Mujeres, rock & heavy metal. ¿Quién dijo sexo débil? Iván Allué, 2017

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 Mujeres, rock & heavy metal. ¿Quién dijo sexo débil? plantea desde el título una pregunta retórica sobre la que queda mucho por hablar, pese a que a estas alturas nadie tuviese que estar poniendo en cuestión algo tan añejo como si las mujeres somos más débiles. Sin embargo es una idea que mantiene otras como que la mujer no puede tocar de forma tan ruda, brutal, agresiva o en definitiva masculina como un hombre, y por tanto no nos desenvolveremos tan bien en géneros que socialmente hemos catalogado como masculinos.

Iván Allué se adentró en estos lodos en 2017 de la mano de Editorial Milenio y de más de sesenta mujeres que aportaron sus opiniones, crítica y discurso a las preguntas que formula el autor en cada capítulo. Estas preguntas van encaminadas a ahondar en esa relación entre metal, rock y mujeres, comenzando con un interesantísimo prólogo de Silvia Martínez. En él, además de presentar el libro, se preocupa por hacer un pequeño análisis con perspectiva de género de la realidad musical y social que ocupa el resto de páginas, algo que no volveremos a ver en el resto de la obra por parte del autor.

Este es el mayor inconveniente del libro (además de la desafortunadísima portada): alcanza su cumbre antes del capítulo uno, y después de eso todo es una cuesta abajo con obstáculos y sin frenos.

La estructura del libro consiste en plantear una problemática concreta y recoger las opiniones sobre la misma de algunas mujeres que forman parte de la escena. Después el autor relaciona algunas de esas opiniones con datos científicos pobremente fundamentados y finalmente se toma esa relación como explicación arbitraria de por qué las cosas son como son y no podrían ser de otra manera.

El trabajo de recopilación que Iván Allué ha llevado a cabo es periodísticamente valioso porque pregunta sobre una realidad a la parte implicada en ella. El problema principal es que esa mezcla de opiniones y biología se realiza de una forma confusa que, lejos de ayudar a explicar una realidad, aporta un enfoque machista. Y no uno cualquiera, una biología mal entendida y cogida con pinzas es el primer argumento pobre que cualquier machista de bar enarbolará ante un razonamiento que aluda a la igualdad del hombre y la mujer. Curiosamente el libro retrata a los hombres como unos pobres animalillos sujetos a sus instintos, incapaces de ser seres racionales y vivir en sociedad.

Es algo que probablemente pase inadvertido para alguien sin enfoque de género y sin conocimientos científicos, pero para quien tenga una mínima óptica feminista o sepa un poco de biología, sexualidad, neurociencia, psicología o evolución humana tendrá momentos en los que se hará complicado continuar con el libro. Por ejemplo cuando tenga que leer una justificación al hecho de que se objetifique a las mujeres y que sea algo perfectamente natural e inevitable según fuentes científicas obsoletas y mal comprendidas.

La función de nexo conector que debería llevar a cabo el autor en un libro basado en la recopilación de experiencias es pobre, además de éticamente cuestionable. El motivo es que gran parte de las explicaciones pretendidamente biológicas están extraídas literalmente de los libros que cita pero sin mostrar claramente que un párrafo ha sido copiado de la fuente. Libros como Por qué los hombres mienten y las mujeres lloran (A. y B. Pease, 2003), una obra basada en estudios de entre 1922 y 2003; o La psicología de la sexualidad (Javier Gómez Zapiain, 2014), un libro bastante técnico y que me sorprende encontrar en la bibliografía de una obra que obvia por completo la homosexualidad masculina a la hora de sustentar biológicamente los comportamientos machistas hacia mujeres en conciertos, escenarios o entrevistas.

Como ejemplo representativo de lo que comento os dejo un párrafo: “Si a eso le sumamos que los hombres adoran a las mujeres con zapatos de tacón alto, porque les devuelven las piernas de la adolescente fértil, mejoran el atractivo sexual alargando la longitud de las piernas, arquean la espalda y, con ello, obligan a las nalgas a sobresalir, consiguen que los pies parezcan más pequeños de lo que en realidad son y empujan su pelvis hacia delante*, ya podemos intuir el por qué del éxito de la vocalista entre el público masculino” (Mujeres, rock & heavy metal, Iván Allué, 2017; copiado hasta el * de Por qué los hombres mienten y las mujeres lloran, A. y B. Pease, 2003, p.203). No he tenido que escarbar cuidadosamente en el libro para encontrar esta perla, es la forma en la que casi en cada capítulo toma un argumento de autoridad pretendidamente basado en ciencia y se aplica a una situación para justificar el inevitable machismo. En ningún momento se explica cómo hay hombres que no acosan o ningunean a las mujeres o qué biología rige en los homosexuales para explicar la ausencia de este comportamiento, no lo busquéis.

Con todo esto se termina ensalzando a mujeres que aguantan acosos, lecciones de expertos en nada, que compaginan maternidad con trabajo con música con quién sabe qué más cosas. Aguantar esas cosas no nos convierte en mujeres fuertes, nos convierte en mujeres enfadadas.

Aun con todas estas puntualizaciones es importante valorar el hecho de que un hombre escriba un libro reivindicando el papel de la mujer en el rock y en el metal. Quizás sirva como demostración de que es un tema que suscita interés, preocupación y muchas preguntas. Precisamente por todas las preguntas que puede llegar a plantear es valioso que algunas comiencen a responderse con voz femenina. Iván Allué ha tenido una loable intención al plantearse crear esta obra; sin embargo, pese a que iniciase el camino con buen pie, cogió el mapa del revés en algún punto. Que no sirva esto como excusa para dejar de hacerse preguntas con respecto a este tema y en otra ocasión intentar responderlas con mayor acierto.

Si queréis conocer en mayor profundidad el papel de la mujer en el metal podéis pasar del prólogo y las fotos a las últimas páginas en las que se habla de las mujeres que han intervenido en el libro, escuchar su música, ir a sus conciertos y leer sus entrevistas. Para saber un poco más de biología os recomendamos leer artículos del siglo XXI y entender al ser humano (hombres y mujeres) como un mamífero que va más allá de sus instintos animales gracias a su neocórtex, que le dota de una racionalidad que le permite considerar a las personas más allá de su función reproductora. Gracias a ese producto de la evolución somos incluso capaces de crear música.

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