural. Aunque la perduración de viejarrales en la escena heavy es extensible a todos los géneros, es en las tendencias más extremas donde creo han aguantado mejor el tipo, algo digno de un estudio sociológico.

Podríamos hablar mucho sobre las motivaciones que hacen que una banda de metal extremo perdure tantos años, pero eso merece un capítulo propio. Hoy toca hablar de Throes of joy in the jaws of defeatism, el nuevo compendio de estocadas que nos brinda la singular banda británica de grindcore NAPALM DEATH. Los de Birmingham son una banda respetada aunque las cosas no siempre hayan sido tan fáciles. Hasta hace unos diez años la banda venía arrastrándose por salas de reducido aforo, síntoma de que el tren de la modernidad les había pasado por encima. No se puede decir que no hayan puesto empeño en querer asirse al último vagón consiguiendo poco a poco ponerse al mando de la locomotora.

Tras unos inicios de carrera en los que se convirtieron en el más férreo estandarte del grindcore gracias a discos seminales como Scum, e incluso del death metal con dos pilares que ayudaron a sustentar el género en toda la década de los noventa como fueron Harmony corruption y Utopia banished, el cuarteto decidió meterse de lleno en la modernidad aprovechando la ola de nuevas bandas de groove metal como PANTERA o SEPULTURA hasta el punto de que muchos de sus fans les dieron la espalda (ganaron otros, como es lógico), pero en el cómputo general discos como Diatribes o Inside the torn apart fueron un paso atrás. Y es que, de repente, que te empiecen a comparar con FEAR FACTORY cuando venías de darle una vuelta de tuerca al punk y al hardcore era algo chocante. Definitivamente, y reconociendo que muchos de aquellos discos se escuchan con agrado, fue una etapa de evolución, de querer ir con los tiempos, hasta que ellos mismos entendieron que eso de ir con los tiempos, claudicar ante el mercado, chocaba frontalmente con los principios de la banda. La etapa en Earache Records pasaba a la historia y NAPALM DEATH, de la mano del que hasta la fecha es su productor Russ Russell, decidieron regresar al camino del que nunca se tenían que haber separado con ese clásico moderno que es Enemy of the music business. Ya era tarde. De repente se quedaron en tierra de nadie y NAPALM DEATH corrió la misma suerte que muchos de sus coetáneos, convertirse en un logo para adornar camisetas y parches.

Aunque tuvieron que transitar por clubs por los que habían pasado cuando eran unos mozuelos desvergonzados, poco a poco la leyenda volvió a ser respetada. Hay que agradecer el empeño puesto por Mark Greenway como cabeza visible del combo, quien fue demostrando que bajo esa lengua viperina y ese cuerpo de mula se encontraba un cerebro inteligente. El vocalista siempre da buenas entrevistas, no tiene reparos en opinar sobre todo lo que se le pregunte y suelen sobrarle dardos envenados como para regalárselos a cualquier aprendiz de antisistema. Es en estos momentos la verdadera alma y esencia de un verdadero mastodonte de la música extrema de todos los tiempos.

Throes of joy in the jaws of defeatism es un disco maduro, completo y realmente exquisito. Para paladares finos que se suele decir. Se ha ganado a la crítica de un plumazo, y es que, acostumbrados a que las bandas se acomoden con el tiempo, resulta sorprendente que todavía haya ancestros como NAPALM DEATH a los que les sobre cuerda para seguir excretando sobre la vida sin caer en la autocontemplación, añadiendo recursos a su reconocible estilo y sobre todo facturando productos cuya intensidad y agresividad se llevan por delante cualquier invento actual. Los británicos nos ofrecen un compendio de temas que en sus mejores tiempos se convertirían en verdaderos clásicos. Su estilo de siempre, verdadero ácido sulfúrico sonoro, mezclado con algunas visiones apocalípticas y más oscuras, compendio de voces que actúan a modo de jauría y sobre todo una variedad de temas y una cierta complejidad en las estructuras que hacen de NAPALM DEATH los DREAM THEATER del grindcore.

En este recién finiquitado año 2020 dos discos han sido de los más mentados en las listas de preferidos dentro de las tendencias sonoras más extremas. Uno fue el de ANAAL NATHRAKH y otro este de NAPALM DEATH. Ambas bandas siempre son comparadas, evidentemente la primera como alumno aventajado de la segunda. Ambas son de lo más destacado en el panorama extremo actual, no cabe duda pero, personalmente, mientras ANAAL NATHRAKH versan toda su virulencia en un uso desmadrado de la tecnología abrazando etiquetas tan disparatadas como black industrial grindcore metal, la segunda sigue siendo un grupo de cuatro tipejos con malas pulgas machacando sus instrumentos nota a nota con una calidad tal que muchas bandas noveles no dudarían en tirar la toalla a las primeras de cambio ante la tamaña empresa de tan solo acercarse a un 25% de lo que hoy ejemplifica NAPALM DEATH a través de su imperdurable música.

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