MURDER WORKER (ESP) – Where the scream becomes silence, 2018

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La escena sevillana está muy activa últimamente. Algunos grupos se van, como DYING, y otros (con relación con la citada banda) empiezan, como ODIO, de los que ya hablé por aquí hace no mucho, y ahora MURDER WORKER. En este último caso estamos ante una banda de revival old school total. Uniéndose a otras tantas, pero con un bagaje más amplio y no mirando sólo a una escuela, lo que lo convierte en un homenaje a los amantes del viejo death metal. Con el Negro como frontman y bajista, con una voz tan podrida como su apodo y acompañado de otros veteranos como Fran en las guitarras y segunda voz y Jesús en la batería, lo que sale de este trío no podía ser de otra manera, forjado en el pasado. En su debut, Where the scream becomes silence, miran tanto a un lado como a otro del charco, tienen un sonido final ochentero total y lo unen a una temática sangrienta. Todo esto tiene reflejo en una portada buenísima de Luis Sendón, bajista de los gallegos NASHGUL e ilustrador con un estilo cada vez más reconocible que ha sabido recoger en una magnífica imagen una de las muchas historias de terror que están contenidas en este trabajo dirigido a profesionales del asesinato.

La forja que sustenta el sonido de MURDER WORKER tiene tres o cuatro referentes fundamentales. Por un lado tenemos la afinación de las guitarras y la producción de los riffs. Aquí tenemos que mirar a ENTOMBED. Por otro lado tenemos la temática, el groove y la crudeza sonora. Aquí tenemos que mirar a AUTOPSY. Finalmente tenemos el cariz añejo y rítmico de gente como BOLT THROWER, OBITUARY y, en parte por la voz que pone el Negro, los primeros SIX FEET UNDER. Juntamos todo y obtenemos una pieza arcaica de death metal sin mayores pretensiones. Predominio del cabeceo frente al despiporre y el desenfreno, profundidad de las voces aspiradas y sepulcrales acompañadas de un toque más grind en el apoyo de Fran y finalmente el típico sonido de bajo y guitarras afinados en el subsuelo, con oscuridad en las melodías y los solos. Composiciones cortas y variadas, con algún momento de desmelene (especialmente la que más me gusta en este sentido, «Ritual«, seguida de «Eternal hate«), y una duración final adecuada, hacen que este plástico se haga muy ameno y entretenido y que si te gusta el buen death metal no le encuentres desperdicio.

Particularmente me gusta mucho el groove que consiguen. En este sentido Jesús tiene un papel fundamental, en una producción bastante adecuada para que su labor complemente la gravedad de las guitarras. «Purification» es un buen ejemplo, uno no deja de mover el cuello, con riffs típicos pero no por ello menos efectivos, y una buena dosis de oscuridad hímnica en los solos y melodías (punto que más me recuerda a BOLT THROWER). Cuando se ponen más pesados y «simples» a lo SIX FEET UNDER (como en «Death by asphyxia«) se vuelven también muy adictivos, igual que en los retazos de death and roll a lo ENTOMBED de cortes como «Killing rotten eating» o la que sirvió de adelanto bastante tiempo de este disco, «Blood«. Se nota que los tres miembros de MURDER WORKER no trabajan emulando sino que es su forma de ver lo que han mamado en su formación como músicos. Estoy seguro que todos ellos de vez en cuando dan vueltas en sus platos a los discos que se pueden tomar como referencia, y a la hora de componer y tocar en forma old school eso tiene que salir de forma automática y no académica.

La clave para que una banda como MURDER WORKER enganche y no se quede en una mera anécdota es que las referencias de las que bebe salgan de sí mismos de forma natural y no forzada. Con la veteranía y experiencia de este trío sevillano esto queda fuera de toda duda y «Where the scream becomes silence» es un buen ejemplo. Música hecha con el corazón de un asesino en serie dispuesto a reventarnos las cervicales a golpe de death metal de barrica de roble.

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