MORS VERUM (CAN/IND) – The Living, 2021

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Creo que la expresión «muro de sonido» es una de esas empleadas hasta la parodia, hasta que deja de perder todo sentido real. «Cualquiera» puede meter pistas de guitarra para que suenen simultáneamente, saturarlas al máximo y fabricar su muro. Me gustaría recuperar su significado para aquello que es difícil de digerir, lleno de disonancias, tempos extraños y poco usuales. Un muro en el sentido de ser difícil de acceder por muchas escuchas y tiempo que dediquemos. Un estribillo pegadizo sigue siéndolo con dos pistas de sonido o con veinte. 

Este trío indio-canadiense se ha ganado este calificativo con su álbum debut lanzado en 2019, y el EP que ocupa estas líneas. The Living. veintidós minutos y cinco temas realmente densos, siguiendo el camino marcado por sus compatriotas GORGUTS, ULCERATE o PORTAL. Nunca he sido el mayor admirador de esta clase de death metal, jamás he conectado demasiado ni he tenido la paciencia necesaria, pero no impide que no pueda ver la calidad que tienen esos grupos clásicos y, por qué no decirlo, MORS VERUM tampoco andan cortos de habilidades musicales. Que cambien la escena underground es otra historia.

Que los cinco cortes que forman este EP formen la frase «Inside Death’s Womb Purge The Living» me hace sospechar estamos ante una especie de trabajo conceptual, aunque sin letras disponibles no puedo poner la mano en el fuego. En lo que sí puedo arriesgarme es en decir que todo está pensado como una única unidad cohesiva.

Casi veintitrés minutos que suponen una maraña de disonancias, blast beats y medios tiempos retorcidos, rota ocasionalmente por instantes aún más desconcertantes: El inicio de «Death’s» parece como si hubiesen afinado tan bajo las cuerdas del bajo que estas estuvieran a punto de desprenderse de su mástil. Es hacer música jugando con los propios límites físicos del instrumento, como si hiciesen percusión golpeando el cuerpo de la guitarra. «Womb» por su parte, sirve como interludio entre ambas mitades, entrando en el mundo del dark ambient, pero tomando pequeñas pinceladas del resto de canciones, voces de fondo y con un tratamiento de eco, acordes sueltos… Todo para no olvidar dónde estamos. 

Da igual que impriman más velocidad a las canciones o que las arrastren cual marcha de elefantes volviéndolas más bestias si cabe (o ambas opciones una tras otra, como en la canción homónima). Todo es denso cual chupito de petróleo. El trabajo entero está bañado con ese tinte oscuro y pesado del que es imposible escapar. 

A nivel técnico son impecables, aunque ellos sabrán mejor que nadie que la dificultad implantada en el trabajo hace que sea difícil que perdure en nuestras mentes. Aunque creo que están dispuestos a aceptar ese riesgo. 

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