MYRKUR (USA) – Folkesange, 2020

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Portada del álbum "Folkesange" de Myrkur.Debo decir que lanzarme con la reseña de un álbum de MYRKUR no ha sido una decisión fácil, ya que nunca he sabido definirme sobre si me gusta o no el proyecto unipersonal de Amalie Bruun. Desde sus inicios con su EP autotitulado de 2014, pero especialmente tras el ascenso a la fama que experimentó poco después, MYRKUR ha levantado oleadas tanto de rechazo como de apreciación, y es difícil haber pasado por alto la controversia que rodea al proyecto. Pese a mostrar algunas ideas interesantes e innovadoras en el citado EP, especialmente en lo referente a la voz (algo comprensible teniendo en cuenta el trasfondo musical de Amalie en la banda de pop indie EX COPS), no fue un trabajo que me despertara un interés tan acusado como para seguir de cerca su evolución. Destacaría, como mucho, el single «Nattens Barn«, con una poderosa carga atmosférica digna de las primeras obras de BURZUM. Relapse Records había apostado fuerte por la banda, y solo un año después se lanzó su primer álbum como tal, titulado M, bajo la producción del mismísimo Garm de ULVER. Si bien no se trataba de un disco rompedor, y tenía aún mucho terreno para mejorar (especialmente en el ámbito de la producción), sí que avanzaba más en la dirección que parece que MYRKUR quería tomar, y ayudó mucho a definir el estilo de cara a su siguiente lanzamiento, el Mareridt de 2017. Esta vez sí, el álbum gozaba de una producción refinada y elegante, y expandía aún más la variedad de instrumentos y sonidos que configuran el sonido único y particular del proyecto. Por mucho que les pesase a las «élites» del black metal, MYRKUR había logrado forjar un estilo propio, llevando este tipo de música a nuevos terrenos y demostrando el buen estado de forma del género en un momento en que parecía algo estancado.

Teniendo en cuenta este telón de fondo, estaba poco claro qué cabía esperarse de un nuevo lanzamiento. De manera análoga a ULVER, aunque quizá sin llegar a sus cambios radicalmente distintos de estilos, sí que podía anticiparse una obra rompedora con sus anteriores trabajos, especialmente porque no parecía que pudiese darse un salto a nivel cualitativo tan marcado como el descrito anteriormente. Y, en efecto, con este Folkesange, MYRKUR ha rizado el rizo a su propio estilo ofreciéndonos un álbum completamente acústico en el que encontramos tanto reinterpretaciones de canciones tradicionales danesas como composiciones genuinas de la artista (e incluso un cover de Joan Baez). Aunque se trate de una novedad, no debería pillarnos especialmente desprevenidos: la voz de Amalie es quizá la herramienta más poderosa de la que dispone la banda, y un trabajo de estas características permite poner sobre ella el principal foco de atención. Esto se confirma desde el primer segundo de «Ella«, tema que abre el disco, hasta el último de «Vinter«, que con sus líneas etéreas de piano pone de manera perfecta el broche al álbum. Ante todo, debe decirse que Folkesange es una obra muy completa y cohesionada, en contra de lo que cabría esperarse de un lanzamiento puramente acústico. Debo remarcar que con «acústico» me refiero simplemente a la ausencia de guitarras eléctricas y de distorsión; por lo demás, el disco presenta una variedad encomiable de voces e instrumentos tradicionales. Desde el rasgado de aire folk en «Fager som en Ros«, pasando por la espectacular sección de vientos de «Ramund» o incluso la nyckelharpa que suena en «Gammelkäring«, cada tema es un mundo en sí mismo, y esto acaba desembocando en que Folkesange se trate de una de las obras más entretenidas de escuchar con las que me he topado en mucho tiempo.

La producción de Folkesange es una delicia para los sentidos. A diferencia de sus anteriores trabajos, los espacios vacíos cobran un gran protagonismo, y cada pieza constituyente del maravilloso tapiz de colores folk que dibuja el álbum está exactamente donde tiene que estar. Aparte, obviamente, de la extraordinaria voz de Amalie, es de obligada mención el trabajo que se ha llevado a cabo en las percusiones. En lugar de estar completamente ausentes o, por el contrario, de abusar de su presencia hasta arrastrarlas a la irrelevancia, en este disco encuentran un punto medio idóneo, en el que aparecen solo cuando se las necesita, generalmente en forma de un bombo que refuerza la intensidad de algunos momentos. El resto de instrumentos se entrecruzan de manera constante a lo largo de las canciones, creando una continuidad que solo se ve interrumpida por momentos intencionadamente más solemnes.

En la mayoría de temas la voz se apoya sobre unas líneas melódicas de la sección de cuerdas que saben cumplir su función: dirigir la música sin sobreponerse en ningún momento a la voz, que como vengo diciendo es la indiscutible protagonista del álbum. El juego de armonías entre las cuerdas y las vocales de Amalie es espectacular, y eso se debe en buena parte a su intención minimalista; dos buenos ejemplos de ello son «Ramund» o «Tor i Helheim«, tercera y cuarta pista del disco respectivamente, en las que la combinación de instrumentos evoca un aire antiguo y solemne. Por otro lado, resulta inevitable la comparación con proyectos de corte folk escandinavo con cierto seguimiento hoy en día, entre cuyos máximos exponentes podríamos citar a WARDRUNA o HEILUNG. No en vano, la producción corre a cargo del también danés Christopher Juul, miembro de la segunda banda mencionada. MYRKUR bebe indudablemente de estas fuentes, y si bien persigue una cierta transcendencia con su música más allá de hacer canciones bonitas con un telón épico de fondo, acaba divergiendo en la manera de conseguirlo respecto a estas otras formaciones. A diferencia de ellas, MYRKUR despliega en Folkesange una personalidad mucho menos tribal y guerrera, sin centrarse tanto en las cadencias machaconas para dar más espacio a la melodía. Una variación que, sin duda, se trata de todo un acierto.

La música de Folkesange posee un gran poder evocativo, y es que no solo encaja con las típicas escenas de naturaleza salvaje a las que se suele asociar el folk escandinavo, sino que además alcanza una fibra mucho más profunda, a un nivel incluso visceral. Es difícil de explicar pero, tras repetidas escuchas a este disco, he experimentado emociones que no vivía desde que jugué a Hellblade: Senua’s Sacrifice, videojuego lanzado en 2017 que posee una extraordinaria carga psicológica y que también está ambientado en la mitología nórdica. No quiero volcar exclusivamente mi opinión subjetiva al hablar de Folkesange, pero me atrevería a decir que estamos ante el mejor álbum de MYRKUR hasta la fecha. ¿Desmerece esto sus anteriores trabajos? En absoluto. El carácter único del black metal que practica sigue ahí, y aún cabe la posibilidad de expandirlo en futuros lanzamientos. Sin embargo, con este nuevo álbum MYRKUR ha firmado una pieza clave para entender el folk nórdico en pleno 2020, y una obra imprescindible en la carrera de la banda.

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