NAKHARA (FRA) – The procession, 2021

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Tras el nombre de NAKHARA se esconde el proyecto unipersonal del músico Saim Thevenet (a.k.a. Säimon), quien hasta la fecha había estado al frente de los desparecidos PITBULLS IN THE NURSE. De hecho, fue tras la desaparición de esta que Thevenet decidió iniciar este curioso proyecto en el que, además de metal extremo, también convergen la pasión del músico por culturas del África mediterránea, India o incluso de la Europa oriental, así como un apego inusual a instrumentos como el sitar y el acordeón. Básicamente, Saim Thevenet es una mente inquieta, polifacético en lo musical, y con NAKHARA ha intentado volcar todo ese cúmulo de fantasías exóticas dentro de los fieros parámetros del brutal death metal.

The procession es el primer disco de NAKHARA que nace bajo la filosofía DIY, autoproducido y grabado en estudio del propio artista. Para tratarse de un primer trabajo, y para reunir gran cantidad de arreglos e instrumentos tan difíciles de implementar dentro del metal extremo, el trabajo le ha quedado muy bien acabado y suena bastante coherente si bien hay margen de mejora. Lo que más impresiona de toda esta fusión musical que nos ofrece Saim Thevenet es la destreza con la que ejecuta todos los instrumentos, aunque él es guitarrista ante todo y eso se nota en unos solos muy bien acabados. Tampoco lo hace nada mal en la batería aunque se permite pocas lindezas técnicas, siendo aquellas partes más relajadas donde se le ve más cómodo. Otro aspecto a destacar es el apartado vocal, con un gran rango de tonos, desde guturales propias del género brutal death metal hasta partes melódicas y en registro limpio.

Cada tema de The procession es un viaje distinto y el artista tiene la suficiente lucidez y habilidad para ir metiendo en cada una de ellos su aporte exótico con esas partes de sitar y acordeón. El tarro se destapa con “Commination”, instrumental que nos sumerge de lleno en las ensoñaciones orientales de este señor hasta que se desencadena la tormenta de death metal con el tema homónimo, unas veces más groovero y en otras en un rollo más brutal, con inclusión de ruidos y extravagancias varias. Pronto nos damos cuenta de que este proyecto será bastante experimental y se confirma con “Until the end”, muy técnica y progresiva, o en “All these voices”, que cuenta con una ambientación muy circense y que nos hace rememorar la música cíngara por las partes más folclóricas. El invento poco a poco nos va enganchando, ya que de primeras puede resultar algo estridente, pero es una sensación etérea que se evapora a la que le das un par de escuchas al disco y el oído se acostumbra a la mezcla de géneros, que al fin y al cabo tampoco es tanta como parece. Uno de los cortes que más me han gustado es “7th sense (creative destruction)” con esa parte inicial narrada donde se empastan todos los ingredientes con gran coherencia convirtiéndolo en un tema con bastante misterio y que además cuenta con un pasaje de guitarras aflamencadas realmente exquisita en lo que pareciera un tributo a la cultura mediterránea. También hay un tufillo industrial en muchos momentos, quizás lo que más rechina de un proyecto que en ocasiones peca de no centrarse más en lo progresivo. Este es el caso de la maquinal “Grey sky” que se hace algo pesada o “No justice no peace” que cuenta con muchos de los elementos típicos del deathcore. “Sumerged» da fin al viaje con más experimentación y una parte final de unos dos minutos en plan onírico.

Trabajo realizado con pocos medios pero de un resultado más que meritorio. Puliendo algunos detalles, centrando un poco más el foco y evitando el querer abarcar demasiado, estamos ante un proyecto que nos puede dar alegrías en el futuro. La portada a cargo del artista Michal Michal es sencillamente espectacular y da cuenta de la visión conceptual que Saim Thevenet tiene sobre el mundo que habitamos.

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