MORBIDITY (BGD) – Revealed from ashes, 2014

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morbidity01Parece mentira que, de un País como Bangladés, pueda salir un grupo como MORBIDITY. Demasiada pobreza, demasiado analfabetismo, demasiada corrupción, sobrepoblación y un abismo entre la minoría dominante y el resto. Y por si fuera poco, un vecino como Pakistán, que aún sigue y seguirá enfadado por la independencia de un territorio que otrora era suyo. Destaco estos datos tan negativos, no para criticar, sino para valorar positivamente el mérito que tiene salir adelante, con una música que allí presumo que no será bien vista (Aunque también es cierto que proceden de la capital, Daca, donde las condiciones de vida son mejores).

No obstante, a pesar de lo exótico de la procedencia, la música no lo es. Lo que hay aquí es death metal del de siempre, sin trampa ni cartón. Y es que los discos de MORBID ANGEL llegan a todos los rincones del mundo.

Precisamente hace poco, en otra reseña destaqué que hacer algo apegado a los fundamentos de un género musical, es más difícil de lo que parece, pues tu tarea principal debe consistir en que el homenaje no acabe en la categoría de plagio, y evitar los tópicos en la medida de lo posible. Lo que hacen MORBIDITY está más que hecho y rehecho, pero cumple su función de homenaje, y de buenas maneras. 

El sonido de Tampa está muy presente. La contundencia de MORBID ANGEL, una estructura similar a la de DEATH cuando no habían descubierto la palabra «progresivo», y la suciedad de los amos de los pantanos, OBITUARY. Salvo algún detalle «oriental», como la parte intermedia de «Pits of eternal torment», no vamos a encontrar indicios del lugar de procedencia de la banda. No en lo meramente musical, desde luego. 

No obstante, me gusta más por lo que pueden llegar a ofrecer, que por lo que ofrecen. No quiere decir que no me guste lo que aquí encontramos, para nada, es una media hora de música directa, sin añadidos innecesarios y altamente entretenida. Pero lo que mejor se les da, más aún que la agresión sin paliativos, son los detalles tenebrosos, donde parece que quieren apropiarse de un aura de oscuridad parecido al de SONNE ADAM, por poner un ejemplo. Para entender qué quiero decir, hay que acudir al tema de cierre, «Unholy resurrection». Aquí deciden cambiar ligeramente la tónica del disco, y se toman algo más de tiempo para su desarrollo (no obstante, hablamos de unos 5 minutos, no una ópera magna de 15), y en lugar de ir «a saco», deciden jugar a los cambios de ritmo, de los medios tiempos más pesados, a los ritmos más frenéticos, y viceversa. En otras canciones por supuesto encontramos mutaciones y cambios de ritmo, pero posiblemente sea en este último corte donde dichos cambios son más pronunciados.

¿Quiere decir que canciones como «Incarnation of death» o «Morbidity» (donde encontramos el mejor riff del disco), sean soporíferas? Directamente no tenemos tiempo para aburrirnos. Todo es una sucesión de golpes, no hay respiro alguno entre estos. En cuanto nos estemos recuperando de la primera canción, vendrá la segunda a rematarnos en el suelo, y después la tercera a firmar el testamento. Normal que cuando finalicemos los 8 temas, nos parezca poco. Habrán pensado aquello de: menos es más…

Desde que leemos el nombre, sabemos lo que buscamos, MORBIDITY se ajustan a eso y nos lo ofrecen. Es un muy buen inicio, y presumo (y espero no errar) que estos asiáticos pueden lograr un resultado mejor aún. Salirse de esa simpleza y ofrecernos algo un poco más complejo. Aunque todavía es pronto y no pretendemos exigirles más de momento, sé que en un futuro pueden y tienen la capacidad de destacar, arriesgarse y ofrecer algo más propio, con un sello de identidad más patente. Que los homenajes gustan, pero no se puede vivir eternamente de ellos. Por lo pronto, disfrutemos de esta pequeña pincelada de maldad sonora.

firmapablobalbontín

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