Moradores de las tinieblas: guturales a hachazos

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Desde el fondo del abismo resuena el palpitar de una nueva vida a punto de resurgir, como de entre los muertos, hasta el infinito horizonte de la maldad consumada en el estricto ser humano, continente de mentiras y perversidad absolutas. Es el temblor de tierra el que nos hace sospechar que allá abajo, desde otra dimensión, existe un nuevo renacer basado en el sufrimiento más interminable y profundo, el de la muerte en vida y el florecer de la nueva carne, como auténticos carniceros…Eaten back to life.

El cine de terror es el cine de nuestros más oscuros instintos, de nuestras lagunas, temores y lágrimas de angustia. Es el cine de la penumbra y el de los laberintos interminables e irracionales de la razón, el del camino sin salida. Existen numerosas tipologías dentro del cine de terror, variantes, sub-variantes, tendencias… y, como toda película del género, una banda sonora acorde a la trama es más que fundamental para crear atmósfera. Películas de directores como Dario Argento con sus GOBLIN a la cabeza sonora, Fulci y sus inestimables Frizzi y Rizzati (etapa de terror) o el prolífico Harry Manfredini en piezas clave del horror ochentero como House: Ding Dong, You’re Dead (1986) o Friday the 13th (1980) son segmentos primordiales, artífices del mal y protagonistas casi absolutos de haber hecho que el cine de terror transmita tanto pavor y pueda considerarse como tal. Incluso alguien tan alejado musicalmente como MIKE OLDFIELD compuso la BSO para The Exorcist (1973), pieza que posteriormente utilizó POSSESSED para la intro de su maravilloso Seven churches. El pulso se acelera, la tensión aflora y el nerviosismo queda patente al observar de forma detenida cómo alguien va a morir irremediablemente. Sus últimos segundos de existencia en esta dura realidad, la angustia total y nuestro inútil esfuerzo por ayudarle. El sonido envolvente bien parezca que a nosotros nos pueda ocurrir igual, porque nadie oirá tus gritos (ni en el espacio ni en la tierra). Y todo ello aderezado con la mejor de las músicas, que cubre como un paraguas aquello que el ojo humano percibe en pantalla, eclipsando cualquier otro estímulo.

Pero las bandas sonoras no son las únicas músicas que de manera unilateral hacen gala a los horrores que anidan en nuestro interior, que están interconectadas con el cine de terror, que tienen una deuda pendiente con el mismo. Existen numerosos géneros musicales que también han sido ampliamente influenciados por el cine oscuro, como el horror punk (MISFITS), el doom (GHOST y Salem’s Lot (1979) en su Opus eponymous, como PENTAGRAM y Last rites con Tales From the Crypt), el black, la música gótica y el que este espacio ocupará: el death metal y sus guturales a hachazos, como demuestran formaciones al uso de MACHETAZO, MORTICIAN o la ingente cantidad de bandas que pueblan Sudamérica en el death/grind más violento, recogiendo secciones auditivas clave de películas de terror para introducciones a canciones (The Shinning (1980), Rosemary’s Baby (1968), Bad Taste (1987) o la Tetralogía de los Templarios de Amando de Ossorio son solo algunos ejemplos paradigmáticos). Y es que no son pocas las bandas del estilo que tanto en arte de maquetación como en sonido o imagen han aprovechado la oscuridad que el cine de terror transmite para hacerlo musicalmente, para decapitarnos los oídos tanto como la vista, para que el blanco y negro de la Universal destroce nuestros tímpanos. El listado puede ser interminable, desde los abisales, imprescindibles e inolvidables DEATH, con letras gore (Scream bloody gore o Leprosy) e imágenes igualmente suculentas y dignas de cualquier galería de los horrores, hasta los más actuales INVERACITY, donde encontramos en su contundente primer álbum Circle of perversion una portada que recuerda muy de cerca a aquellos giallos italianos de la sesentera época dorada, con asesinos ataviados en guantes negros, el suspense del cristal y la chica acuchillada (Profondo Rosso (1975) o L’uccello dalle piume di cristallo (1970), de Argento, bien saben de esto) como elementos fundamentales y clave del género cinematográfico, el de una perfecta e inteligente fusión entre el asesinato y el cine policiaco, ocurriendo algo similar con el álbum The goswell divorce de HESTER PRYNNE, una banda de brutal death/deathcore que toma la inspiración de su portada de la película Tales of Terror (1962) de Roger Corman en su cartel alternativo en italiano. De la misma formación, su álbum Tonight the swine prevail toma base procedente de la carátula de dos películas ya clásicas, Schizoid (1980) para el asesino y tomando la víctima femenina del cartel de The Prowler (1981). Sin salirnos del giallo, AUTOPSY publicaron The headless ritual, segundo álbum de la banda tras su reunificación en 2009, basando la portada en la película italiana L’etrusco uccide ancora (1972) con su título en inglés The Dead Are Alive. Asimismo, Trauma (1993) supone un avance más allá de las portadas o la utilización de fragmentos en canciones, pues bandas como UNLEASHED, MORGOTH o GRAVE están presentes en la banda sonora del film, tal y como ocurre con producciones underground al estilo Death Metal Zombies (1995), según la cual la escucha de un cassette de metal extremo termina convirtiendo en zombies carnívoros a prácticamente todo un grupo de amigos afines al death metal.

En su vertiente más insulsa, aunque igualmente sugestiva (y, además, como medio de masas que generó una enorme exploitation), encontramos el slasher americano, tan incombustible en la década ochentera. No ha quedado libre esta vertiente del terror de las garras del death metal, pues bandas tan directas como CRYSTAL LAKE (Brasil) poseen ya en sus propias denominaciones directas alusiones a sagas como Friday the 13th (1980) y a su campamento maldito, así como samples de la banda sonora original en su tema “Stay away”. Y aunque no puedan ser considerados como tal dentro del metal extremo (a pesar de poseer firme base instrumental), SLIPKNOT es un referente claro para el cine de terror en tanto en cuanto sus atuendos y máscaras responden a personajes clásicos de la escena: Hannibal Lecter, Pinhead y Michael Myers, sin olvidar a los americanos TENNESSEE MURDER CLUB, practicantes de un death/brutal death técnico en cuyo primer álbum optaron por un arte de portada basado en el cartel de la película Alone in the Dark (1982), sin concernir nada al survival horror del mismo nombre.

Pero no solo el slasher directo y más clásico ha tenido hueco en el estilo asesino del death metal, sino también aquel más sobrenatural y, por qué no decirlo, onírico: ENTOMBED nos regalaron en su magistral Left hand path (corte homónimo) un soberano interludio a la película Phantasma (1979) que bien podría catalogarse como la quintaesencia del death metal bajo el apelativo del Sonido Estocolmo (Fred Myrow y Malcom Seagrave estarían más que orgullosos de ello); y, en otro orden de cosas, Hellraiser (1987), el clásico por antonomasia de Clive Barker, también tuvo su espacio en la portada del primer EP de los madrileños AVULSED, Carnivoracity, pilar fundamental del death metal en España. En ella, el tío Frank aparece con sus mejores y musculosas galas dispuesto a engullir víctimas humanas como si de su mejor banquete se tratase, teniendo mejor suerte que en el momento de ser descuartizado por la curiosidad sexual que le invadió al encontrar la Configuración del Lamento y recibir a sus “amigos” los cenobitas, como encontramos en la portada censurada de Severed survival de AUTOPSY. Aquí el dolor es casi tan acentuado como si de una escena cinematográfica se tratase, casi pueden oírse los gritos del pobre desgraciado ajusticiado por su descubrimiento.

Precisamente entre la ciencia ficción y el terror que Hellraiser representa encontramos otra pieza clave en la serie B del terror/gore (también CANNIBAL CORPSE pueden estar insertados en este campo, al igual que infinidad de bandas de brutal death), pues The Incredible Melting Man (1977) ocupa la portada del Tortured existence a manos de los seminales americanos DEMOLITION HAMMER. Igualmente inserto en esta tendencia, Re-Animator (1985), clásico dirigido por el incombustible Stuart Gordon y basado en una historia de Lovecraft (autor a quien la banda española ONIRICOUS rinde una merecida cortesía), fue partícipe de diversas imágenes relativamente actuales a manos de la clásica banda británica CARCASS, demostrando su interés por la película incluso en el atuendo científico de Ken Owen durante la gira de 2008, batería original que sufrió una hemorragia cerebral en 1999 y que, aunque con dificultades, sigue acompañando a la banda para tocar pocos temas como homenaje a sí mismo y a los fans. Pero no queda aquí la utilización del gore en el death metal, pues los sólidos DERANGED ya basaron la portada de su EP Architects of perversions  en un fotograma del film Brain Damage (1988), dirigido por Frank Henenlotter, ya mítico dentro del cine de serie B con obras igualmente clarividentes como Basket Case (1982).

De entre los muertos resurgen multitud de seres en busca de venganza contra la humanidad. Tal es el caso de la película Dawn of the Dead (1978), denominada también Zombie, y cuya portada con esta última calificación adorna el primer plástico de los británicos CANCER, To the gory end. Las referencias al trabajo de Romero son evidentes a pesar de considerarse una revisitación a la ilustración original, suponemos que con el fin de saltar las trabas legales que ello pudiera haber ocasionado. En la línea de los muertos que caminan sobre la tierra, para el Dunwich de Lucio Fulci en Paura nella città dei morti viventi (1980), terrorífico clásico del terror italiano, FUNEBRE basó el tercer corte de su Children of the scorn (hábil juego de palabras con Children of the Corn, del maestro indiscutible del terror, Stephen King), “Blood on white”, en la banda sonora compuesta por Fabio Frizzi, lo que termina resultando, aunque menos aterradora, si igualmente atrayente. NECROPHAGIA (EEUU) hizo lo propio con el concepto del muerto viviente, llegando incluso a explotar la imagen de cartelera de Zombi 2 (1979) (Lucio Fulci) y otras muchas referencias del terror setentero y ochentero, tal y como también podemos observar en la cubierta del Nightmare theatre de EXORCIST.

En conclusión, y aunque aquí únicamente se perfilan unos muy ligeros retazos de las relaciones tan estrechas que existen entre el death metal y el cine de terror, es este un campo lleno de oportunidades e intereses a nivel artístico. Un estudio más detallado y en profundidad (hemos obviado géneros tan importantes como el mondo, con IMPETIGO y películas como Cannibal Ferox (1981) o Cannibal Holocaust (1980) a la cabeza) debería poner en evidencia los diferentes contextos temporales de los films en relación a las bandas, a sus estilos y, sobre todo, a las sinergias que pueden crearse entre todos los componentes de aquello que denominamos metal extremo, campo de un tamaño ya casi inabarcable. No existe mejor género musical para expresar la violencia y oscuridad que el cine de terror comporta como el death metal, como el estilo del gutural, como un doble bombo pisando el acelerador hasta provocarte ese infarto que, realmente, nunca llegará. Confiamos en que mientras sientes ese terror húmedo por la nuca, mientras el cuchillo atraviesa la garganta de su víctima, un arrollador golpeo musical termine también por quitarte la vida…

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