MORTIS CRUENTUS – Hellthrone, 2017

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Los grupos que salen de la Península parece que se reparten por zonas y en el Levante ha tocado por un lado la crueldad grind y sus derivados alrededor de TU CARNE y por otro lado el black metal con toques death o a la inversa. Aquí tenemos por ejemplo a NOCTEM y en su momento a GOTHMOG, pero coetáneos a ambos también están MORTIS CRUENTUS, aunque desde su debut en 2009 Agony as doom y hasta este segundo trabajo Hellthrone han pasado ocho años con cambios de formación incluidos. Entre medias un EP para que no se olvidara la gente de ellos, pero este Hellthrone, que ha salido ya viendo en el horizonte el final del 2017, es el que de verdad levanta el vuelo del grupo, si lo comparamos con su debut y si vemos la trayectoria llevada hasta ahora. Un trabajo muy cuidado en detalles y madurado, en donde la incorporación de Jabo proveniente de NETHERTALE como vocalista ha dado un punto extra de variedad, acorde con la mayor heterogeneidad musical actual del grupo, conformado básicamente por dos: Toño como guitarrista y Daniel a la batería, que son la columna vertebral que da forma a MORTIS CRUENTUS.

La base black death de libro sigue siendo la nota definidora de MORTIS CRUENTUS, pero no se pierden en desarrollos tergiversados, ni se quedan en la copia de otros, aunque paralelismos con ZYKLON, OLD MAN’S CHILD, HATE, ARKHON INFAUSTUS… se pueden trazar, y en su parte más black, IMMORTAL y DIMMU BORGIR (sin tanto sinfonismo como ellos, lo que les diferencia de sus compatriotas GOTHMOG). Yéndonos un poco más al underground me recuerdan bastante a los franceses VORKREIST porque su combinación es ecuánime entre partes death y black, de manera que no puedes trazar una línea clara dirigida hacia ninguno de los dos. Además, y aquí ya entro a hablar de las mejoras respecto a Agony as doom, Hellthrone goza de una producción muy notable que le da peso a la pesadez de las partes death y a las voces guturales, pero también a los riffs más fríos y las voces más agresivas de Jabo, de manera que cortes como “Supreme hellish congregation“, que es uno de mis favoritos y que tiende más al sonido afilado, destacan tanto como “Legitimus rex daemoniorum” o “A diabolical subjugation“, corte muy tétrico por sus efectos y voces.

La forma de componer en este trabajo es muy completa. Los temas tienen transiciones que no están descuidadas y que permiten seguir el hilo de la composición sin tener la sensación de pérdida, como por ejemplo, y ya que los he citado antes, me pasa con NOCTEM. La parte solista también es muy completa (y me remito de nuevo por ejemplo al citado “Legitimus rex daemoniorum“, que también es buen ejemplo para analizar estas transiciones pulidas y cambios de estructura) y el peso de brutalidad, pesadez, frialdad y melodía está bien repartido dentro de los temas sin excederse en su duración ni tampoco pasarse de vueltas. Esto hace que tanto al principio como al final (como es ese tema en el que me huelo un poco a NAGLFAR no sólo en su título… “Sheol conqueror“…) uno no tenga sensación de cansancio, ni tampoco de poca conexión entre los temas, pues todo es coherente con un mismo sonido y forma de hacer las cosas.

Si tuviese que poner un pero al conjunto, es algo tan rebuscado como la estética. La portada quiere reflejar exactamente lo que busca Hellthrone: abrir las puertas del infierno… pero el diseño digital está excesivamente recargado y difuso para mi gusto, aunque la idea es buena. La parafernalia de los propios miembros de la banda con hábitos y cadenas y algo de corpsepainting les da un toque curioso, aunque con lo que convencen realmente es con la música y en Hellthrone MORTIS CRUENTUS lo han demostrado sobradamente. Un trabajo maduro, hecho con esfuerzo y cuidado. Eso se nota y los resultados no mienten. Abre las puertas del infierno de par en par.

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